Cosas de un informático

Lo que me gustaría compartir con todos…

Archive for Febrero, 2008

Huida de la estación

Posted by inca on 27th Febrero 2008

David se apoyó en la pared fuera del estanco, por momentos iba empeorando su aspecto y apenas conseguía caminar. Me acerqué a él, y cogiendo de su brazo lo apoyé sobre mi mientras lo llevaba a una mesa de la cafetería donde pude sentarlo en la silla.

- ¿Estas bien? - le pregunté.
- Si, un poco mareado. Ese olor a podrido se me ha quedado dentro de la nariz y lo huelo todo el rato…
- Tenemos ya las fotos y el diario, creo que ya es más que suficiente, deberíamos volver cuanto antes. No podemos seguir así sin apenas comer.

Su rostro se iba blanqueciendo cada vez más, y su mirada estaba como perdida. De pronto estalló a toser, y finalmente le comenzaron a dar arcadas para finalmente empezar a vomitar la bilis del estomago. Apenas podía vomitar nada más pues nuestras comidas no habían sido muy abundantes últimamente.

- Vámonos - finalmente me contestó David - Debemos irnos cuanto antes.
- Esperaremos 5 minutos, no vendrá de ahí. Recupérate un poco, que como te caigas y venga algunos de esas cosas, lo tendremos claro.

No contestó, simplemente esperamos no se cuanto tiempo esperando que se le pasara el mareo. Por ahora ninguna de esas cosas no se había dado cuenta que estábamos allí, así que era un sitio seguro. Mientras esperaba encendí el teléfono móvil y marqué el número de Lourdes, esperando que se lo hubiera llevado y así poder decirle que aún estábamos vivos y oír al menos su voz una vez más. Pero lo único que conseguía era la grabación de Movistar “El teléfono al que está llamando, se encuentra apagado o fuera de cobertura, vuélvalo a intentar más tarde.”

- Cuelga!! - me ordenó David - No malgastes la batería, puede que lo necesitemos más adelante!!, apaga el móvil!!.
- Veo que estas ya mejor - contesté mientras apagaba el móvil, - Puedes andar?
- Si, ya está. Un poco de agua me iría bien, pero supongo que no estamos en las mejores condiciones para pedir.
- Pues no, los grifos no dan agua… pero … espera aquí!!

Fui hacía la barra y cogí unos vasos grandes, mientras David me preguntaba que hacía, pero no le hacía caso, se me había ocurrido una idea de donde sacar agua, pero tenía que comprobarlo. Fui directo con los vasos a los servicios, abrí la puerta del servicio de mujeres y comencé a abrir las cisternas de los lavabos en busca de agua acumulada. Por suerte, las cisternas estaban llenas, por lo visto debieron cortar el agua después que marcharan hacía Barcelona. Llené los vasos y con cuidado de no tirar y desperdiciar tal tesoro, me acerqué hasta la mesa donde estaba David.

- Joder!!, - exclamó David, - Pareces Copperfield, pido agua y la traes!!. De donde la has sacado?
- De los lavabos, las cisternas están llenas, al menos algo tenemos.
- De las cisternas? Buff!!, no se como estará esta agua…
- Ya, yo pedí al camarero de Font Vella, pero se les había acabado… no me jodas!!! Ya es un milagro que hayamos encontrado algo…
- Vale vale!!, si no te digo que no…

Sin más miramientos, nos tomamos los vasos de agua de un solo trago. Nos levantamos y comenzamos a caminar hacía la sala con las escaleras mecánicas para volver de igual manera que vinimos, pero David resoplaba ya, la falta de comida de estos últimos días nos estaba dejando ya sin fuerzas, cada paso se volvía un tormento y las dudas nos bloqueaban la mente. Giramos la esquina que daba la sala, estábamos ya tan acostumbrados a ver a esos seres que ni miramos donde estaban o si nos verían, pero ellos si estuvieron atentos. Antes de llegar a las escaleras, decenas de infectados golpeaban sin cesar los cristales de la estación, intentando vanamente conseguir entrar a por su comida, nosotros.

- Ya nos vale!!, no podíamos cagarla más!!! - dije al aire.
- Tranquilo, esos cristales aguantaron cuando estuvieron aquí aquella gente, y supongo seguirán aguantando…
- Si, pero están haciendo mucho ruido, no son ellos quienes me preocupan, sino el resto que haya por la zona. Esto les llamará la atención, debemos ir con cuidado…

Bajamos las escaleras, todo estaba igual que cuando pasamos hacía apenas una hora, oscuro y vacío. Caminamos hasta la primera salida hacía las vías preparados para subir.

