Un nuevo objetivo
Posted by inca on 29th Enero 2008
Finalmente volví a abrir los ojos, entraba luz por las ventanas de la oficina pero algo difusa. Me froté los ojos para quitarme las legañas mientras me ponía en pie, todo estaba tranquilo y apenas se oía un murmullo a lo lejos. Giré la vista hacía donde estaba David, pero no estaba. Esto me hizo recordar la pesadilla que había tenido esta misma noche, me apresuré a salir de la oficina y miré a las puertas del depósito para comprobar que no estaba allí como en el sueño, pero no podía ver nada, la niebla había vuelto a Lleida y todo lo que estuviera a más de 4 metros era imposible de ver. Caminé hacía las puertas, a paso lento mirando los alrededores desconfiado por la niebla espesa, pero al llegar allí no estaba. Por un lado me alegré de que no se pareciera al sueño, pero me preguntaba donde estaba David. Quería gritar para que me contestara, pero sabía perfectamente que no lo podía hacer si no queríamos tener visitas no deseadas, así que comencé a buscar por todo el depósito.
Iba caminando por el borde del muro buscando a David cuando me pareció oir unos ruidos detrás del muro, por la arboleda que nos separaba de la fábrica de San Miguel. No me creía que fuera David, no se le ocurriría salir solo de allí y menos hacía la arbolada, así que poco a poco me asome lo suficiente para mirar por encima del muro. Apenas llegaba a ver los primeros árboles a pesar que la niebla fuera algo menos densa en ese trozo, de repente una sombra que se movía entre los árboles me llamó la atención, era una forma escuálida y con un andar muy lento y desorientado. No podía ver quien era, ni siquiera si era hombre o mujer, pero por su constitución sabía perfectamente que no era David. Un gemido provino de la parte más cercana del muro, levanté un poco la cabeza para mirar y este si lo pude ver perfectamente, era Alex, o lo que quedaba de él. Un solo vistazo ya me permitió ver que le faltaba un brazo, allí tendido en el suelo estaba como si esperará algo. Si no fuera por sus leves movimientos de cabeza pensaría que estaba muerto, o mejor dicho totalmente muerto, la definición de muerto había girado bruscamente su significado estos últimos días. Alex comenzó a moverse bruscamente, como si de alguna manera supiera que estaba yo allí y su cabeza giraba de lado a lado en busca de algo. Se puso en movimiento de forma paralela al muro, pero sin levantarse, con un solo brazo se arrastraba como podía y sin mover las piernas seguramente rotas por la caida desde el cable.
- Que narices estoy haciendo!! - Me dije a mi mismo, si me veían alguno de esos seres comenzaría a hacer ruido en el muro y eso podría hacer venir a todos esos seres que estaban a apenas 500 metros de nosotros. Por ahora había tenido suerte, pero no me la podía estar jugando de esta manera. En ese momento se me pasaba por mi mente los típicos comentarios de las películas de terror, donde los protagonistas hacen tonterías y todo el mundo dice que son tontos, bueno, ahora yo había sido uno de estos tontos de película, pero es diferente verlo desde una cómoda butaca a vivirlo de verdad, nunca sabe uno como va a reaccionar.
Ya habían pasado un par de minutos desde que vi a Alex arrastrándose y volví refugiarme detrás del muro, mi corazón se había calmado y debía seguir buscando a David. Ya casi había dado la vuelta al recinto y no sabía nada de él, llegué a la parte donde estaban las motos, pero tampoco estaba allí y las dos motos que elegimos tampoco estaban. Por un momento dudé sobre si se había ido él solo, aunque sabía en el fondo que no podía ser, algo comenzaba a dudar. Finalmente llegué de nuevo a la oficina y entre dentro, nada, todo igual que lo dejé al salir. Un fuerte dolor en el estómago me recordó que apenas habíamos comido en los últimos días y comenzaba a notarse cada vez más. Me puse a buscar por la oficina cualquier cosa para llevarse a la boca, pero no había nada y David ya lo había registrado todo sin encontrar nada pero el hambre me hacía igualmente buscar una esperanza en forma de comida.
- Que haces? Que estas buscando? - Finalmente apareció David en la puerta de la oficina con cara de extrañado.
- Algo de comida, me duele el estomago. Por cierto, donde estabas? He dado la vuelta al depósito y no te he visto.
- No me extraña con esta niebla, me fui a hacer mis necesidades, pero cuando volví no estabas así que fui a buscar las motos y las he dejado en la puerta preparadas para partir. Tienen los depósitos llenos, solo falta ver que arranquen.
