Cosas de un informático

Lo que me gustaría compartir con todos…

Archive for Enero, 2008

Un nuevo objetivo

Posted by inca on 29th Enero 2008

Finalmente volví a abrir los ojos, entraba luz por las ventanas de la oficina pero algo difusa. Me froté los ojos para quitarme las legañas mientras me ponía en pie, todo estaba tranquilo y apenas se oía un murmullo a lo lejos. Giré la vista hacía donde estaba David, pero no estaba. Esto me hizo recordar la pesadilla que había tenido esta misma noche, me apresuré a salir de la oficina y miré a las puertas del depósito para comprobar que no estaba allí como en el sueño, pero no podía ver nada, la niebla había vuelto a Lleida y todo lo que estuviera a más de 4 metros era imposible de ver. Caminé hacía las puertas, a paso lento mirando los alrededores desconfiado por la niebla espesa, pero al llegar allí no estaba. Por un lado me alegré de que no se pareciera al sueño, pero me preguntaba donde estaba David. Quería gritar para que me contestara, pero sabía perfectamente que no lo podía hacer si no queríamos tener visitas no deseadas, así que comencé a buscar por todo el depósito.

Iba caminando por el borde del muro buscando a David cuando me pareció oir unos ruidos detrás del muro, por la arboleda que nos separaba de la fábrica de San Miguel. No me creía que fuera David, no se le ocurriría salir solo de allí y menos hacía la arbolada, así que poco a poco me asome lo suficiente para mirar por encima del muro. Apenas llegaba a ver los primeros árboles a pesar que la niebla fuera algo menos densa en ese trozo, de repente una sombra que se movía entre los árboles me llamó la atención, era una forma escuálida y con un andar muy lento y desorientado. No podía ver quien era, ni siquiera si era hombre o mujer, pero por su constitución sabía perfectamente que no era David. Un gemido provino de la parte más cercana del muro, levanté un poco la cabeza para mirar y este si lo pude ver perfectamente, era Alex, o lo que quedaba de él. Un solo vistazo ya me permitió ver que le faltaba un brazo, allí tendido en el suelo estaba como si esperará algo. Si no fuera por sus leves movimientos de cabeza pensaría que estaba muerto, o mejor dicho totalmente muerto, la definición de muerto había girado bruscamente su significado estos últimos días. Alex comenzó a moverse bruscamente, como si de alguna manera supiera que estaba yo allí y su cabeza giraba de lado a lado en busca de algo. Se puso en movimiento de forma paralela al muro, pero sin levantarse, con un solo brazo se arrastraba como podía y sin mover las piernas seguramente rotas por la caida desde el cable.

- Que narices estoy haciendo!! - Me dije a mi mismo, si me veían alguno de esos seres comenzaría a hacer ruido en el muro y eso podría hacer venir a todos esos seres que estaban a apenas 500 metros de nosotros. Por ahora había tenido suerte, pero no me la podía estar jugando de esta manera. En ese momento se me pasaba por mi mente los típicos comentarios de las películas de terror, donde los protagonistas hacen tonterías y todo el mundo dice que son tontos, bueno, ahora yo había sido uno de estos tontos de película, pero es diferente verlo desde una cómoda butaca a vivirlo de verdad, nunca sabe uno como va a reaccionar.

Ya habían pasado un par de minutos desde que vi a Alex arrastrándose y volví refugiarme detrás del muro, mi corazón se había calmado y debía seguir buscando a David. Ya casi había dado la vuelta al recinto y no sabía nada de él, llegué a la parte donde estaban las motos, pero tampoco estaba allí y las dos motos que elegimos tampoco estaban. Por un momento dudé sobre si se había ido él solo, aunque sabía en el fondo que no podía ser, algo comenzaba a dudar. Finalmente llegué de nuevo a la oficina y entre dentro, nada, todo igual que lo dejé al salir. Un fuerte dolor en el estómago me recordó que apenas habíamos comido en los últimos días y comenzaba a notarse cada vez más. Me puse a buscar por la oficina cualquier cosa para llevarse a la boca, pero no había nada y David ya lo había registrado todo sin encontrar nada pero el hambre me hacía igualmente buscar una esperanza en forma de comida.

- Que haces? Que estas buscando? - Finalmente apareció David en la puerta de la oficina con cara de extrañado.
- Algo de comida, me duele el estomago. Por cierto, donde estabas? He dado la vuelta al depósito y no te he visto.
- No me extraña con esta niebla, me fui a hacer mis necesidades, pero cuando volví no estabas así que fui a buscar las motos y las he dejado en la puerta preparadas para partir. Tienen los depósitos llenos, solo falta ver que arranquen.
- Y si no arrancan?
- Bueno, pues no creo nos de tiempo a preparar nada más una vez comencemos a hacer ruido así que, prepárate a correr.
- Fantástico!!, muertos de hambre y que nos toque correr. Esperemos que arranquen bien.

Mientras me reincorporaba y comenzamos a caminar hacía la puerta, las dos motos estaban a medio metro de la puerta listas para salir rápido, solo había que abrir las puertas y encenderlas. David se subió a la puerta primero y miró alrededor, en principio no había infectados en la calle así que bajó y comenzó a empujar la puerta. La puerta se abrió sin problemas hasta unos 4 metros de hueco, lo suficiente para salir los dos con las motos, nos subimos a ellas y nos quedamos mirando, una sonrisa espontánea nos salió a los dos, vaya imagen, parecíamos sacados de una película de Hollywood.