- Espera aquí. - Ordené a David.- Estás muy flojo, déjame comprobar primero que no haya moros en la costa.
- Vale, así tomare un respiro.

Subí las escaleras hacía las vías y asomando poco a poco la cabeza no parecía haber nadie en los alrededores, pero oí un grito proveniente del túnel, era David con un gesto de horror en la cara me señalaba una vieja de unos 70 años a apenas dos metros de él. No sabíamos donde había estado escondida ni cuanto tiempo llevaba por ahí, pero sus ropas ensangrentadas y su forma de caminar indicaba claramente que estaba infectada. Mientras David estaba como paralizado, sin apenas hacer un solo gesto.

David con cara de susto

- Vamos joder!!, sube, no te quedes ahí!!! - grité a David. Por suerte mi grito le despertó del estado en el que se había quedado y comenzó a subir rápidamente. David ya había llegado arriba mientras apenas la vieja había pisado los primeros escalones. Sin decir una palabra comenzamos a correr hacía la misma dirección por donde accedimos a la estación, pero nos tuvimos que parar de golpe. Decenas de infectados, llamados por el ruido provocado por los golpes en los cristales, venían desde las vías, bloqueándonos el paso de regreso a unos 500 metros. Miramos hacía el otro sentido de las vías, pero también estaba repleto de ellos a una distancia parecida.

- Mierda, lo que me temía. - grité a David,- Ese ruido a llamado a todos los infectados de la zona.
- Estamos rodeados, en apenas unos minutos estarán por aquí. Deberíamos volver a la estación y encerrarnos…
- Estas loco? No podemos hacer eso, sin comida, sin apenas fuerzas. Si nos encerramos moriremos de hambre o acabarán entrando. Debemos salir de aquí como sea. No tenemos fuerzas para encerrarnos y buscar luego una salida.
- Y tampoco tenemos para enfrentarnos a ellos… así que ya me dirás que hacemos, por que vienen de todos los lados…
- Por las vías imposible, y por la estación tampoco, solo nos queda saltar el muro que separa la estación de Pardiñas.
- Y entrar en un barrio? Tiene que ser peor aun eso que esto…
- Es nuestra única opción…

A medio correr según nuestras fuerzas nos permitían, nos dirigimos hacía el muro situado al norte de la estación que separaba las vías del barrio de Pardiñas, atravesamos varias vías, algunas de ellas con vagones viejos que debían estar por reparaciones, unas obras de acondicionamiento para un parking y finalmente llegamos al muro. Apenas tenía dos metros de altura el muro, apoye las manos arriba para saltar, pero David me cogió del torso y evitó que subiera.

- Que haces? Hemos de saltarlo y correr!!
- Escucha!!, - me advirtió David, un ruido que no me había parado a escuchar llamó mi atención. Era el mismo ruido que oíamos día y noche en el punto seguro de San Miguel cuando miles de infectados esperaban tras las vallas su oportunidad.
- Joder, están al otro lado!!!
- Y ahora que?
- No lo sé!!!, no se me ocurre nada…
- Pues ve pensando, por que de esta no salimos con vida…

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Recopilación del relato en PDF

Posted by inca on 20th Febrero 2008

Buenas,

Primero me gustaría dar las gracias a todos los que habitualmente leen el relato y dan sus opiniones. En especial a Samuel y T que están desde los primeros días y a Noemí que está leyendoselo desde la otra parte del mundo.

Hay algunos lectores que les cuesta ponerse delante de la pantalla a leerse el relato, y para esta gente que prefiere el papel de toda la vida, les he creado una recopilación hasta el día de hoy en versión PDF. De esta manera, se lo podrán llevar en la PDA, móvil, o incluso imprimirselo (Muy mal!!, hay que pensar en el medio ambiente!!)

 Recopilación del relato de Apocalipsis Zombie en Lleida

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Estación del ave en Lleida 2

Posted by inca on 20th Febrero 2008

Llegamos a la sala que conecta el pasillo con la estación, de unos 200 metros de largo por 100 de ancho y con varias escaleras mecánicas para subir y bajar. Al igual que en el polígono y toda la ciudad, estaba sin luz por lo que las escaleras estaban todas paradas y con la poca luz que en ese momento entraba a través de las cristaleras. Subimos poco a poco por las escaleras, apenas sin hacer ruido e intentando no llamar la atención con movimientos bruscos. Se hacía muy duro ir de esa manera pues íbamos con todo el cuerpo en tensión y todas las acciones que hicimos el día anterior para salir con vida del punto seguro, estábamos pagándolo hoy con agujetas.

