La bienvenida
Posted by inca on Enero 19, 2009
Me subieron de nuevo al camión para llevarme hasta Lourdes junto a Franch.
[Yo] Ahora que ya me puedes contar todo, dime, que tal está Lourdes? Está bien? Que hace?
[Franch] Espera, poco a poco… - me contestó mientras sonreía - Ella ni siquiera sabe que estas aquí, así que primero, ten algo de tacto con ella cuando la veas. Está en el edificio de oficiales en un apartamento junto a Ana. En principio debía ir a un piso que se suele repartir a sorteo, pero en los casos que sea una mujer sola se le permite estar en el edificio de oficiales para evitar que ningún hombre se aproveche de ellas. Además yo solicité la habitación de al lado de ellas, así me pude asegurar que estuvieran bien.
[Yo] Gracias, de verdad…
[Franch] Tranquilo, se que tu también habrías hecho lo mismo. Bueno, como te contaba, está ahora en su apartamento sola, Ana ya ha sido llamada por radio para que acuda a enfermería, no sabe por qué aún, pero verás su cara también cuando vea a David. Ella está trabajando todos los días en la enfermería por su condición precisamente de enfermera profesional, mientras Lourdes trabaja manteniendo los pocos sistemas informáticos que aún funcionan gracias a los paneles solares. Mira, justo ya estamos llegando, aquél edificio alto de allí delante, en la tercera planta está. Eso si, no hay ascensores, así que tendrás que subir andando.
[Yo] Después de todo lo que hemos pasado, créeme, unas escaleras son el paraíso.
[Franch] Solo una cosa más. Hasta la salida de la misión no podrás salir del apartamento. No dispones de pase, y podrían ordenar que te fusilaran.
[Yo] No pienso moverme de la cama en varios días, no se ni si recuerdo ya como son. Por fin podré dormir tranquilo sin miedo a ser mordido…
Franch y yo subimos las escaleras rápidamente, mis ganas de verla superaban a mi educación de esperar a Franch, con lo que sin querer lo dejaba todo el rato atrás. Finalmente llegamos los dos al rellano del tercer piso y Franch me indicó la puerta con su mano derecha deseándome toda la suerte del mundo. Me puse delante de la puerta y respirando hondo cinco o seis veces, me decidí a llamar al timbre, pero no sonó, los nervios me hicieron olvidar que no había luz en las casas. Volví a respirar hondo un par de veces y esta vez golpeé con la mano en la puerta tres veces. No tardó en responder desde el otro lado de la puerta.
[Lourdes] ¿Sí?
[Yo] Hacienda! - Utilicé la broma que muchas veces usaba en casa cuando tenía que llamar a la puerta.
[Lourdes] ¿Como? ¿Quien? - Volvió a preguntar extrañada, claro, en esos tiempos ya nadie esperaba oír nada de hacienda ya…
[Yo] Inspector de Hacienda!! - Continué la broma.
Entonces se oyó como giraba la llave desde el otro lado de la puerta y asomó levemente la mirada entre la puerta mirando quien era.
[Lourdes] No puede ser…. - susurró mientras abría la puerta.
[Yo] Si, soy yo. O te creía que no iba a cumplir mi palabra? -dije medio sonriente mientras notaba que ya me caían las lagrimas por la cara. Intenté aguantármelas, pero los nervios y la alegría de volver a verla me desbordaban. Ella, allí delante mío, permanecía inmóvil sin decir ni una palabra, solo mirándome mientras también le comenzaron a caer las lagrimas.
[Lourdes] Pero… si … como?
[Yo] Bueno, que tal si entramos y te cuento todo?
Es lo único que conseguí decir que se me entendiera entre balbuceos, ya que la bola que tenía en la garganta no me dejaba hablar más. Me hizo señas de que pasara, cerró la puerta y se me abrazó tan fuerte que apenas me dejaba respirar. Durante bastante rato estuvimos con abrazos y besos mientras los dos seguíamos llorando, intenté un par de veces hablar, pero las lágrimas me seguían ahogando sin dejar hablar.
Finalmente pasados unos minutos nos pudimos calmar y sentados en el sofá del apartamento hablamos de todo lo sucedido. Primero le conté nuestro viaje, como pudimos salir del punto seguro, la aventura en la estación del ave y los días que estuvimos bajo las órdenes del Capitán Olmedo. Incluso le mostré la carta que escribí para ella, que como un tesoro lo abrazó fuertemente y no la soltó en ningún momento. Ella también me contó su viaje en el helicóptero y como Franch estuvo pendientes de ellas en todo momento evitando que fueran enviadas a una de las casas que deberían compartir con otras 15 personas y siendo la mayoría hombres.
Por lo visto de informáticos solo disponían de uno y que era autodidacta, por lo que cuando dijo que era ingeniera informática los altos cargos se alegraron y la pusieron de encargada de todos los sistemas informáticos. Una vez que uno de los electricistas le consiguió la luz necesaria para trabajar a través de un sistema de paneles solares, se puso a trabajar y estableció la red informática que permitía gestionar Viella. Pero como solo disponían de potencia para 4 ordenadores y un máximo de 5 horas al día, los usos de ordenadores están restringidos para lo más altos cargos y siempre bajo supervisión de Lourdes que controlaba su funcionamiento y su uso. Realmente oír todo aquello me llenó de orgullo, casi se podría decir que sin ser militar ni nada parecido consiguió un puesto importante en la escala, al menos mientras siguiera habiendo luz para alimentar los ordenadores. Esa noche no dormimos ninguno, contando nuestras aventuras, las conversaciones que tuve con David, los problemas que se encontró ella al configurar el sistema… pero en todo momentos abrazados.
