Cosas de un informático

Lo que me gustaría compartir con todos…

Viella

Posted by inca on 17th Julio 2008

Viella, el lugar donde desde hacía varios días queríamos ir, y a donde tenía miedo de llegar. El camión frenó bruscamente y ordenaron por la radio salir a cubrir la zona como de costumbre. En pocos segundos nos colocamos en la periferia del grupo de camiones y miramos alrededor en busca de ratas.

El paisaje era precioso, en todo nuestro alrededor un gran contraste de árboles y nieve caída hacía pocos días y aire limpio, fuera de la putrefacción acumulada en la ciudad. Al mirar hacía delante vimos un grupo de soldados cubriendo la entrada al túnel. No paraban de hablar entre ellos y a través de una radio, desde luego se notaba que hacían días que no veían a nadie, al menos vivo, y no creía que ni se lo esperarán.

[Olmedo] - Grupo alpha, David y tú - señalándome a mí - Venid conmigo.

[David] - Pero… Nosotros? para que?

[Olmedo] - Tenéis un dialecto propio en esta zona no? Si comienzan a hablar entre ellos quiero saber que dicen.

Yo no conocía el aranés, pero preferí no decir nada, era mejor parecer útil. Así nos acercamos los 6 miembros del grupo Alpha, Olmedo, David y yo lentamente hacía los soldados. Ellos mientras se veían cada vez más nerviosos con sus fusiles y uno de ellos no paraba de dar voces a través de su radio, un movimiento en falso y podía ser nuestro último gesto.

[Olmedo] Quien está al mando?

[Soldado Túnel] Por favor, manténgase a distancia, si se acercan más tenemos ordenes de disparar.

[Olmedo] Está bien. Todos quietos!! - nos ordenó, - Traigan a su superior, quiero hablar con alguien al mando.

[Soldado Túnel] En unos minutos llegará, no hagan movimientos extraños mientras.

[Soldado grupo Alpha] - Vaya, si les parece nos iremos a tomar mientras algo al bar de al lado… novatos. - dijo en voz baja.

[Olmedo] - Silencio, no nos interesa todavía ningún enfrentamiento.

Ese todavía me dejaba intranquilo. Olmedo y su equipo al contrario que los hombres del túnel estaban tranquilos, se les notaba una gran experiencia en sus espaldas. Mientras los soldados del túnel apenas tenían 18 años recién cumplidos y me daban serias dudas de que hubieran disparado alguna vez el fusil o si ni siquiera habían visto un solo infectado.

Al cabo de unos minutos apareció por el túnel un grupo mayor de soldados, posiblemente había entre 70 y 80 soldados todos armados con sus fusiles y tomando posiciones. Claramente querían deslumbrarnos con su potencial y su armamento, pero Olmedo apenas hacía ningún gesto, ni siquiera se molestaba en mirar hacia los lados para ver las posiciones que adquirían los soldados. Uno de los soldados se avanzo hacía nosotros, por su uniforme se notaba enseguida que él estaba al mando, relleno de metopas y medallas marcaba una clara diferencia con el resto.

[Olmedo] Vaya, todo un general aquí? Esto si que no me lo esperaba…

[General] Tampoco nosotros esperábamos ya ninguna visita de fuera. De donde venís?

[Olmedo] Somos de Madrid, cuando se dio por perdido Madrid nos enviaron a ayudar a las defensas de Zaragoza. A partir de ahí ya no hubo más comunicaciones y hemos estado rondando en busca de un lugar seguro.

[General] No esta mal, sobrevivir a Madrid, Zaragoza y todo este tiempo por ahí. Y que hacéis aquí?

[Olmedo] Bueno, nos cruzamos con algunos sobrevivientes y alguno mencionó que salieron helicópteros con supervivientes hacía una zona segura en Viella. Así que decidimos venir aquí a ayudar.

[General] Ayudar? Que os hace creer que necesitamos ayuda? En muchos kilómetros a la redonda no queda ningún infectado, hemos limpiado la zona de arriba a abajo. Respecto al resto de fuera están demasiado lejos para notar nuestra presencia, y según mis informes se quedan inmóviles mientras no detecten ninguna presencia. Así que sin ninguno cerca y con el resto inmóviles a más de 20 kilómetros entre montañas, a que nos vienes a ayudar?. Más bien sois vosotros quienes necesitéis ayuda, verdad?

[Olmedo] Tenéis razón. Mis hombres están cansados, llevamos semanas sin dormir tranquilamente sin tener que mantener un ojo abierto. Nos gustaría pasar un tiempo aquí, y si como decís no somos de utilidad nos volveremos a ir por donde vinimos.

[General] Un segundo, voy a consultarlo.

[Olmedo] Consultarlo? Desde cuando un general tiene que consultar? Consultar a quien?

[General] Lo siento, no se me esta permitido decir nada. Un segundo.

El general dio dos pasos hacía atrás y a través de la radio comenzó a hablar en Aranés. Con las pocas veces le había oído hablar a David en aranés no tenía suficiente para entender apenas nada, pero si para diferenciar la lengua en la que estaba hablando. Durante 5 minutos no paró de discutir hasta que finalmente cerró la radio y volvió a dirigirse hacia nosotros.

[General] Bien, han sido aceptados temporalmente, pero no se les permitirá entrar con ninguna arma. Deberán entregar sus armas a nuestros hombres antes de entrar.

[Olmedo] Perfecto. Vamos a juntar al resto de soldados y preparar todo. Ahora volvemos.  Soldados, vámonos!!- nos ordenó mientras se daba media vuelta.

