Un descanso merecido 2
Posted by inca on 22nd Abril 2008
Pasaron tres días sin apenas nada interesante, en una de las habitaciones encontramos unos prismáticos que utilizamos para ver el estado de la ciudad desde la azotea. Toda la cercanía parecía tranquila, algún infectado que otro apenas podíamos ver, pero estaban inmóviles, como estatuas esperando un olor, un ruido u otro menester que pudiera serles interesante. Buscando más lejos, ya por dentro de las calles de Lleida, se veían grupos de infectados en el mismo estado de letargo, excepto algún que otro grupo que estaban dando golpes a las puertas, suponíamos que de alguna manera debían saber que allí dentro habría carne fresca para ellos.
De vez en cuando se oía a lo lejos ruidos de disparos, eso nos hacía indicar que todavía había grupos de gente viva encerrados en algún lugar. Luego una vez terminaban los disparos nos quedábamos mirando David y yo y nos preguntábamos que habría pasado. Se estarían defendiendo de un ataque, podría ser que hubieran salido de su escondite en busca de comida o simplemente se habían suicidado al no ver salida, fuera lo que fuera, era algo que nosotros no podíamos hacer nada ya por ellos.
El cuarto día, al igual que los anteriores, nos levantamos tarde después de estar hasta altas horas de la noche en la azotea observando las estrellas y buscando posibles puntos de luz por las casas en busca de supervivientes. Mientras David preparaba el desayuno, yo subí de nuevo a la azotea y dejé la radio que nos dejó Juan cargando junto a un cargador solar que encontramos en recepción y bajé a nuestra despensa a desayunar. El hotel por suerte tenía mucha comida envasada, entre ella bollería, así que nuestros desayunos eran abundantes y el estomago se nos había recuperado de esos días anteriores con apenas agua para beber. El hombro parecía estar mucho mejor ya y podía moverlo perfectamente aunque aun me dolía si hacía fuerza, por lo que decidimos esperarnos un par de días.
Volvimos a subir a la azotea, y sentados los dos en las sillas que nos subimos, seguíamos chafardeando Lleida y recordando historias para hablar de algo. Era muy buena sensación estar allí tranquilos, con víveres para bastante tiempo, sin estar rodeados por aquellos seres, solo nos faltaba una tele para sentirnos como en casa. David, como cada día, encendía la radio de vez en cuando a la espera de recibir una señal, incluso imaginábamos lo bonito que sería oír al ejercito en la radio diciendo que están reconquistando la zona, soñábamos despiertos a la espera de ese milagro que no parecía llegar nunca.
- Bravo, aquí Charlie, estamos a un kilómetro del punto de encuentro. Que tal les ha ido a ustedes? - Sonó de repente por la radio, tanto David y yo nos quedamos mirándonos mutuamente con cara de tontos y sin saber que decir.
- Charlie, aquí Bravo, estamos un poco más alejados, hemos encontrado una tienda con bastantes víveres y estamos aún cargándola. Saben algo de Alfa?. - volvió a sonar por la radio.
[David] Joder, por fin, todavía hay ejercito!!, Si contactamos con ellos, puede que nos ayuden a llegar a Viella.
[Yo] Si, hay que indicarles donde estamos y … - En ese momento nos interrumpió de nuevo la radio.
- Bravo, aquí Charlie, Alfa esta también cargando el camión, por lo visto encontró supervivientes, así que decidió cargárselos. En pocos minutos irá al punto de reunión.
- Charlie, aquí Bravo, recibido, nos vemos allí. Cierro.
[Yo] Ni se te ocurra decirles nada …
[David] No, créeme, se me acaban de quitar las ganas de decir nada a esos hijos de puta. Deben ir en busca de comida y matan a quien se encuentran.
[Yo] Imagino que no hay ya nada, aquí cada uno va a la suya, y es algo que tendremos que tener en cuenta a partir de ahora cuando nos encontremos a alguien. Nos pueden matar solo por la posibilidad de que tengamos comida encima…
[David]Si, este mundo se esta volviendo cada día peor… Oyes eso?
[Yo] El que?
[David] Oigo un motor, como si fuera un coche.
Nos asomamos a la carretera, y desde Lleida se estaba aproximando dos camiones del ejército a gran velocidad por la carretera. David me hizo señales que nos agacháramos, seguramente eran los mismos que apenas unos segundos oímos por la radio. El hotel apenas tenía tres plantas de altura, por lo que el estar en la azotea no era ninguna gran protección. Nos retiramos hacía atrás donde nosotros no podíamos verlos ni ellos a nosotros y nos quedamos tumbados esperando que pasaran. Pudimos oír como frenaron delante, posiblemente en la gasolinera.
[David] Deben estar buscando comida y gasolina.
[Yo] Joder, si ven la comida nos dejarán sin, tenemos que recuperar algo!!!
