Cosas de un informático

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La huida

Posted by inca on 11th Septiembre 2008

La situación era, en una sola palabra, “jodida”. Por un lado estábamos de forma obligada sirviendo en un grupo militar liderado por Olmedo, un hombre desalmado y cruel al que no le interesa nada más que él mismo y sus hombres. Por el otro lado teníamos a Viella, donde teníamos nuestras esperanzas en llegar, pero que en cuanto pongamos un pie nos dispararán…

[Olmedo] Recoger vuestras cosas, nos vamos!!!.

[David] No nos dispararán?, si ven que nos vamos sin más nos darán caza…

[Olmedo] No les interesa. Ya no hay fábricas de munición y no la malgastarán. Creerán que nos vamos lejos… Ya está bien así…

Olmedo se reunió con los jefes de Alpha, Bravo y Charlie para explicar la situación y dar la ordenes oportunas, mientras David se dirigió hacía mi.

[David] Que irónico, al final Olmedo es nuestro único amigo por aquí…

[Yo] Amigo?, te recuerdo como nos trató. Lo que hizo con toda la gente del punto seguro?

[David] Puede que sí, es un hijo de puta, pero no sé si habríamos llegado hasta aquí sin él. Y en estos mismos momentos, son los únicos nos acogen, por lo visto Viella está cerrado para nosotros…

[Yo] Podríamos ir y comentarles que tenemos nuestras mujeres dentro, explicarles todo y así nos dejarían pasar.

[David] También podrían matarnos y con nosotros a Lourdes y Ana. No, no las podemos poner en peligro, si viven aún.

[Yo] Tenemos que pensar algo. Estoy seguro que Olmedo atacará Viella, dudo mucho que quiera irse de aquí. Si nos quedamos nos matarán en alguna batalla de esas.

[David] Tienes razón. Primero debemos escapar, luego ya veremos que hacemos.

[Soldado] Eh vosotros!!, subid al camión, nos vamos!! – nos ordenó el jefe del grupo Charlie.

Subimos todos al camión y empezó a dar la vuelta. Ya encaminados en la carretera miré hacia atrás, al túnel. Todos los soldados nos estaban apuntando con sus armas, pero el General ordenó levantarlas, Olmedo tenía razón de nuevo.

Apenas pasaron 45 minutos cuando paramos y nos ordenaron bajar a todos. Estábamos en medio de un bosque de pinos muy espesos, apenas entendía como habían conseguido hacer pasar los camiones hasta allí. Olmedo ordenó montar las tiendas de campaña mientras se volvía a reunir con sus jefes de grupo. David y yo montamos como pudimos nuestra tienda, bajo las risas de algunos soldados viendo nuestra torpeza.

Ya se hacía de noche y los soldados comenzaban a preparar la cena cuando Olmedo llamó a todo el mundo.

[Olmedo] Bien, ha llegado el momento de informar a todo el mundo de la situación. Por lo visto en Viella están situados todos los generales y con ellos el Rey. En tiempos de guerra el rey tiene el mando de los militares, pero según pudimos oír esta indispuesto no sabemos como y los generales han tomado el mando.El ambiente se enturbió con susurros, haciendo que los soldados se miraran entre si con cara de incrédulos.

[Olmedo] Por lo visto no se fían de nosotros y su orden que pudimos escuchar fue de meternos una bala a todos.

Los susurros subieron el tono y se comenzaba a oír comentarios de incredulidad hasta que el jefe del grupo Alpha dio una orden de silencio.

[Olmedo] Ya sé que esperabais descansar tranquilamente en una cama hoy, pero no va a poder ser. Este bosque va a ser nuestro nuevo refugio, hasta que consigamos tener bajo nuestro poder Viella. Fijaos en las montañas y recordad vuestra posición, esta será nuestra base principal.

[Soldado] Aquí somos blanco fácil para las ratas, no los veremos acercar!!!

[Olmedo] Tranquilos por eso, nos han asegurado que no hay existencia a muchos kilómetros a la redonda, nuestro enemigo a cambiado, ya no son las ratas, ahora son esos buitres con galardones y medallas. – Mientras decía esas palabras se notaba un resentimiento en su mirada, por algún motivo odiaba a los Generales.

