Huida de la estación
Posted by inca on 27th Febrero 2008
David se apoyó en la pared fuera del estanco, por momentos iba empeorando su aspecto y apenas conseguía caminar. Me acerqué a él, y cogiendo de su brazo lo apoyé sobre mi mientras lo llevaba a una mesa de la cafetería donde pude sentarlo en la silla.
- ¿Estas bien? - le pregunté.
- Si, un poco mareado. Ese olor a podrido se me ha quedado dentro de la nariz y lo huelo todo el rato…
- Tenemos ya las fotos y el diario, creo que ya es más que suficiente, deberíamos volver cuanto antes. No podemos seguir así sin apenas comer.
Su rostro se iba blanqueciendo cada vez más, y su mirada estaba como perdida. De pronto estalló a toser, y finalmente le comenzaron a dar arcadas para finalmente empezar a vomitar la bilis del estomago. Apenas podía vomitar nada más pues nuestras comidas no habían sido muy abundantes últimamente.
- Vámonos - finalmente me contestó David - Debemos irnos cuanto antes.
- Esperaremos 5 minutos, no vendrá de ahí. Recupérate un poco, que como te caigas y venga algunos de esas cosas, lo tendremos claro.
No contestó, simplemente esperamos no se cuanto tiempo esperando que se le pasara el mareo. Por ahora ninguna de esas cosas no se había dado cuenta que estábamos allí, así que era un sitio seguro. Mientras esperaba encendí el teléfono móvil y marqué el número de Lourdes, esperando que se lo hubiera llevado y así poder decirle que aún estábamos vivos y oír al menos su voz una vez más. Pero lo único que conseguía era la grabación de Movistar “El teléfono al que está llamando, se encuentra apagado o fuera de cobertura, vuélvalo a intentar más tarde.”
- Cuelga!! - me ordenó David - No malgastes la batería, puede que lo necesitemos más adelante!!, apaga el móvil!!.
- Veo que estas ya mejor - contesté mientras apagaba el móvil, - Puedes andar?
- Si, ya está. Un poco de agua me iría bien, pero supongo que no estamos en las mejores condiciones para pedir.
- Pues no, los grifos no dan agua… pero … espera aquí!!
Fui hacía la barra y cogí unos vasos grandes, mientras David me preguntaba que hacía, pero no le hacía caso, se me había ocurrido una idea de donde sacar agua, pero tenía que comprobarlo. Fui directo con los vasos a los servicios, abrí la puerta del servicio de mujeres y comencé a abrir las cisternas de los lavabos en busca de agua acumulada. Por suerte, las cisternas estaban llenas, por lo visto debieron cortar el agua después que marcharan hacía Barcelona. Llené los vasos y con cuidado de no tirar y desperdiciar tal tesoro, me acerqué hasta la mesa donde estaba David.
- Joder!!, - exclamó David, - Pareces Copperfield, pido agua y la traes!!. De donde la has sacado?
- De los lavabos, las cisternas están llenas, al menos algo tenemos.
- De las cisternas? Buff!!, no se como estará esta agua…
- Ya, yo pedí al camarero de Font Vella, pero se les había acabado… no me jodas!!! Ya es un milagro que hayamos encontrado algo…
- Vale vale!!, si no te digo que no…
Sin más miramientos, nos tomamos los vasos de agua de un solo trago. Nos levantamos y comenzamos a caminar hacía la sala con las escaleras mecánicas para volver de igual manera que vinimos, pero David resoplaba ya, la falta de comida de estos últimos días nos estaba dejando ya sin fuerzas, cada paso se volvía un tormento y las dudas nos bloqueaban la mente. Giramos la esquina que daba la sala, estábamos ya tan acostumbrados a ver a esos seres que ni miramos donde estaban o si nos verían, pero ellos si estuvieron atentos. Antes de llegar a las escaleras, decenas de infectados golpeaban sin cesar los cristales de la estación, intentando vanamente conseguir entrar a por su comida, nosotros.
- Ya nos vale!!, no podíamos cagarla más!!! - dije al aire.
- Tranquilo, esos cristales aguantaron cuando estuvieron aquí aquella gente, y supongo seguirán aguantando…
- Si, pero están haciendo mucho ruido, no son ellos quienes me preocupan, sino el resto que haya por la zona. Esto les llamará la atención, debemos ir con cuidado…
Bajamos las escaleras, todo estaba igual que cuando pasamos hacía apenas una hora, oscuro y vacío. Caminamos hasta la primera salida hacía las vías preparados para subir.
- Espera aquí. - Ordené a David.- Estás muy flojo, déjame comprobar primero que no haya moros en la costa.
- Vale, así tomare un respiro.
Subí las escaleras hacía las vías y asomando poco a poco la cabeza no parecía haber nadie en los alrededores, pero oí un grito proveniente del túnel, era David con un gesto de horror en la cara me señalaba una vieja de unos 70 años a apenas dos metros de él. No sabíamos donde había estado escondida ni cuanto tiempo llevaba por ahí, pero sus ropas ensangrentadas y su forma de caminar indicaba claramente que estaba infectada. Mientras David estaba como paralizado, sin apenas hacer un solo gesto.

- Vamos joder!!, sube, no te quedes ahí!!! - grité a David. Por suerte mi grito le despertó del estado en el que se había quedado y comenzó a subir rápidamente. David ya había llegado arriba mientras apenas la vieja había pisado los primeros escalones. Sin decir una palabra comenzamos a correr hacía la misma dirección por donde accedimos a la estación, pero nos tuvimos que parar de golpe. Decenas de infectados, llamados por el ruido provocado por los golpes en los cristales, venían desde las vías, bloqueándonos el paso de regreso a unos 500 metros. Miramos hacía el otro sentido de las vías, pero también estaba repleto de ellos a una distancia parecida.
- Mierda, lo que me temía. - grité a David,- Ese ruido a llamado a todos los infectados de la zona.
- Estamos rodeados, en apenas unos minutos estarán por aquí. Deberíamos volver a la estación y encerrarnos…
- Estas loco? No podemos hacer eso, sin comida, sin apenas fuerzas. Si nos encerramos moriremos de hambre o acabarán entrando. Debemos salir de aquí como sea. No tenemos fuerzas para encerrarnos y buscar luego una salida.
- Y tampoco tenemos para enfrentarnos a ellos… así que ya me dirás que hacemos, por que vienen de todos los lados…
- Por las vías imposible, y por la estación tampoco, solo nos queda saltar el muro que separa la estación de Pardiñas.
- Y entrar en un barrio? Tiene que ser peor aun eso que esto…
- Es nuestra única opción…
A medio correr según nuestras fuerzas nos permitían, nos dirigimos hacía el muro situado al norte de la estación que separaba las vías del barrio de Pardiñas, atravesamos varias vías, algunas de ellas con vagones viejos que debían estar por reparaciones, unas obras de acondicionamiento para un parking y finalmente llegamos al muro. Apenas tenía dos metros de altura el muro, apoye las manos arriba para saltar, pero David me cogió del torso y evitó que subiera.
- Que haces? Hemos de saltarlo y correr!!
- Escucha!!, - me advirtió David, un ruido que no me había parado a escuchar llamó mi atención. Era el mismo ruido que oíamos día y noche en el punto seguro de San Miguel cuando miles de infectados esperaban tras las vallas su oportunidad.
- Joder, están al otro lado!!!
- Y ahora que?
- No lo sé!!!, no se me ocurre nada…
- Pues ve pensando, por que de esta no salimos con vida…
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