Llegamos finalmente adentro de la estación, estábamos al mismo nivel que las vías y la calle y dejamos atrás el pasillo oscuro. No se veía nadie en la estación, aunque si que había mucha suciedad y restos de envoltorios.

- Aquí estuvieron. - dijo en voz baja David, - No se donde estarán ahora, pero aquí hubo gente viviendo. La misma porquería que había por todo el punto seguro.
- Si, pero menos. O eran muy poca gente aquí o apenas duraron pocos días.
- shhh, mira allí!!! - David me señaló las vidrieras por las que se podían ver la plaza de la estación. En ella habían cientos de infectados, la mayoría parados esperando, mientras otros andaban dando vueltas y chocando entre sí.
- Dios santo!!, crees que toda esa gente son los que estuvieron aquí?
- Puede, pero sigo sin entender como no hemos encontrado ninguno de esas cosas por aquí dentro. Hemos de llegar al pasillo donde las tiendas, pero sin que nos vean.
- Como? Nos verán a través de los cristales!!
- Ves esos bancos de espera? Tendremos que ir rápidamente hacía allí, pero agachados. Y desde allí ya podremos acceder al pasillo principal donde están las tiendas.
- Vale, ahora que me acuerdo. No creo nos puedan ver.
- Y eso?
- Aquí dentro no hay luz, estamos a media penumbra mientras fuera hace sol.
- Y que?
- Pues como los escaparates de las tiendas, han de poner luz dentro del escaparate para que se vea desde fuera, sino el cristal hace un efecto como de espejo y no se ve nada.
- Mejor, pero por si acaso vayamos rápidos. No me la quiero jugar.

Pasamos los dos a la vez hacía los bancos y miramos hacía fuera, en principio no se habían dado cuenta y la cosa iba bien. El resto de camino hasta el pasillo lo hicimos a gatas entre los bancos y las cajas de cartón que había tiradas por el medio. El pasillo central comunicaba la estación del ave con la estación antigua, con cristaleras que daban hacía las vías y los servicios al otro lado, después de los servicios accedíamos la cafetería, las tiendas y finalmente llegábamos a la estación vieja. Pasamos de los servicios y fuimos directamente a la cafetería. Asomamos por la esquina poco a poco, pero al igual que el resto estaba vacío, sin seres vivos ni no vivos.

- Joder!!, - exclamó David- No puede ser, no pueden haber desaparecido sin más!!!
- No se donde estarán, pero nosotros estamos aquí, en una cafetería y tengo hambre.
- Esta bien. Busca por la barra, miraré por las mesas y alrededores.

Ni le contesté, los rugidos provenientes de mi estómago me empujaban a correr hacía la barra. Desde fuera ya se veían las vitrinas de tapas y bollería vacías, pero esperaba que dejaran algo entre los armarios. Comencé a buscar por todos los escondrijos posibles, pero excepto el cajón de marro de café no había nada más, ni siquiera dejaron los sobres de azúcar de la cafetera. Salí de la barra y me fui hacía las mesas del fondo donde estaba David sentado en una mesa mirando algo atentamente.

- Nada, ni las migas han dejado. Que tienes tu? Algo comestible?
- No, mejor.
- Mejor???
- Un diario.
- Joder, no se que es para ti mejor, pero yo me muero de hambre!!
- Eso en cuanto regresemos a la gasolinera tranquilo que ya comeremos, pero me preocupaba saber que había pasado aquí, y ya tenemos la respuesta.
- Que pone? De quien es?
- Es de Maria Ángeles, una niña de 7 años que estaba aquí con su madre para subir al tren que las llevaría a Bilbao con su padre. Cuando estalló aquí en Lleida el caos, los trenes no llegaban ya y se quedaron atrapadas aquí. Mucha gente comenzó a venir hacía la estación buscando un sitio donde esconderse, pero los guardias de seguridad cerraron todas las puertas supongo que por miedo. Luego cuenta como a través de las cristaleras veían a la gente empujarse unos a otros en las puertas y los infectados se los comenzaron a morder.
- Tiene que ser horrible ver eso para una niña tan pequeña.
- Pues si, según pone, durante los días siguientes la pobre tenía pesadillas y apenas podía dormir más de 1 hora seguida. Uno de los guardias tomo el control de la estación y empezó a repartir la comida de la cafetería, según lo que la niña oyó, contaron que eran algo menos de doscientas personas aquí dentro. Las vidrieras de seguridad por lo visto aguantaron bien los golpes de los cientos de infectados que golpeaban sin cesar día y noche, pero uno de los guardias se volvió loco con ese ruido y comenzó a golpear los cristales gritando que pararan. Algunos hombres intentaron calmarlo pero estaba frenético por lo que lo encerraron en el estanco.
- No me extraña, varios días seguidos golpes y golpes, no se si tu y yo aguantaríamos…
- Espera… aún sigue la cosa. Al cabo de cinco días de estar encerrados, se oyó un disparo y vino uno de los guardias gritando que había un 4 o 5 infectados por las vías. Nadie sabía de donde vinieron pero enseguida fueron el resto de guardias hacía ellos y con sus pistolas les detuvieron. Esa misma noche hicieron una reunión, los niños fueron apartados para que no lo oyeran, pero por lo visto esta niña se hizo amiga de otro niño de 12 años, y se escaparon de la sala donde estaban para escuchar la reunión. Según pone en el diario, les quedaba comida para apenas 3 días y no tenían forma de contactar con nadie, hubo algunas peleas y muchos gritos pero finalmente decidieron irse hacía Barcelona, creían que allí encontrarían a gente les pudiera ayudar.
- Barcelona? Por eso no hemos encontrado ni cadáveres ni nada. Simplemente se marcharon.
- Si, ya la última página cuanta como preparaban todas las cosas y los víveres y los subían a un tren. Por lo visto se fueron con uno de los trenes que había en la estación. Y nada más, excepto una carta que deja a su padre por si llega aquí, que le deja el diario para que sepan donde están…
- Entonces queda descartado que encontremos comida por aquí, miremos si encontramos el cargador del móvil y nos vamos.
- Si hay, deberían estar en el quiosco o en el estanco.