- Toma - me dijo David ofreciéndome unas gafas de esquiar.
- Y esto?
- No he encontrado cascos de motos, pero si vi estas gafas en un coche por ahí. Con esta niebla solo a 20 por hora no podrás ni abrir los ojos.
- Es verdad, hace muchos años no pillo una moto y ya me había olvidado de lo que era llevarla.
- Vamos allá, a la de tres encendemos los dos.
- Espera, pero a donde vamos?
- Pues a Viella!!, a verlas a ellas!!
- Si, pero estoy muerto de hambre no creo que llegue así como estoy sin caerme y sin saber que nos espera. Además tu dijiste al venir que las gasolineras de por ahí estaban saqueadas y no hay comida por el camino.
- Y que quieres hacer?
- Desviarnos a las gasolineras de la nacional, donde el hotel los Condes d’Urgell. Quizás aquellas no estén saqueadas y podamos obtener algo de comida y bebida sin entrar de esta manera a ningún pueblo ni a Lleida.
- Tienes razón, hasta ahora nada ha salido a la primera y seguro nos encontraremos algo. Espero que haya comida allí. A la de tres?
- Vamos!!

David contó hasta tres y le dimos a las llaves de arranque de las motos. La suya, una Suzuki 400, arrancó a la primera sin problemas pero la mía no parecía tener intenciones de arrancar, y cada vez que intentaba parecía tener menos fuerza, mientras por la esquina comenzaban a aparecer los primeros infectados que atraídos por el ruido venían hacía nosotros.

- No arranca!! - gritaba a David mientras seguía intentándolo, - Creo que las bujías no tiran…
- Joder. Pues déjala, súbete encima, tendremos que ir con una sola, confiemos que no se estropee.

Sin dudar, tiré mi moto al suelo y rápidamente me subí detrás de David, los primeros infectados estaban apenas a 15 metros, debíamos salir rápidamente. Noté como puso David la primera marcha y comenzó a rodar, se notaba que también hacía tiempo no conducía una moto y sus primeros metros fue haciendo algunas eses, pero en cuanto ya puso la tercera ya estabilizó la moto y marchamos de aquél infierno. Íbamos ya saliendo del polígono industrial y giré la cabeza hacia atrás, habíamos dejado a muchos amigos allí que no volveríamos a ver, pero al menos habíamos conseguido escapar nosotros.

Las gasolineras que íbamos a buscar estaban apenas a 1 km de distancia, así que el viaje debía durar poco rato. Salimos del polígono por la carretera C-1313, la antigua carretera de Andorra y nos dirigimos hacia el cruce con la antigua nacional II hacía Barcelona, era en esa carretera donde estaban las gasolineras hacía donde nos dirigíamos. El cruce estaba apenas a 200 metros de nosotros, y excepto algún coche parado y algunos que habían sufrido accidentes por ahora estaba bastante despejado. A cierta distancia se veía algún que otro infectado dando vueltas por entre los coches e incluso por los campos, por lo visto los que quedaban por esta zona que no fueron hacia el punto seguro quedaron bastante esparcidos. Bajamos hacia la nacional sin correr, mirando a los alrededores esperando en cualquier momento que aparecieran de la nada, pero estaba todo tranquilo.

Pasamos la rotonda del cementerio, todo igual, coches parados, algunos calcinados pero nadie a la vista. Imaginamos que todos los infectados de la zona debieron ser atraídos hacía nuestro punto seguro por lo que no quedaría mucha compañía por estos lugares. Finalmente teníamos a la vista la primera gasolinera, con algunos coches parados como si estuvieran repostando y otros detrás de ellos haciendo cola, pero ningún infectado a la vista.

 

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Huida del punto seguro 5

Posted by inca on 15th Enero 2008

Me despierto súbitamente, un olor nauseabundo que hay en el ambiente me provoca varias arcadas que si no fuera por que no tenía nada en el estomago habría vomitado todo. Miro a la esquina donde David se puso a dormir, pero no está. Me levanto rápidamente preocupado por si se había ido de allí sin mi, pero recuerdo como prefirió quedarse conmigo a irse con helicóptero a Viella, así que no puede ser eso. Me dirijo hacia la puerta de las oficinas para salir, pero me tengo que aguantar en la mesa, estos días sin comer me están haciendo efecto y las fuerzas me comienzan a fallar. Miro hacía fuera, hace un sol brillante sin ninguna nube a la vista, el reflejo del sol en uno de los parabrisas me hace apartar la mirada. Ya recuperado del mareo abro la puerta y salgo fuera, el olor es cada vez más fuerte y con la manga del jersey me intento tapar la boca y la nariz para aligerar un poco esa peste.

Me dirijo hacia las puertas del depósito, David esta encima de ellas mirando hacía fuera del depósito con la vista perdida en el horizonte, mientras me voy acercando un ruido a gemidos se va escuchando cada vez más fuertes. Finalmente llego a la puerta, David ni se ha dado cuenta que estoy debajo suyo, sigue con su mirada como si estuviera esperando algo.