[David] Tranquilo, tengo las mochilas preparadas para el viaje con la comida… Ostia!!, pero están donde el resto de comida.
[Yo] Vamos a buscarla, que se lleven el resto, pero las mochilas las podemos necesitar.
[David] Espérate aquí, si vamos dos es más probable que hagamos ruido y nos oigan. Ya voy yo, tu espera y no hagas ruido.
Arrastrándose por el suelo, David llegó hasta la puerta donde ya se puso en pie y rápidamente bajó las escaleras. Mientras volvía a asomarme a ver los inesperados visitantes, se habían detenido en la gasolinera y tenían las tapas de los depósitos abiertos. Me imaginé la cara que pondrían al ver que están vacíos y sin querer me aparecía una sonrisilla entre los labios. No pasaron más de dos minutos cuando un tercer camión apareció por el mismo camino por donde vinieron los dos primeros, debía ser el otro grupo que hablaron por la radio. Si hacía caso a sus conversaciones, aún debía aproximarse un grupo más de soldados, al que denominaron como grupo Alfa. En esos momentos apareció ya David, había recuperado las mochilas y las tenía allí al lado.
[Yo] Por que no las has escondido?
[David] Para que? si nos encuentran es fácil que nos metan dos tiros y las mochilas no nos servirán de nada. Prefiero tenerlas cerca, si no nos encuentran a nosotros, tampoco encontrarán las mochilas.
Un tercer grupo de dos camiones apareció en la carretera, pero esta vez venían del otro sentido, como si vinieran de Barcelona. Aproximadamente entre los cinco camiones bajaron un total de 20 o 25 soldados y una vez comprobada la zona, el que parecía su jefe envió a 5 soldados hacía el hotel mientras el resto se quedaron protegiendo la zona. David me hizo señales de que le siguiera hacía la puerta, nos giramos con cuidado de no nos vieran desde abajo y poco a poco fuimos hasta la puerta. Una vez allí, pusimos las orejas hacía adentro escuchando las ordenes de los soldados.
- Vosotros dos, mirad en la cocina y comedor, el resto, buscar en el resto de hotel.
[David] No tardarán, esperaba que con suerte solo miraran la cocina pero parece que van a buscar por todo el hotel…
[Yo] Bueno, tenemos las mochilas. Si no nos ven, no pasará nada no?
[David] No estoy seguro, si encuentran la comida, sabrán que había alguien por aquí y es posible nos busquen hasta encontrarnos. - Un ruido nos llamó la atención, alguien estaba ya subiendo por las escaleras. - Vamos, cojamos una mochila cada uno y nos ponemos detrás de esas máquinas de aire acondicionado, es nuestra única posibilidad!!
Tal como dijo David, pillé la mochila y nos agachamos detrás de los aires acondicionados, apenas eran de metro de altura pero habían bastantes seguidos. Al cabo de unos minutos apareció un soldado por la puerta y echo un rápido vistazo, en principio no nos vio y se dirigió hacia el borde de la azotea. Hizo un saludo a sus compañeros de abajo y volvió a meterse por la puerta.
[Yo] Uff, salvados… menos mal.
[David] Si, hemos tenido suerte, no esperaban encontrar a nadie y han hecho un registro así rápido para cumplir. Con un poco de suerte no tardarán mucho en irse. El tiempo justo de cargar lo que encuentren y se marcharán…
Efectivamente, al cabo de 10 minutos oímos como arrancaban los camiones y se fueron de la zona. Bajamos abajo, y milagrosamente ni siquiera se dieron cuenta de la comida, tal como dijo David, su registro fue más bien rápido que efectivo y gracias a eso posiblemente nos salvamos. Igualmente, eso no impidió que nos riéramos un rato de ellos, varios chistes de soldados salieron a raíz de esto, lo que nos hizo bajar la adrenalina que teníamos generada.
[Yo] Creo que deberíamos irnos, esto es más peligroso de lo que parecía. Cuanto antes lleguemos a Viella mejor.
[David] Si, tienes razón, pero como tienes el brazo? Podrás hacerlo?
[Yo] No sé si podré, pero hay que hacerlo, hoy hemos tenido suerte, pero otra visita como esta e igual no salimos tan bien.
[David] Bueno, nos pondremos en marcha mañana por la mañana a primera hora, ahora mismo aún pueden estar por la zona y sería peligroso.
[Yo] Esta bien, además, mejor a primera hora con muchas horas de luz por delante.
[David] Y eso? en dos o tres horas máximo llegaremos a Viella…
[Yo] Si???, con que?? Estuvieron mirando los depósitos de la gasolinera… ¿Tu crees que nos habrán dejado la gasolina de la moto? Creo que nos habremos quedado sin medio de transporte… Habrá que pensar en otra forma…
Posted in Apocalipsis zombie: Mi relato | 7 Comments »