Nos levantamos hacía las tiendas, la primera que nos aparecía era el quiosco, todo revuelto lleno de revistas y diarios. Mientras David miraba por dentro yo pillé un diario del suelo, era el diario Segre, y su portada ponía una única noticia. “Primeros síntomas en Lleida”, y en letras más pequeñas se aconsejaba a todo el mundo ir a los puntos seguros que se estaban haciendo por toda la ciudad. La Vanguardia, El país, El mundo, … todos hablaban únicamente de la infección, algunos con fotos en sus portadas de autenticas escenas bélicas con soldados disparando a la multitud infectada. Me recordaba que esos días nosotros estuvimos encerrados en casa, confiados en que todo pasaría pronto, pero las cosas fueron a peor. El resto de revistas me recordaban la vida anterior, revistas de informática tipo pcactual, pcworld, otras de coches, las típicas de moda, … dentro de mi sabía que seguramente no volvería a ver salir ningún número nuevo de estas revistas, la civilización tal como la conocíamos había finalizado.

- Nada, por aquí ni cargadores solares ni normales. - Dijo David, - Vamos al estanco a ver.

Salimos del quiosco y fuimos hacía el estanco. La persiana metálica estaba bajada y sujeta con una barra de hierro. Quité la barra mientras David de un golpe levantó la persiana. Un fuerte olor a podrido nos hizo dar unos pasos atrás, estuve un rato tragando saliva para evitar de vomitar la poca comida me había llevado a la boca. Tapándonos la boca y la nariz con la manga, entramos en el estanco, y al fondo había un cadáver bastante descompuesto. Vestía con un traje de guardia de Securitas y por el aspecto que tenía llevaba varios días allí.

- Yo diría que es el guardia que encerraron. -Dije a David.
- Joder, entonces lo dejaron aquí encerrado mientras ellos se iban? Que hijos de puta…
- Mira, a su derecha, tiene una pistola en la funda.
- Si, ostia!!!, nos ha tocado el gordo!!

David la recogió y se la miró, según estaba escrito en el cañón era una 9mm. Saco el cargador y contó las balas, en total 20 balas.

- Están todas las balas. Así que no se suicido.
- Y de que murió? -, pregunté.
- Imagino que de sed o hambre. Si se fueron y lo dejaron aquí encerrado, el pobre no tuvo ninguna opción. Has disparado alguna vez?
- Yo? que va, de pequeño alguna vez con escopeta de perdigones, pero nada más.
- La guardaré yo por ahora la pistola, mientras le saco la funda y miro si tienes más cargadores, busca tu el cargador del móvil.

Mientras rebuscaba por todo el estanco, no podía quitar un ojo de David. Las nauseas me subían en cuanto veía a David moviendo el cadáver de un lado a otro mientras lo registraba. Finalmente yo me di por vencido, no había nada de ningún tipo de cargador de móvil, así que salí rápido de allí. Apenas unos segundos David salió detrás mío, su cara no era mucho mejor que la mía, no creo que sea fácil para nadie registrar un cadáver ya descompuesto de hace unos días.