- Que pasa? - pregunto a David - ¿Que haces ahí arriba?
- Ah, hola, no te había visto. Estoy mirando por última vez la salida del sol.
- Por última vez? que dices?
- Ven, he agrupado esas cajas ahí para subir aquí, sube y verás lo que quiero decirte.

Me fijo en la cara de David, su rostro es de resignación, pero no entiendo por qué, aún estamos vivos y jamás había visto que se rindiera, no era normal, algo tiene que pasarle. Subo las cajas y con cuidado me subo sobre la puerta metálica, a cada paso que doy hacía arriba esos murmuros de gemidos se hacen más fuertes a la vez que el olor es más intenso, apenas se puede soportar pero parece que me voy acostumbrando ya. Finalmente he llegado arriba, pero casi me caigo hacía atrás de espaldas por la imagen que he visto. Ahora entiendo la cara de David, justo debajo de la puerta están cientos de infectados estirando los brazos hacía arriba intentando llegar hacía nosotros, todo este olor y gemidos que estaba oyendo hace un rato eran estos asquerosos seres que un día fueron amigos, familiares o conocidos nuestros.

Consigo sobreponerme a esta horrible imagen y me acerco a David, mientras yo no puedo apartar la vista de esas cosas, él sigue mirando hacía el vacío.

- Pero como ha pasado? No sabían que estábamos aquí!!, no? -
- No lo sé, pero he mirado todo el recinto, y estamos totalmente rodeados, no hay ninguna salida.
- Vamos hombre, hemos llegado hasta aquí, y no nos podemos rendir!, hemos de continuar!, o no piensas en Ana ya?
- En ella estoy pensando precisamente ahora, espero que esté bien.
- Vamos hombre, algo tenemos que poder hacer!!
- Adelante genio, piensa algo.

Vuelvo a las cajas y bajo de la puerta, hay que intentar salir de aquí, así que comienzo a mirar por todos los muros a ver que posibles salidas hay, pero según voy recorriendo veo que estamos totalmente rodeados, mientras me viene la imagen de nuevo de cuando David rehusó subir al helicóptero, por mi culpa estaba en esta situación. Ya llevo media vuelta al depósito y estoy mirando el bosquecillo de atrás como posible salida, pero también esta lleno de infectados, es imposible, es verdad, estamos rodeados y sin remedio. Me siento sobre el muro mirando a toda aquella gente infectada y me fijo en sus rostros, entre ellos están Alex y Marc, los dos cayeron por el cable y por lo visto no tuvieron la misma suerte que Alberto, se han transformado en una de esas cosas.

Mi cabeza empieza a darle vueltas, toda esta situación de mis amigos es culpa mía, creía que si luchábamos podríamos conseguir sobrevivir y llegar a algún sitio donde pudiéramos llevar una vida normal, pero es un imposible, nuestro destino estaba marcado y dudo que podamos cambiarlo. Bajo del muro y me apoyo  sentado en el suelo, no puedo aguantar más y comienzo a llorar, es demasiado para mi y deseo con todas mis fuerzas que nada de esto fuera real, deseo poder volver a mi casa junto a mi mujer viendo la tele, recibiendo una llamada de nuestros amigos para ir a hacer una cena todos juntos, y que todo siguiera como era apenas hace unas semanas.

Llevo más de media hora apoyado en la pared, maldiciendo a todos y a pesar de ser ateo, pido a Dios que nos ayude mientras me acaban de caer las últimas lágrimas que puedo sacar. Finalmente mis ojos se han secado, no me quedan más lágrimas que llorar, pero al menos me siento algo mejor, me he desahogado y me comienzo a sentir mejor. Me levanto y me dirijo a David, sólo tengo una única idea que no creo que pueda funcionar, pero es o eso o morir de hambre.

- David, vamos a intentar algo.
- Se te ha ocurrido algo? - sus ojos han cambiado de golpe, esperando una fantástica idea que nos salve.
- Bueno, no te ilusiones, te aviso, es un suicidio pero al menos podemos intentarlo.
- Sea lo que sea, lo acepto.
- Bueno, es muy simple, encendemos el camión, abrimos las puertas y que sea lo que Dios quiera.
- No lo conseguiremos, son demasiados.
- Ya lo sé, pero al menos tendremos una posibilidad.

David se ha callado, parece que se lo piensa, pero no me dice nada mientras se queda mirando el camión. Sabe que es un suicidio y es normal que dude. Finalmente se gira y se me queda mirando con una sonrisa en la boca.

- Que cojones!!, vamos a intentarlo, que les den por el culo, al menos nos llevaremos unos cuantos por delante!! Busca tu las llaves por la oficina, no las encontré yo, pero igual tu si las ves, mientras yo miraré por dentro del camión.

Ya no contesto, con una sonrisa en la boca me dirijo rápidamente a las oficinas, sé que es una locura pero al menos vamos a intentar algo y no quedarnos ahí parados, dentro de mí siento que quizás tengamos suerte y podamos salir de esta. Entro en la oficina y comienzo a buscar por todos los cajones, pero no encuentro ninguna llave de camión, o que se le parezca, no hay nada, pero oigo a David gritar desde el camión, ha encontrado las llaves. Rápidamente tiro los cajones que tenía en la mano y corro hacía el camión, mientras David ha encendido ya el motor y parece que va bien. Me subo por la puerta del acompañante y miro como va David va probando la caja de cambios, y los controles, ninguno de los dos hemos conducido nunca un camión, así que hacemos pruebas. Entonces arranca y comienza a moverse, pero la puerta esta cerrada aún, si queremos salir debemos abrirla.