- Y si no arrancan?
- Bueno, pues no creo nos de tiempo a preparar nada más una vez comencemos a hacer ruido así que, prepárate a correr.
- Fantástico!!, muertos de hambre y que nos toque correr. Esperemos que arranquen bien.
Mientras me reincorporaba y comenzamos a caminar hacía la puerta, las dos motos estaban a medio metro de la puerta listas para salir rápido, solo había que abrir las puertas y encenderlas. David se subió a la puerta primero y miró alrededor, en principio no había infectados en la calle así que bajó y comenzó a empujar la puerta. La puerta se abrió sin problemas hasta unos 4 metros de hueco, lo suficiente para salir los dos con las motos, nos subimos a ellas y nos quedamos mirando, una sonrisa espontánea nos salió a los dos, vaya imagen, parecíamos sacados de una película de Hollywood.
- Toma - me dijo David ofreciéndome unas gafas de esquiar.
- Y esto?
- No he encontrado cascos de motos, pero si vi estas gafas en un coche por ahí. Con esta niebla solo a 20 por hora no podrás ni abrir los ojos.
- Es verdad, hace muchos años no pillo una moto y ya me había olvidado de lo que era llevarla.
- Vamos allá, a la de tres encendemos los dos.
- Espera, pero a donde vamos?
- Pues a Viella!!, a verlas a ellas!!
- Si, pero estoy muerto de hambre no creo que llegue así como estoy sin caerme y sin saber que nos espera. Además tu dijiste al venir que las gasolineras de por ahí estaban saqueadas y no hay comida por el camino.
- Y que quieres hacer?
- Desviarnos a las gasolineras de la nacional, donde el hotel los Condes d’Urgell. Quizás aquellas no estén saqueadas y podamos obtener algo de comida y bebida sin entrar de esta manera a ningún pueblo ni a Lleida.
- Tienes razón, hasta ahora nada ha salido a la primera y seguro nos encontraremos algo. Espero que haya comida allí. A la de tres?
- Vamos!!
David contó hasta tres y le dimos a las llaves de arranque de las motos. La suya, una Suzuki 400, arrancó a la primera sin problemas pero la mía no parecía tener intenciones de arrancar, y cada vez que intentaba parecía tener menos fuerza, mientras por la esquina comenzaban a aparecer los primeros infectados que atraídos por el ruido venían hacía nosotros.
- No arranca!! - gritaba a David mientras seguía intentándolo, - Creo que las bujías no tiran…
- Joder. Pues déjala, súbete encima, tendremos que ir con una sola, confiemos que no se estropee.
Sin dudar, tiré mi moto al suelo y rápidamente me subí detrás de David, los primeros infectados estaban apenas a 15 metros, debíamos salir rápidamente. Noté como puso David la primera marcha y comenzó a rodar, se notaba que también hacía tiempo no conducía una moto y sus primeros metros fue haciendo algunas eses, pero en cuanto ya puso la tercera ya estabilizó la moto y marchamos de aquél infierno. Íbamos ya saliendo del polígono industrial y giré la cabeza hacia atrás, habíamos dejado a muchos amigos allí que no volveríamos a ver, pero al menos habíamos conseguido escapar nosotros.
Las gasolineras que íbamos a buscar estaban apenas a 1 km de distancia, así que el viaje debía durar poco rato. Salimos del polígono por la carretera C-1313, la antigua carretera de Andorra y nos dirigimos hacia el cruce con la antigua nacional II hacía Barcelona, era en esa carretera donde estaban las gasolineras hacía donde nos dirigíamos. El cruce estaba apenas a 200 metros de nosotros, y excepto algún coche parado y algunos que habían sufrido accidentes por ahora estaba bastante despejado. A cierta distancia se veía algún que otro infectado dando vueltas por entre los coches e incluso por los campos, por lo visto los que quedaban por esta zona que no fueron hacia el punto seguro quedaron bastante esparcidos. Bajamos hacia la nacional sin correr, mirando a los alrededores esperando en cualquier momento que aparecieran de la nada, pero estaba todo tranquilo.
Pasamos la rotonda del cementerio, todo igual, coches parados, algunos calcinados pero nadie a la vista. Imaginamos que todos los infectados de la zona debieron ser atraídos hacía nuestro punto seguro por lo que no quedaría mucha compañía por estos lugares. Finalmente teníamos a la vista la primera gasolinera, con algunos coches parados como si estuvieran repostando y otros detrás de ellos haciendo cola, pero ningún infectado a la vista.
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