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Estación del Ave de Lleida

Posted by inca on 12th Febrero 2008

Justo debajo de la gasolinera, cruzaban las vías de tren, para acceder a ellas lo único que teníamos que hacer era bajar una pendiente situada detrás de la gasolinera, a 100 metros, que nos llevaría directos a la verja.

David me dijo que me esperara dos minutos y volvió a entrar en la gasolinera mientras yo estaba apagando la moto y dejándola aparcada para cuando volviéramos. No habían pasado apenas dos minutos y David salió de la caseta con una sonrisa malévola.

- Tío listo!! - me decía medio riéndose, - Tan planeado que tienes todo, y ni siquiera has pillado alicates para romper la verja y ni habías pedido una foto de la chica.

Me dejó literalmente sin palabras, pensé en la parte más difícil que era de como entrar a la estación, pero me deje algunos detalles también muy importantes, eso si, al menos volvía a ver a David riéndose y se me pegaba haciéndome también reír.

- Va listorro!!, cuanto antes vayamos antes volveremos!!!

Respondí con un simple voy, tenía toda la razón, debíamos acabar esto cuanto antes y volver a por la comida. Bajamos a la altura de las vías que pasaban por debajo de la gasolinera, seguíamos sin ver a ningún infectado y eso me preocupaba, era muy posible que estuvieran en la estación y que no podamos entrar, pero debíamos comprobarlo. A turnos fuimos rompiendo los alambres de la verja, no se como lo harían en las películas tan rápido, pero en verdad cortar cada alambre para hacerse un agujero costaba y mucho. Finalmente, tras media hora cortando y con las manos doloridas de apretar, conseguimos hacer el suficiente hueco para pasar, ya solo era caminar hasta la estación. David puso unas piedras al lado del hueco para recordar donde estaba cuando volviéramos.

Caminamos ya como un kilómetro a través de las vías hasta llegar al puente que atraviesa el río Segre, hasta ese momento no habíamos visto ni un alma, pero desde el puente se podía ver toda la canalización del río, con sus prados de césped. En esa zona anteriormente la gente se tumbaba en primavera y verano a tomar el sol, los niños jugaban a la pelota y ciclistas y corredores recorrían toda la canalización, pero ahora cientos de infectados deambulaban poco a poco de un lado a otro, otros simplemente permanecían inmóviles esperando  algo que les llamara  la atención. Comenzamos a caminar a través del puente lentamente intentando no llamar la atención, la estación estaba apenas a 800 metros ya, justo detrás de una curva de las vías que nos tapaba. Un rugido nos llamó la atención, uno de los infectados de abajo nos había visto e intentaba alargar los brazos hacía arriba intentando atraparnos, pero los 30 metros de altura aproximados del puente era un buen seguro de vida. Según continuábamos caminando, los rugidos aumentaban, el ruido del primer infectado que nos vio llamó la atención de los demás y ya teníamos una docena de esos seres bajo nuestros pies siguiéndonos según íbamos avanzando. Llegamos a la altura del río, ya justo debajo nuestro comenzaba el río Segre pero eso no los frenaba, seguían avanzando sin importarles la corriente ni el agua, sus primitivos cerebros solo tenían un objetivo y éramos nosotros. Según avanzábamos el río se volvía algo más profundo y la corriente se comenzó a llevar a algunos de esos seres por fin, llegando en el centro del río a no quedar ninguno, los rugidos habían acabado.

- Hemos tenido suerte del río, pero no podemos ir así. - Comenté a David - Hemos de intentar pasar más desapercibidos, si nos ve uno, comenzará a llamar a los demás. Vayamos más agachados e intentemos escondernos donde podamos.
- Si, será mejor. Las vallas estas nos protegerán de unos cuantos, pero no se hasta donde pueden aguantar. Más vale que no los provoquemos.

Ya en el otro lado del puente comenzamos a caminar lentamente por las vías que separaban el barrio de Pardiñas y el de la estación. Nos escondíamos detrás de cajas de luz, maderas agrupadas en uno de los lados, e incluso algún vago viejo y abandonado que estaba fuera de las vías. Todo iba bien por el momento, no había ni rastro de nadie más y ya teníamos a la vista la estación. Los dos nos quedamos parados y boquiabiertos, en toda la estación no se veía nadie, esperábamos que estuviera lleno de gente, de infectados o incluso de las dos cosas, pero no que estuviera vacío.

- Aquí hay algo raro - dijo David,- esto no es normal…
- Reconozco que no me lo esperaba así, pero hoy en día la palabra normal creo que ha perdido todo su significado.
- Vamos listorro, a ver que hay, igual encontramos más comida.
- Deja ya lo de listorro!!, que me pones de los nervios..
- Vale, vale!! - contestó David mientras reía - Es que me había gustado esa palabra.