- Que hacemos con la puerta? hay que abrirla o no saldremos.
- Espera, primero vamos a dar un par de vueltas por el depósito, que probaremos como funciona esto y si funciona bien.

Tiene razón, así que me quedo allí en el asiento del copiloto mirando como David comienza a mover el camión. Parece que comienza a pillarle el truco, ha comenzado con algunos saltos supongo de no controlar todavía el acelerador y el embrague, pero poco a poco ya le va pillando el truco. Damos dos vueltas al depósito y encaramos el camión hacia la puerta con algo de separación.

- Tendrás que abrir tu la puerta - me dice David, - Yo estaré aquí con el camión preparado, abres la puerta y rápidamente vienes aquí, y arrancamos, o salimos no nos quedamos aquí hoy.
- Vale, no hay luz, así que la tendré que abrir manualmente.

Bajo del camión y me dirijo hacía la puerta. El sistema automático ya había sido deshabilitado me imagino por el vigilante cuando se fue la luz así que lo único que tengo que hacer es sacar el cerrojo que mantiene cerrada la puerta y tirar de ella para abrirla, solo espero que esté bien engrasada. Abro el cerrojo, y me preparo para tirar, en cuanto abra un poco esta puerta ya no podré parar, doy un par de suspiros, preparo los pies y empiezo a tirar. Llevo un metro abierto y comienzo a ver asomar algunos brazos que entran ya en el recinto, cierro los ojos y tiro con todas mis fuerzas. Finalmente he conseguido abrir la puerta lo suficiente, unos 10 metros que nos darán un buen margen para salir y comienzo a correr hacía el camión. Mientras corro, echo un vistazo hacía atrás, los infectados me persiguen por suerte van lentos y no son ningún problema por ahora, pero no pretendo esperarlos. Subo al camión y David con cara de sádico suelta el embrague y con un par de saltos de motor comienza a pillar velocidad hacía la puerta. Llegamos a los primeros infectados, yo cierro los ojos cuando comienzo a notar los golpes en el camión, es como si estuviéramos en el campo lleno de baches y agujeros, el camión no para de botar, pero parece que aguanta.

Estamos en medio ya de todos los infectados, y poco a poco el camión va tirando sin cesar. De pronto se oye un ruido como si algo metálico estuviera rebotando por el motor, y el camión se ha parado, Dios mío!! pienso, estamos en medio de toda esta multitud de infectados y el camión parece que se ha estropeado.

- Tenías razón cuando decías que no lo soportaría, - me dice David, - Creo que se ha roto la caja de cambios o vete a saber qué, pero por mucho que aceleré solo hacemos ruido, no responde. Lo siento.
- Tira!!, sigue probando!!, hemos de salir de aquí!!!.
- Imposible, estamos atrapados.

Los infectados están subiendo al camión y puedo ver ya algunas manos golpear el cristal, me entra miedo y rápidamente me dirijo a la parte trasera de la cabina, un pequeño hueco de 2 metros cuadrados con una pequeña cama que supongo utilizaba el transportista para descansar. Miro de nuevo a delante, y David con toda la tranquilidad del mundo se recuesta en el asiento, es como si esperara ya su final, al menos él lo tiene asumido.

- Vamos arriba del todo, allí no creo que lleguen, por el cristal de delante podemos subir encima del motor y subirnos al techo de la cabina.
- Si insistes - me contesta David con cara de resignación.

Comienzo a dar patadas al cristal, en las películas de una patada lo rompen, pues no se como lo harán, yo he tenido que darle al menos diez patadas y finalmente no conseguimos romperlo pero si separarlo de la chapa, mejor, de esta manera podemos retirar todo el cristal y no cortarnos con los trozos. Subo encima del motor y rápidamente doy un salto a encima de la cabina, he conseguido llegar. Ahora viene David, le veo sacar la cabeza de la cabina, y a los pocos segundos acaba de sacar todo el cuerpo se pone en pie para subirse conmigo, pero justo cuando estaba a punto de subirse una mano le ha pillado del tobillo. David intenta mover bruscamente la pierna para intentar soltarse, pero la mano de su cazador no quiere dejarle ir, se sienta encima del motor y con la otra pierna da patadas a la mano que le sujeta pero esas cosas creo que no sienten dolor y no soltarán a su presa por nada del mundo. David intenta de nuevo ponerse en pie para tirar de la pierna, pero en ese momento resbala y cae sobre la multitud. Doy un grito y estiro el brazo para cogerlo, pero hay demasiada distancia, no puedo hacer nada por él, mientras son ya 6 o 7 los captores que aprisionan a David y comienzan a morderles en sus extremidades, mientras otro de ellos directamente le esta mordiendo en la barriga sin ninguna compasión. Me tengo que tapar las orejas, los gritos de David se me clavan en el cerebro, mientras esos seres están devorándolo vivo, me quedo mirando su rostro ya salpicado de su propia sangre y sus ojos fijos en mi, espero que no me odie por su destino.