[Yo] Sabes donde estamos? – Susurré a David

[David] Puede que no tenga la preparación para recordar el punto como esta gente, pero tengo otra ventaja, he vivido aquí muchos años y me lo conozco todo esto… Estamos a un par de kilómetros hacía el sur de Naut Aran. Al oeste de Viella.

[Olmedo] Los Generales se habrán imaginado que nos habremos ido con el rabo entre las patas, así que no nos buscarán. Aprovecharemos la situación primero para examinar el terreno. Mañana nos dividiremos, Grupo Alpha se dirigirá al norte, Bravo hacía el sur y Charlie cuidará la base. Sobretodo evitar todo contacto enemigo, no se han de percatar todavía de nuestra presencia. Ahora todos a cenar y dormir.

Los soldados comenzaron a hablar entre sí, nadie dudaba que Olmedo debía tener un plan o un as en la manga, no era lógico intentar atacar un lugar con menos soldados, armamento.

Nos repartieron la cena, unas latas de lentejas frías y un trozo de pan, por lo visto para no delatar nuestra posición no se permitía encender ningún fuego, ni para calentar algo la cena. Ya una vez acabada la cena David aconsejó nos fuéramos a dormir, el día siguiente iba a ser muy duro.

De repente me desperté agitado, una mano me estaba tapando la boca. Era David que me hacía señales de silencio con la otra mano. Miré el reloj, apenas eran las 3 de la mañana.

[Yo] Que pasa?

[David] Es nuestra ocasión, el soldado que vigila la zona sur está dormido, hemos de escapar.

No hizo falta decir nada más, pillamos las pocas provisiones que habíamos acumulado durante los días anteriores y las dos pistolas que nos dejaron y comenzamos a salir de la tienda en silencio. David iba delante marcando el camino poco a poco, mientras yo me concentraba en pisar en el mismo sitio lo había hecho David para evitar hacer ruidos de pisadas. Al cabo de unos minutos conseguimos ya alejarnos unos 500 metros del campamento, todo parecía ir bien pero una voz surgió desde el campamento.

[Soldado] Los invitados han desaparecido!!

[Olmedo] Mierda, ir tras ellos, detenedlos. Podrían joder todos nuestros planes!!

[David] Nos han descubierto, tenemos que correr!!! Vamos.

No hizo falta decir nada más, David comenzó a correr delante mientras yo le seguía sin saber a donde íbamos. Tan pronto estábamos pasando un bosque espeso como cruzábamos un enorme claro. Habíamos ralentizado la marcha, como si fuéramos al trote, pero aún así mis pulmones estaban a punto de salir por la boca.

En uno de esos claros que cruzábamos pasaba un riachuelo de apenas un metro de ancho. David con tan mala suerte apoyo mal su pie en una de las piedras junto al riachuelo y cayó de costado.

[Yo] Vamos levanta, no nos podemos quedar aquí!!

[David] Mierda, no puedo!!!, Me he doblado el tobillo, se me esta hinchando, no creo que pueda correr.

Durante un momento busqué alrededor un lugar donde escondernos, pero no había nada. Intenté levantarlo, pero se quejaba mucho de dolor David, así que lo volví a sentar.

[David] Me duele mucho el costado, puede que me haya roto alguna costilla. No creo que pueda caminar mucho así.

[Yo] No digas tonterías, va levanta!!.

En ese momento oímos una voz lejana detrás nuestro gritando que habían encontrar un rastro.

[David] Tienes que irte, tranquilo a mi me necesitan, no me harán nada.

[Yo] Hemos hecho todo el viaje juntos, no nos vamos a rendir ahora.

[David] No es una rendición, es un paso más. Seguramente me vigilarán más y no creo pueda escaparme de nuevo, pero para eso cuento contigo eh!!. Vete y ya me sacarás de aquí.

[Yo] Te juro que vendré. Empezamos esto juntos y volveremos a estarlo antes de ir con Ana y Lourdes.

[David] Sé que lo harás. Vete hacía allí, al sur. Encontrarás unas casas, déjalas atrás, será donde primero te buscarán. A tu derecha quedará una montaña, sube por ella, encontraras unas cuevas. Allí te podrás refugiar unos días. Va lárgate!!

Cogí aire y comencé a correr hacía donde me había indicado David, mientras intentaba aguantarme las lágrimas. Me sentía como si lo hubiera traicionado, pero tenía razón, a él lo necesitaban y no le harían nada, en cambio a mí seguramente ni siquiera llegaría al campamento.

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