Seguimos con precaución, intentando escondernos entre los vagones diseminados por ahí hasta llegar a los arcenes. Entonces nos agachemos junto a las vías, y así escondidos tras los altos arcenes de las vías nos fuimos acercándonos poco a poco a las puertas de la estación. Era increíble, habíamos llegado casi a mitad de Lleida sin haber visto ningún infectado excepto los del río. Asomamos las cabezas lo mínimo posible sobre el arcén para mirar hacía dentro de la estación, pero seguíamos sin ver nadie.

- Entremos, - susurro David, - hemos de ir a la cafetería y conseguir comida.
- Si, y también un cargador Nokia - respondí mientras hacía fotos para el viejo.
- Un cargador?, que no tiene batería?
- Si, esta lleno, pero lo quiero para más adelante.
- Estas tonto?, primero, ya no hay luz en ningún sitio, así que no te serviría, pero es que además…, ¿Que quieres hacer un álbum de fotos o qué? Para que lo quieres?
- No lo quiero por las fotos. El n95 lleva GPS integrado y por lo que veo instalaron el Tom Tom, así que de esta manera tendremos siempre nuestra situación y mapas de la zona.
- Vale, ahí bien, me gusta la idea, pero sigue siendo inútil, no hay luz en ningún sitio.
- Pero se que hay cargadores universales con pantallas solares. Lo único que habría que hacer para cargarlo sería dejarlo al sol. En los kioscos de las estaciones siempre venden muchas chorradas, y puede que tengan alguno.
- Esta bien. Pero si no hay, no iremos en busca de ningún cargador. No quiero más misiones suicidas.
- No, tranquilo, tampoco me apetece hacer el burro por un puto cargador de móvil.
- Pues venga, vamos ya a comer!!

David fue el primero en levantarse y subirse al arcén de la estación, yo mientras me puse detrás de él siguiéndole mientras mi mirada iba de un lado a otro intentando que no nos sorprendieran por detrás. Asomamos en los cristales mirando hacía adentro, pero seguía todo igual, nadie a la vista. Nos acercamos a las puertas con máxima precaución, pero las puertas estaban cerradas.

- Mierda!! - medio gritó David.
- SHhhhh, no grites!!!
- Las puertas están cerradas y van con sensor de aproximación, pero como no hay luz pues no se pueden abrir!!.
- Rómpelas y entramos.
- Claro, un sitio público sin verjas te crees que pondrían un cristal que se pueda romper. Me juego lo que quieras que son de esos irrompibles, además haríamos mucho ruido y no creo nos convenga eso…
- Pues como entramos?
- Por el paso subterráneo…

La estación de Lleida tenía varios arcenes para acceder a las vías, pero para cambiar de arcén se debía bajar por unas escaleras que llevaban a un pasillo donde se comunicaban todos los arcenes y la estación central. Volvimos a bajar a las vías para irnos al primer arcén. Las escaleras apenas estaban a 50 metros de nosotros y sin dejar de mirar alrededor fuimos hacía ellas. Solo se veía oscuridad desde la parte superior de las escaleras, apenas veíamos el final pero debíamos descender y conseguir entrar a la estación. Según bajábamos poco a poco la vista se nos fue acostumbrando a la poca visibilidad e íbamos viendo ya el suelo del pasillo. Finalmente llegamos al pasillo y David asomo la cabeza por la esquina mirando a ambos lados en busca de alguna presencia, pero nada. Era como si toda la ciudad hubiera desaparecido de golpe, sin dejar rastro. Al fondo del pasillo había la entrada a la estación, esta vez las rejas estaban abiertas, así que íbamos a conseguir entrar al fin.

- Menos mal, podremos entrar y puede que encontremos comida… - comenté
- Hemos de tener mucho cuidado, no me gusta nada esto.
- Por? Mejor no lo podíamos tener, totalmente vacío.
- Por eso mismo!!, Franc en la San Miguel ya me comentó que aquí estaban poniendo otro punto seguro, pero que no sabía nada de ellos. El viejo también sabía que aquí montaban otro punto seguro. - dejó una pausa - Pero, aquí ni siquiera hay rastro de que hubiera nadie, ¿Que ha pasado con la gente?, No han podido desaparecer sin más.
- Quizás entraran por algún lado y los mataran a todos.
-  Sabes que no todos se transforman, algún cadáver debería haber quedado. Y la sangre? debería estar todo lleno de sangre, pero está todo limpio…
- Quizás no llegaran a montarlo…
- Puede que sea eso… pero sigue sin gustarme.