Al día siguiente Lourdes se fue a su puesto, mientras yo me quedé en la cama para dormir. Creía que me costaría acostumbrarme de nuevo a una cama, pero apenas llegué a los diez segundos cuando ya estaba durmiendo por fin. No se que hora era cuando llamaron a la puerta de la habitación, era Lourdes que me decía que si podía salir al comedor un momento. Aún con las legañas en los ojos me levanté como pude y medio atontado salí de la habitación para encontrarme a Ana, Franch y Lourdes esperándome con una botella de cava en las manos. Me quedé inmóvil, ver tanta alegría, sin estar sintiendo miedo en todo momento… todo esto era como si fuera totalmente nuevo para mi.
[Lourdes] Vamos, muévete aquí!, nos han concedido una botella de cava!
[Yo] Cava? - pregunté extrañado.
[Franch] Eh!, hay que disfrutarla, creo que quedan apenas sesenta o setenta botellas en todo Viella!
[Lourdes] Si, no creo que podamos volver a probar otra botella, así que alegra esa cara!
Tenían razón, todo lo que dábamos por sentado antes, como una simple botella de cava, eran ahora productos de muy alto lujo que apenas se podían conseguir sin permiso de un alto rango. Durante unos minutos me apunté a la fiesta, incluso bebiendo cava, cosa que nunca jamás me gustó. En un vistazo vi a Ana mirando al vacío durante un momento y me acerqué a ella.
[Yo] ¿Como está David?
[Ana] Sigue en coma, pero creen que en cuanto recupere un poco las fuerzas podrá despertar.
[Yo] Lo siento.
[Ana] ¿El qué?
[Yo] No haberlo traído entero. Se quedó allí conmigo y no he conseguido traerlo entero… - dije a Ana entre sollozos.
[Ana] ¿Que dices?, está aquí, lo habéis conseguido y él despertará en unos días… Os comenzábamos a dar por muertos, y sin embargo aparecéis de golpe vivos… No puedo pedir más.
Nos abrazamos todos y haciendo unos últimos brindis con lo que quedaba del cava nos comenzamos a despedir. Ana volvía a la enfermería a quedarse junto a David acompañada de Franch, mientras Lourdes y yo nos quedamos en el apartamento sentados en unas sillas junto a las ventanas mirando hacía fuera. Pasaron cuatro días tranquilos y aburridos, después de todo lo que pasamos, esto se me hacía ya monótono, y sobretodo contando que no podía ni salir del apartamento. Entonces llamaron a la puerta y Lourdes abrió. Era un soldado que venía a entregar una nota.
[Lourdes] ¿Ha pasado algo a un ordenador?
[Soldado] No, es un mensaje para Inca. Debe acompañarme al pabellón.
[Yo] ¿Al pabellón? ¿A que?
[Soldado] No puedo contarle nada, solo recibo ordenes de llevarle hasta allí.
[Lourdes] Pero si…
[Yo] Tranquila, ya me lo esperaba. Supongo es por la misión aquella que te conté. Mejor cuanto antes, si no me volveré loco aquí encerrado.
Lourdes resignada me dio un beso y me hizo prometer que volvería con ella. Intenté no contestarla, pero me agarró fuerte del brazo y no me soltó hasta que se lo prometí. Pregunté por Franch, a lo que el soldado me contestó que ya estaba en el pabellón hacía una hora, solo faltaba yo.
Me llevaron al pabellón de patinaje donde estaban un grupo de unos 10 soldados incluido Franch y al frente de todos ellos Ramírez. Tras un breve saludo con los soldados que ya conocía de la anterior misión nos hicieron sentar en unas sillas. Ramírez sacó un plano grande de la zona con varios símbolos marcados en rotulador y comenzó a explicarnos la misión.
Enero 19th, 2009 at 5:45 pm
Bueno… continua… no os ibais a creer que esto iba a acabar en Viella?? jejeje.
Ya como de costumbre, lamento las molestias de haber tardado. Intentaré ponerme el reto de escribir una entrada semanal, espero cumplirlo, pero no prometo nada, que casi nunca acabo cumpliendo y luego me tengo que tragar mis palabras.
Un saludo a todos y grácias por continuar aquí.
Enero 19th, 2009 at 6:10 pm
Por finnnnnnn!!!!!!!!!! la espera se me hizo muiiii larga te lo puedo asegurar:| espero que puedas escribir como dices una entrada x semana, me alegraria bastante(A) Gracias por continuar el relato:)!
Enero 19th, 2009 at 8:20 pm
……………… ya todo muy bonito pero no hay zombies, ¿o te dan miedo? jajajajajaja en serio y los zombies ¿cuando?
Enero 20th, 2009 at 8:58 am
Me tienen acojonado!!!!! jajaja.
Bueno, ya que insistes, como ves están a punto de salir de misión y te aseguro que tendrás tus zombies por allí… Pero no puede ser solo correr y huir de zombies, hay que hacer una trama detrás y un motivo por el que deban enfrentarse…
Solo te daré un avance… si no cambio el guión base que tengo preparado… lo van a pasar muy mal…jejeje.
Enero 24th, 2009 at 10:08 pm
Muy buena entrada tío!!!! apenas tuve tiempo de leermela… un saludo desde México….