Finalmente desaparece entre sus devoradores, lo han arrojado al suelo y los cuerpos de esas cosas ya no me permiten verle. No puedo más, he visto como todos mis amigos caían ante esos seres sin poder hacer nada, sus rostros se me pasan por delante de mi una y otra vez y mis recuerdos de cada uno de ellos me persiguen sin cesar. No puedo seguir más así, estoy rodeado de infectados, sin ninguna opción y nadie que me pueda rescatar, es inútil, no vale la pena ya. Me pongo en pie encima de la cabina, miro al cielo azul y calmado, tan diferente a como esta la tierra, doy un último suspiro y me dejo caer entre ellos. No se hacen de rogar, apenas he aterrizado encima de ellos y ya comienzo a notar sus mordeduras, es mi final.

Volví a abrir los ojos, de nuevo estaba en la oficina del depósito, mi ropa estaba mojada de sudor y mi respiración muy agitada. Miré a mi alrededor, David estaba en una esquina sentado despierto tan tranquilo.
- No puedes dormir? -me preguntó David, - Yo tampoco.
- Que hora es?
- Las 4 de la mañana, aún queda para que salga el sol.
- Buff, creo que he tenido una pesadilla.
- Si, ya te he visto. Pero no se que es más pesadilla, si tus sueños o la realidad.
- Yo tampoco lo sé.

Y de nuevo cerré los ojos, debía descansar un poco más para ese nuevo día.

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Huida del punto seguro 4

Posted by inca on 10th Enero 2008


- Y ahora que? - Pregunté a David, - Que hacemos?
- Pues, primero, no hacer ruido, por ahora no se han dado cuenta que estamos aquí. Vamos a las oficinas, a ver que llaves hay y luego pensamos donde vamos.
- No puedo, ves tu, necesito un rato a solas.

David se me quedó mirando un momento y sin decir nada comenzó a caminar poco a poco hacías las oficinas mientras yo me quedaba mirando al bosquecillo. Hoy había perdido 3 amigos de hacía años y estaba a punto de explotar a llorar, pero pude aguantarme mordiéndome los labios, un sollozo fuerte podría provocar que nos detectaran. Si hace dos meses me hubieran comentado la posibilidad de estar llorando la pérdida de unos amigos, encerrado en un depósito de vehículos con miles de seres que solo desean comernos y sin saber siquiera como estaba Lourdes, me habría reído mucho, pero aquí estábamos, ante una situación que ya comienzas a dudar si es mejor estar vivo o muerto. Solo una cosa me empujaba a pelear, debía conseguir reunir de nuevo a David y Ana, y por supuesto volver a ver a Lourdes.

Un ruido de tripas me despertó de mi letargo, los 3 días que llevábamos con apenas comida hacían ya su efecto, habían pasado unos 5 minutos desde que David fue a buscar un transporte y ya me sentía algo mejor, al menos lo suficiente como para ayudar a David a buscar. Me levanté y caminé hasta la puerta de las oficinas, estaba abierta y dentro estaba todo en su sitio, ordenado aunque con algo de polvo encima. David seguía registrando los cajones de las mesas hasta que levantó la vista y me vio.

- Como estas? - Me preguntó David, - ¿Ya estas bien?
- Bueno, algo mejor, pero bien, lo que se dice bien. Por cierto, has encontrado comida? Las tripas se me están quejando ya.
- Que va!!, Tan solo he podido encontrar esa botella de agua, al menos algo es algo. Yo ya he bebido la mitad, lo que queda es para ti.

Era una botella de Font Vella de litro y medio, quedaba la mitad tal como había dicho David y sin pensármelo ni un segundo me amorré y de un solo golpe me bebí toda la botella. Era reconfortante poder llevarse algo a la boca, aunque solo fuera agua, al menos nos quitó la sed, aunque el estomago seguía quejándose de hambre. Ahora el principal objetivo era conseguir un transporte para huir de los miles de infectados.

- Has encontrado algunas llaves?
- Si, bueno, no lo que quería pero algo si.
- Lo que querías?
- Si, ves aquel camión de allí, lo bueno hubiera sido poder pillar eso, así al menos puedes ir chafando a toda esa mierda, pero no hay llaves y no tengo ni idea de hacer el puente. Lo que si tengo es unas llaves de algún Seat, algún Peugeot y poco más. Ah, y de 4 o 5 motos que deben estar por aquí cerca.
- No creo nos sirviera de mucho el camión ese. Supongo que podríamos aplastar a algunos que nos encontráramos, pero no a tantos como hay, se nos rompería las ruedas o los bajos y quedaríamos atrapados. Y los coches no creo que podamos usarlos tampoco, las carreteras si no te acuerdas están colapsadas de accidentes y restos de vehículos, no podríamos pasar. Creo que será mejor ir con las motos, así podremos ir rápidos y esquivar lo que encontremos.
- Pero seremos presas fáciles, si nos tumban estamos muertos.
- Y si nos bloquean con un coche, cuanto crees que nos protegerán los cristales? Creo que tendremos más posibilidades si vamos con las motos.
- Esta bien, vamos a ver que motos hay, me llevo todas las llaves y miramos que hay. Creo que están todas aparcadas en aquella esquina.