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La gasolinera

Posted by inca on 5th Febrero 2008

Era una gasolinera de Repsol, con 2 hileras de surtidores, un caseta donde tenían una tienda de apenas 25 metros cuadrados y rodeado de descampados. Estos descampados por el movimiento inmobiliario habían sido limpiados hacía poco, por lo que se podía observar perfectamente los alrededores.

David puso de nuevo la marcha en la moto, y lentamente nos acercamos a la gasolinera. Dejamos la moto a unos 20 metros de la caseta, bajamos de la moto y comenzamos a caminar hacia la caseta.

- Ten cuidado - Me dijo David, - Con el guardia de ayer ya tuvimos bastante, si hay alguno, salimos rápidos hacia otro lado.
- Por mi perfecto, no me apetece estar otra vez tan cerca de esas cosas.

Llegamos a uno de los lados de la caseta, el corazón me iba a doscientos por hora, la respiración apenas podía contenerla y el estomago además del dolor por la hambre se me estaba haciendo un nudo. Seguíamos sin ver nada, comencé a caminar hacia la puerta de la caseta, pero David me puso el brazo delante y haciéndome señas me marcó de dar la vuelta primero por detrás de la caseta. Tenía razón, antes de mirar dentro debíamos asegurar la zona, pues una vez dentro de la caseta la llegada de infectados podría convertirla en nuestra cárcel sin salida.

Dimos la vuelta completa a la caseta y no había indicios por el momento de nadie, ni infectados ni sanos, pero si pudimos recoger un par de barras de hierro que estaban por la parte posterior. Apoyados en la pared poco a poco avanzamos hasta las ventanas de la tienda, David iba delante y tras echar un vistazo por la ventana, me dio señas que adelantara. Me agaché a gatas y pasé por debajo de la ventana para evitar ser visto y llegar a la puerta, asomé la cabeza pero excepto el mostrador y neveras vacías no veía nada más.

- Parece limpio, deberíamos entrar ya, cuanto más tiempo estemos aquí parados más peligroso será. - Insinué a David.
- Vale, espera que me sitúo, entramos a la vez y al menor rastro de algun infectado, salimos por patas a la moto, vale?
- Eso no te lo pienso discutir.

Abrimos la puerta y entré yo primero moviéndome rápidamente a un lado para que David pudiera entrar también, nos pusimos en posición y nos quedamos quietos con las barras en las manos, esperando un ruido o algo que nos hiciera saltar. Pero todo se mantuvo en silencio, ningún ruido, ni siquiera manchas de sangre en las paredes o las estanterías. Comencé a moverme por la tienda en busca de comida y agua, pero ya había sido todo saqueado, ni siquiera un resto en mal estado, cualquier cosa que llevarse al estomago, y mientras el mío continuaba quejándose y enviándome dolores para recordarme que llevaba 3 días sin apenas comer ni beber.

- Bingo!! - Exclamó David todo sonriente
- Que!!, que es?? - preguntaba al aire mientras salía corriendo hacía allí - Has encontrado comida?
- Bueno, algo es algo. 3 croissants rellenos de chocolate envasados en un cajón y media garrafa de agua del aire acondicionado, pero no se si será buena.
- Si!!!, si que lo es, en teoría el agua que sale de los aires acondicionados era destilada, o eso me dijeron una vez.

Nos sentamos en el suelo detrás del mostrador, por fin algo de comida, era como un manjar e incluso como un milagro. Apenas nos duraron un minuto los croissants y los dos amorrando en la garrafa bebimos agua hasta saciarnos. Era increíble como con algo que antes era una costumbre y que apenas valorábamos, ahora éramos los más felices del mundo, algo de comer y agua…

Nos levantamos del suelo, ya sonrientes, y nos dirigimos hacia la puerta de salida, cuando oímos abrirse una puerta detrás nuestro. Una voz nos mandó detenernos bajo la amenaza de dispararnos. David y yo alzamos las manos, estaba claro que no era un infectado, o al menos no habíamos visto ninguno hablar hasta ahora. Nos giramos lentamente, intentando evitar cualquier provocación que pudiera hacer que nos pegaran un tiro. Era un hombre mayor, de unos sesenta o setenta años, pero con una escopeta en sus manos. Nos obligo a sentarnos junto a las neveras y nos preguntó de donde veníamos, David le explico brevemente nuestra historia y como salimos del punto seguro mientras el hombre se le iba poniendo la cara cada vez más triste, incluso en algún momento parecía a punto de llorar.