Mientras volvíamos miré la cara de David sonriendo y levantando el pulgar como señal de éxito, por fin habíamos conseguido entrar en Viella. David me respondió con la cara muy seria moviéndome la cabeza de lado a lado, algo estaba pasando y ni me había dado cuenta por lo visto.

[David] Olmedo, no podemos entrar…

[Olmedo] Me lo imaginaba. Apenas nos han hecho preguntas, simplemente lo básico. No han preguntado por nuestro armamento, por los civiles que llevamos con nosotros, o si llevamos víveres. Además, un general consultando… eso no es bueno. En el ejercito español solo hay una persona por encima de los generales, pero… bueno, quizás no sea tan descabellado.

[David] No lo es… He oído la conversación que tenía por la radio y sí, está aquí junto al resto de generales.

[Yo] De quien cojones habláis?

[Olmedo] No me acordaba que no habías hecho la mili… La única persona que puede mandar a un general es el Capitán General. El rey Juan Carlos.

[Yo] Joder, eso es bueno no?

[David] Eso no es todo lo que he oído… Por lo visto están aquí todos los generales, armada, aire, marina … El rey estaba indispuesto y el resto de generales han decidido ya que hacer con nosotros…

[Olmedo] Ya? tan rápido? Esperaba al menos nos dejaran un par de días… pero, no me extraña nada de esos burócratas.

[Yo] Eh!, que no me entero!!… me dice alguien que pasa?

[David] Las ordenes que han recibido son… bueno, coger nuestras armas, llevarnos al río y… darnos pasaporte…

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Carta a Lourdes

Posted by inca on 14th Junio 2008

Hola Lou,

Hace ya unos cuantos días que no nos vemos, e imagino que debes estar tan preocupada como lo estoy yo por ti, pero tranquila, seguimos vivos por ahora.  No creo que llegues a leer esta carta nunca, ni siquiera sé si conseguiré volver a verte, pero los últimos dias me están desquiciando un poco y necesito desahogarme de alguna manera y contarte un poco lo sucedido.

Aquellos días cuando estábamos en el punto seguro quedan ya muy lejos, realmente han pasado escasos días, pero lo tengo ya como si hiciera años de todo aquello. David y yo finalmente conseguimos escapar, de una forma dolorosa y sobretodo dejando grandes amigos por el camino que jamás olvidaré. Conseguimos llegar al hotel Ilerda, en la antigua nacional hacía Barcelona, te acuerdas no?. Allí conocimos a Juan , un médico jubilado que estaba oculto por la zona, y que tras hacernos ir a una pequeña aventura a la estación del ave en busca de su hija, nos cedió comida y bebida que tenía acumulada. Lamentablemente nos dejó para ir a buscar a su hija en Barcelona. De vez en cuando me acuerdo de él, y confío en que siga bien y consiga encontrar a su hija.

Supongo te acuerdas del Capitán Olmedo, aquél militar que de forma cobarde abandonó a todo el punto seguro, pues por desgracia nos hemos vuelto a cruzar con él. Sus hombres nos capturaron hace un par de días y nos obligaron a alistarnos en sus filas. Desde entonces vamos con ellos en el grupo Charlie armados con un fusil y una pistola cada uno. Te imaginas a mi con un arma?, vaya pinta debo estar haciendo.

A ratos nos están haciendo una instrucción rápida militar, quizás comience a arrepentirme de no haber hecho el servicio militar. David la lleva mejor, se desenvuelve bastante bien y aprende rápido, en cambio yo llevo las armas de una forma muy torpe. Esto mismo me da un cierto miedo, miedo a que en el momento necesario no hacerlo bien y ello me cueste la vida e incluso la vida de David.

Durante estos dos días hemos entrado en 4 casas y en una colegio en busca de más víveres y gasolina para los camiones con los que nos movemos. La táctica es siempre la misma, los grupos Alpha y Bravo entran en el objetivo, lo aseguran de ratas ( es como ellos llaman a los infectados) y transportan lo que encuentren a los camiones. Mientras nosotros, el grupo Charlie, nos repartimos por las afueras del objetivo y controlamos la zona para asegurar la salida de Alpha y Bravo. Mientras realizamos el chequeo de la zona nos comunicamos las indicaciones con movimientos de las manos y los dedos para evitar hacer ruido, pero como te puedes imaginar no es tan fácil como se ve en las películas. Me he ganado ya varias broncas del jefe de mi grupo por no entender las indicaciones, ¿pero que quiere?.¡Si jamás he estado en un regimiento militar yo!. 

Por lo visto, nuestra dirección es hacía el norte, hacía Viella. Hoy hemos estado en Pont de Suert, así que estamos ya bastante cerca. El capitán Olmedo llama a menudo a David y le pregunta sobre los accesos a Viella y el terreno, nos da muy mala espina la cosa, creemos que está planeando un ataque sobre Viella. ¿Pero para que? ¿Por que atacar un lugar y no asentarnos en un refugio?. Estoy seguro nos oculta información y tiene que haber algo de interés allí.

Ojala pudiera hacerte llegar esta carta, saber como estáis vosotras y poder decirte que aún seguimos vivos. Quien sabe, quizás exista todavía una posibilidad de volver a estar los cuatro juntos algún día. Nosotros no perderemos esa esperanza, por que sino, ¿para que estamos luchando por nuestra supervivencia?. Aún en este infierno creo que puede existir un trocito de cielo, un oasis en medio de este desierto donde algún día podamos llamar hogar.

Me estoy quedando ya sin papel, por favor, tened fe, pase lo que pase David y yo os encontraremos algún día.

Besos para las dos.

 

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