Salimos de las oficinas y nos dirigimos hacía la esquina sur, el depósito estaba casi a tope de coches y furgonetas aparcadas en batería haciendo pasillos por donde podían pasar los vehículos nuevos o los que retiraban. Ya casi se había hecho de noche y quedaba poca visibilidad, si queríamos hacer algo debíamos ser rápidos pues posiblemente en media hora no tendríamos ya nada de luz, así que comenzamos a movernos rápidamente buscando las motos. Finalmente David las encontró en apoyadas en una pared y fuimos rápidamente a inspeccionarlas. Había 6 o 7 motocicletas de 49cc, una Honda CBR 125cc y una SUZUKI DRZ 400, la decisión estaba clara, con las 49cc sería más peligroso.

- Yo me quedo la pequeña, llevo mucho tiempo sin pillar una moto. - Comenté con David.
- Vale, pero no creas que yo he llevado últimamente, lo malo que no tenemos para practicar, en cuanto encendamos el motor de una, nos oirán y comenzarán a venir hacia aquí.

Un ruido paró en seco la conversación, como si alguien hubiera arrastrado algo por el suelo. Nos quedamos mirando, eso no pintaba nada bien, éramos los únicos seres vivos allí o eso creíamos. Quedaba poca luz, las luces del polígono hacía dos días que no funcionaban, así que en el momento que se fuera el sol nos quedaríamos totalmente a oscuras. De pronto una silueta salió de detrás de uno de los coches, teníamos el sol justo detrás de él por lo que no podíamos ver su rostro ni su estado pero se iba acercando poco a poco. David pregunto varias veces quien era, pero no respondía, simplemente caminaba hacía nosotros sin ninguna pausa. David y yo nos miramos, debía ser un infectado y si se nos acercaba demasiado estaríamos perdidos. Comenzamos a rodear la fila de coches por el otro lado de donde venía el desconocido, mientras el seguía nuestro rastro con su lento y pausado caminar. Finalmente dimos la vuelta a la fila de vehículos y teníamos esta vez al revés lo que quedaba de sol. Era el personal de seguridad del depósito por su traje, y a pesar que no se le veían heridas a simple vista, su rostro blanquecino y decaído junto a la sangre que le caía de la boca nos confirmaba que de alguna manera se había infectado y venía a por nosotros.

- Tenemos que encerrarlo o matarlo de alguna manera. Si salimos de noche de aquí seremos presas fáciles, y en cuanto se haga oscuro no veremos nada por aquí y nos puede morder esta cosa. - Me comentó David susurrando, como si no quisiera que nos oyese nuestro nuevo amigo.
- Tienes algún plan?
- No tenemos donde encerrarlo, así que habrá que matarlo. Uno de los militares me dijo que estas cosas solo morían si les destrozabas el cerebro, así que tenemos que buscar algo para clavárselo.
- Como? yo no me pienso acercar a esa cosa!!! - Exclamé.

De pronto el vigilante comenzó a golpear a uno de los coches que estaba entre él y nosotros, su incapacidad de atraparnos le estaba poniendo nervioso o eso parecía. David se puso en un lateral del coche para llamar su atención, con lo que dejó de golpear el coche y siguió caminando hacia David.

- Que haces? no te acerques tanto!! - Le recriminaba.
- Hay que distraerle, si da golpes atraerá a los demás, hemos de pasar inadvertidos!!!. Busca mientras algo para golpearle.

El sol cada vez estaba más bajo, apenas quedaban ya unos 10 minutos de luz tenue así que íbamos a contrarreloj. Mientras David lo distraía, recorrí todo el depósito en busca de algo que nos pudiera ayudar a acabar con él, pero aparte de coches aparcados y la oficina, no había nada más a simple vista. Finalmente llevé lo único que se me ocurrió que pudiéramos utilizar, un hierro como los que se utilizan en muchas tiendas para subir la puerta metálica de la calle, no se para que lo utilizarían allí, pero era nuestra única arma en esos momentos. Apenas quedaban unos míseros minutos de luz así que rápidamente corrí hasta donde estaban David y su perseguidor incansable y le enseñé lo que tenía.

- Perfecto, ya es más de lo que esperaba. - Me sonrío David - Con cuidado y silencio, acércate por detrás suyo y golpéale en la cabeza con todas tus fuerzas, pero con cuidado, si ves que se te gira apártate rápido, no entres de cara.
- Joder, no puedo!!, me estas pidiendo que parta la cabeza a alguien así en frio, por que sí!!
- O él o nosotros!!!, pero no podemos pasarnos toda la noche por aquí con él dando vueltas, tu mismo.

Tenía razón, no era momento de perjuicios, sino lo hacíamos íbamos a morir esa misma noche y no era algo que estuviera en mis planes eso. Di la vuelta a la fila de automóviles, y poco a poco me acerqué a su espalda sin que se diera cuenta o al menos sin que me hiciera ningún caso. Levanté el palo hacía atrás y cerrando los ojos le di en toda la cabeza. El vigilante cayo al suelo por el golpe, esperaba un montón de sangre repartida al estilo de las películas de miedo, pero simplemente estaba en el suelo con apenas un pequeño corte en la cabeza. Pero no estaba muerto aún, se levantó y dejando esta vez a David, se encaró hacía mi como si deseara vengarse del golpe recibido. Me fui apartando poco a poco hacía atrás, mientras David me intentaba decir algo, pero apenas le oía.