- Sabía que había un punto seguro por aquella zona, los disparos y los ruidos que hacían toda esa gente llamaba demasiado la atención. - nos comentó el hombre mientras bajaba la escopeta, - Bueno,  os pido disculpas por esto, pero hoy en día ya no es seguro ningún sitio, y  tenía que ver  cuales eran vuestras intenciones.
- Sólo buscamos  comida y  agua, nada más. Ya nos disponíamos a irnos. - respondí.
- Pero con lo que habéis comido no iréis muy lejos, y menos hasta Viella. Tengo un posible trato para vosotros, si hacéis algo por mi, os daré una mochila con comida y agua para vuestro viaje, pero yo necesito algo a cambio.
- Pero de donde?, esta todo saqueado no queda nada por aquí!!- salto David - A no ser que…
- Si, tanto esta gasolinera, como las otras de por aquí y los hoteles de la zona los he saqueado yo estos días. Mientras todas esas cosas iban a vuestro punto seguro, pude moverme libremente por aquí y escondí toda la comida en mi refugio. Tengo mucha, mas que de sobra para mí, pero por mi edad no puedo aventurarme a ir hacía ciertos sitios, es ahí donde os necesito.
- Que sitios? que pretendes? - pregunté intrigado, tenia comida y bebida para mucho tiempo y un refugio según sus palabras, por lo que me preguntaba que podía necesitar.
- Veréis, tengo una hija de vuestra edad más o menos, íbamos con el coche hacía la costa, esperando evitar toda esta catástrofe, pero el depósito del coche lo teníamos casi vacío y en ninguna gasolinera quedaba ya gasolina, la gente la había acaparado toda para ellos con lo que no llegamos más lejos de aquí. Uno de esos coches de ahí - nos señalaba la cola de coches de la gasolinera - era el nuestro. Entre los accidentes y la gente que venía a por gasolina había una gran multitud por aquí, y perdí de vista a mi niña. Se que desde aquí había dos puntos seguros cercanos, uno el vuestro cuyo destino ya me habéis contado, pero queda otro según oí decir a algunos militares. Necesito que vayáis a ese otro punto seguro y ver si todavía están y localizar a mi hija.
- Es una locura!!- saltó David- si existe tal punto seguro, estará rodeado de infectados, será imposible entrar!!
- Bueno, siempre podéis marchar como vinisteis. Os deseo mucha suerte.
- Espera!!, - grité al viejo - Donde esta ese punto seguro?
- En la estación del Ave - contestó el viejo con una sonrisa en la cara.
- Ni hablar!! - dijo David - Es un suicidio, prefiero buscar comida en otro lugar!!
- Donde? La zona ya la ha cubierto él, y cualquier otro lado nos acercamos a sitios poblados, es muy peligroso para ni siquiera saber si hay comida por ahí. Aceptamos con una condición, iremos a comprobar el estado, pero sea cual sea, aunque el punto seguro haya caído y no encontremos a tu hija, nos darás igualmente la mochila. Aceptas?
- De acuerdo, solo quiero saber lo que le ha sucedido, pero si venís sin ella, quiero que al menos me traigáis fotos de allí con este móvil - Sacó del bolsillo un nokia n95 plateado - Así sabré que decís la verdad y habéis ido a comprobarlo.

David con cara de cabreado cogió el móvil y salió de la caseta, yo mientras me despedí del viejo y salí detrás de él. En cuanto salí vi a David dar patadas a uno de los surtidores, desde luego se había enfadado y supongo que mi decisión de aceptar la propuesta podía ser la causa de ese enfado.

- Estas bien? - pregunté a David.
- Si, bueno no!!, Ya se que necesitamos la comida, pero ir allí es un suicidio!!, estamos hablando de entrar hasta medio Lleida cruzando barrios enteros, entrar en un lugar que estará totalmente rodeado de esas cosas, buscar una persona en concreto y salir de allí con vida. Te recuerdo como nos costó salir con vida de San Miguel?
- Ya lo sé que parece una locura, pero tengo una idea.
- A ver, cuenta - decía David mientras resoplaba.
- Estamos hablando de la estación del Ave!!, y quién más cómodo entra allí si no es el mismo Ave? Todo el trayecto del Ave esta rodeado por vallas para evitar la entrada de animales que pueda hacer descarrilarlo, lo único que tenemos que hacer es saltar esa valla, llegar a la estación y luego volver por donde hemos venido. Y estamos a apenas un kilómetro de las vías del Ave. Podemos hacerlo!!
- Pero si han entrado ya a la estación los infectados, es posible que las vías estén repletas!!
- Pues hacemos un par de fotos conforme ya ha sido invadido el punto seguro y volvemos a por la comida…
- Está bien, haremos como dices, espero no nos tengamos que arrepentir…

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