- Deja la barra en el suelo y apártate poco a poco, que te vaya siguiendo… - Al final entendí lo que me decía David y solté la barra mientras caminaba hacía atrás a la misma velocidad que el vigilante, fue fácil saber que intentaba hacer. Me había seguido ya lo suficiente para apartarlo de la barra, y David pilló la barra, se acercó por detrás tal como había hecho yo anteriormente y le volvió a sacudir, solo que esta vez David no se quedó mirando como yo, sin pestañear le remato en el suelo con varios golpes. Eso bastó, ya no se movía más y por fin estábamos ya tranquilos. En ese momento ya apenas se veía, el sol se había extinguido tanto como la humanidad en ese lugar.

- Bueno, por fin!! - Exclamó David. - Ya podemos descansar hasta mañana no?
- Si, por fin. Sabes de que me he dado cuenta?
- De que?
- Al principio, cuando vimos las primeras cosas estas, nos quedamos los dos parados, no sabíamos que hacer y nos salvamos de milagro, en cambio ahora hemos actuado como si tal cosa, apenas me ha dado pena ese guardia.
- Si, supongo nos hemos ido acostumbrando a verlos y ya no nos asustan tanto.
- Eso me da más miedo, acostumbrarnos a ellos, ¿Crees que esto va a ser ya siempre asi?. ¿Crees que está todo perdido?
- No lo se. Pero si sabemos que existe algunos sitios que han sobrevivido como Viella, puede que haya muchos más sitios así y que si llegamos allí podamos vivir medianamente tranquilos.
- Eso espero, supongo que Ana y Lourdes se deben estar preguntando por nosotros, espero que estén bien.
- Si, lo estarán. E iremos a verlas pronto no?

Una sonrisa salio de mi boca hinchada por el puñetazo, aunque no tenía yo tanta fe como David, era reconfortante oír esas palabras. Nos acostamos dentro de las oficinas para resguardarnos del frío y nos pusimos a dormir, había sido un día muy duro, pero nada indicaba que mañana iba a ser mejor.


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Huida del punto seguro 3

Posted by inca on 2nd Enero 2008

Durante unos segundos todos me miraron con cara de incredulidad, sabía que parecía una locura, pero era la única salida posible de ese infierno. El polígono del segre creo que fue el primer polígono industrial de Lleida, con instalaciones muy antiguas que hacen que los cables de luz no pasen por bajo tierra sino que crucen entre almacenes y con postes de hormigón. El edificio en el que estábamos le llegaba la luz desde un poste de hormigón que estaba dentro del depósito de vehículos, pero el cable estaba a unos dos metros por debajo de la azotea, motivo por lo que no nos fijamos con anterioridad.

- Estas loco? - Me contestó Alex mientras me daba un empujón - ¿Quieres que nos matemos?.
- Tan sólo tenemos que bajar hasta el cable y arrastrarnos por él hasta el depósito!!!,
- Claro!!, sin contar que nos podamos electrocutar, nos podamos caer o mil cosas más!!!
- Bueno, también tienes las opciones de ir a hablar con esas cosas y convencerlas de que te dejen salir, o también comenzar a mover los brazos a ver si vuelas… - le replicaba con tono de ironía - ¿Que no ves que es la única salida? ¿ O prefieres quedarte a morirte de hambre o sed? Cuanto más nos quedemos menos fuerzas tendremos, hemos de salir y buscar comida!!
- Joder!!, tiene que haber otra manera!!
- Yo tampoco creo que la haya, hemos de intentarlo!! - contestó David dándome apoyo en la idea.
- Pues venga, quien es el primero? -  Preguntó Marc, él también lo tenía claro que era la única opción.
- Yo mismo!, - Así David se ofreció  voluntario - Pero pasaremos de uno en uno, hasta que no haya llegado al poste que nadie se suba más al cable, no sabemos cuanto peso puede aguantar.

Con mucho cuidado David se colgó de la azotea agarrándose con las manos y apoyando ya los pies en el cable fue agachándose poco a poco, mientras sus manos seguían agarrándose a los huecos de cemento que había entre los ladrillos para no perder el equilibrio. Finalmente pudo agarrar con sus manos el cable, y sentándose encima como si cabalgara sobre un caballo fue poco a poco desplazándose hacía la columna. La distancia que debía recorrer era bastante, calculé a ojo unos 500 o 600 metros y que debía cruzar además de una parte de la fábrica, un trozo de arboleda que separa el depósito y el recinto de San Miguel, con una posible caída de aproximadamente 20 metros.

David posiblemente llevaba algo más de media hora y estaba apunto de llegar ya a la columna, todos comenzábamos a respirar más tranquilos, si David que era el más corpulento de nosotros había pasado sin problemas, el resto no habría impedimentos.

- Perdona, - me comentó Alex viendo que David ya llegaba, - he estado muy negativo últimamente y quería pedirte disculpas por mi comportamiento.
- Bah!, tranquilo!!, Estamos todos nerviosos, no creo que nadie estuviera preparado para esto.
- Pero al menos tu has tenido más sangre fría, y has sabido comportarte y pensar en como salir, mientras yo solo discutía.

Mientras David acababa su tramo final, le comenté a Alex mi experiencia con la niña infectada en la carretera y así mostrarle que a mi también me fallaron los nervios. Estábamos en una situación anormal, nadie podía imaginarse por un momento estar en esa situación, y desde luego, nadie sabe como una persona va a reaccionar.

- Ya está, ha llegado!!, - nos interrumpió Marc, - mirad!!

David estaba ya en el depósito, haciéndonos señales con las manos, pero sin hacer ruido para no llamar la atención, lo que menos nos interesaba es que rodearan también el depósito como hicieron con la fábrica.

- Te toca!, - me dijo Alex - Gracias a ti tenemos esta vía de escape, así que es tu turno.

Era de verdad que intentaba cambiar de carácter, se había dado cuenta que daba hasta el momento había dado más problemas que soluciones, pero intentaba cambiar eso. Bajé con cuidado al cable y poco a poco fui desplazándome hacía la columna. Opté por la misma postura que David, sentado encima para poder descansar sin caerme y aunque mi intención era la de no mirar abajo, no pude evitarlo. Cientos de aquellos seres estaban justo debajo mío, nerviosos como si supieran que estábamos cerca, pero no acertaban a donde mirar y por el momento estábamos pasando desapercibidos. El cable, aunque fuerte y con un grosor importante, no me daba mucha seguridad, daba la sensación de poder descolgarse en cualquier momento, cosa que estando aquellos seres ahí abajo esperando rezaba por que no pasara.

- Acelera el paso!! - Gritaban Marc y Alex desde la azotea, - Las soldaduras están comenzando a romperse!!

Eso me daba poco tiempo, si se rompían esas soldaduras el destino de Marc y Alex estaría sellado a un final que ninguno de nosotros deseábamos. Aceleré todo lo que pude, sin ya ningún descanso conseguí llegar a la columna, lo había conseguido y le tocaba el turno al siguiente. Miré a la azotea, esperando ver al siguiente subirse al cable, pero en su lugar vi a los dos amigos de tantos años peleándose a puñetazos, la puerta debía estar a punto de romperse y ninguno querría quedarse allí. Quería gritarles que pararan, pero David me puso su mano en la boca y susurrando me dijo que no se me ocurriera, no podíamos llamar la atención o nos volverían a rodear y dejar sin salida.

Apenas duró dos minutos la pelea, finalmente quedó en pie Marc, que sin perder tiempo se bajo al cable y comenzó a cruzar. Alex se quedó en la barandilla de la azotea mirando como cruzaba Marc, y girando su vista cada segundo hacía la puerta. Todavía no había llegado ni a la mitad Marc cuando se oyó un gran estruendo, la puerta había caído de golpe al suelo y comenzaban a entrar a la azotea los infectados. Alex, viendo lo que se le venía encima no dudó ni un momento y bajó también al cable, algo muy peligroso pues no sabíamos cuanto aguantaría ese cable, pero cualquiera de nosotros habría hecho lo mismo antes de quedarse allí. En principio el cable no parecía decaer, y los dos iban tirando tan rápidos cómo podían. A los pocos segundos los infectados llegaron a la barandilla de la azotea y se miraban a Alex que apenas estaba aún a 4 metros de ellos. Algunos de ellos, rompiendo con su posible sentido de la supervivencia propia se tiraron al vacío intentando llegar hasta ellos, pero caían al vacío sin remedio, todo parecía ir bien, el cable aguantaba el peso de los dos e íbamos a salir todos bien de allí. De pronto, uno de los infectados se tiro sobre el cable directos y quedándose enganchado por la axila en el cable se movía bruscamente intentando llegar hasta Alex, mientras otro infectado se tiro también encima del anterior, provocando una gran fuerza sobre el cable y finalmente haciendo que este se descolgara de la pared. Tanto los infectados como nuestros amigos cayeron al vacío, pero mientras  los infectados cayeron encima de sus congéneres, Alex y Marc cayeron en la arboleda del medio. Me agache para saltar el muro hacia la arboleda, debía ir a buscarlos, pero el brazo de David me pilló por todo el torso y me empujó hacia atrás de forma muy brusca.

- Pueden estar vivos!!, tenemos que ir a buscarlos!!
- Si bajamos el muro, luego no tendremos forma de subirlo de nuevo y nos volveremos a quedar encerrados, ni hablar, no podemos hacer nada por ellos, debes dejarlos y esperar que hayan muerto.
- Estas de broma!!, no puedo dejarlos ahí, igual están heridos, hay que ayudarles!!

Acto seguido me levanté del suelo para volver a intentar bajar el muro, pero esta vez no fue un empujón lo que me hizo parar, sino un puñetazo en toda la boca que casi me dejo inconsciente. Durante unos segundos me quede sin saber que hacer ni decir en el suelo, esa reacción no me la esperaba de David y me dejó muy sorprendido. Tenía un sabor a sangre en toda la boca y notaba como se me comenzaba a hinchar los labios, pero me dolía más el orgullo que otra cosa.

- Lo siento, pero prefiero que te enfades conmigo a que te suicides por nada. - se excusaba David. Ya tras esperar unos segundos a enfriarme y volver a pensar de nuevo, reconocí que tenía razón, pero era muy duro dejarlos allí sin saber si estaban con vida o no. Finalmente me ayudo a levantarme de nuevo del suelo y comenzamos a mirar alrededor, estábamos en un depósito de vehículos, con un gran surtido de automóviles pero la mayoría sin llaves, miles de zombies a escasos metros que no tardaría a comenzar a rodearnos,  y sin un destino aún fijado, y lo peor de todo, esta vez íbamos a estar los dos solos.

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