Cosas de un informático

Lo que me gustaría compartir con todos…

Archive for Diciembre, 2007

Publicado el libro de Apocalipsis Zombie de Manel Loureiro

Posted by inca on 28th Diciembre 2007

Por fin!!

Si señores, tras una espera de muchos muchos meses, los fans de la historia de apocalipsis zombie hemos visto como se publicaba la novela de nuestro amigo Manel Loureiro.

Dolmen ha sido la editorial que se ha atrevido a lanzar a esta obra al mundo de las librerias y esperamos que con gran éxito.  Os recuerdo que para los que os esteis leyendo este libro, podeis continuar la historia en http://www.apocalipsiszombie.com y espero que participeis en su foro (A mi me encontrareis com Incadeath).

Inca con libro de AZ

Espero lo disfruteis tanto como sus fans que durante tantos meses hemos ido viendo crecer este libro. Y desearle el mayor éxito posible a Manel, que se lo merece!!!

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Huida del punto seguro 2

Posted by inca on 19th Diciembre 2007

- Igual solo es una rascada!!, vamos, no te derrumbes!!
- No, no es una rascada, mientras me tuvo en el suelo me mordió aquí. Tenía la esperanza de que quizás no me hubiera infectado, pero cada vez me siento peor, y la pinta de la herida lo dice todo.
- Lo siento…
- Yo lo siento más, pero es así. He estado pensando mientras y he decidido que no me quiero convertir en una de esas cosas.

Continuaron unos segundos de silencio, no sabía que decirle. Por una parte quería que viviera y se quedara con nosotros, pero si me ponía en su situación era perfectamente entendible, saber que se va a convertir en una de esas cosas no es nada alentador.

En ese momento David acabó de soldar la puerta, y se vino hacía nosotros y nos preguntó que sucedía, le puse al día al respecto de la herida de Alberto.

- No puede ser!! - exclamó David - Vi perfectamente que lo mantuviste a raya con los brazos hasta que él te lo quitó de encima!!.
- Si, pero en ese momento ya me había mordido. Fue cuando me tiró al suelo, antes que pudiera reaccionar cuando ya me había dado un mordisco.
- No puede quedarse aquí!!- gritó Alex llamando la atención de Marc también. - No sabemos en cuanto tiempo, pero si que se transformará en uno de ellos, no puede quedarse o nos atacará a los demás.
- Pero que dices!! - le recriminaba David.
- No, tiene razón. - contestó Alberto - Si me quedo con vosotros lo único que haré es haceros daños y provocar que otro muera además de convertirme en una mierda de esas.

El silencio volvió a reinar en el ambiente, no nos gustaba la idea pero sabíamos que tenía razón. Alberto pasó por encima de la barandilla quedando gran parte de su cuerpo fuera del edificio, tan solo un paso le separaba del abismo, una parte de mi luchaba por pararlo, pero sabía que era lo mejor para todos incluido él mismo.

- Suerte para todos. - Así con estas palabras se despidió Alberto y soltándose de la barandilla se dejó caer en picado hacia el suelo. Ninguno de nosotros pudo asomarse durante un buen rato, apenas nos movimos ni nos dirigimos ninguna palabra. Finalmente Alex se acercó a mirar, se giró hacía nosotros con cara de asco.

- Lo ha conseguido. Se ha roto la cabeza y no se transformará.- Estas palabras aunque algo duras de oir nos tranquilizaba, al menos consiguió de no convertirse en uno de ellos.

Durante unas horas, estuvimos tranquilos en la azotea, descansando y supongo que esperando un milagro para poder salir de allí hasta que comenzamos a oír golpes en la puerta soldada. Finalmente los infectados habían llegado hasta la puerta y de alguna manera detectaban nuestra presencia, haciendo que golpearan sin cesar la puerta a esperas de poder echarla abajo y comernos. En principio la puerta aguantaba perfectamente, así que nos acercamos a la puerta. Cuanto más nos acercábamos, más golpes daban, de alguna manera sabían que estábamos justo detrás de la puerta, y sus dientes se podían oír como se apretaban. Por los ruidos que se escuchaban, había un buen número de infectados esperando abrir la puerta por lo que esa puerta estaba claro que no la podríamos abrir más.

- Tenemos que salir de aquí. - Comentó David - Si nos quedamos moriremos de hambre y sed, o entrarán y nos devorarán.
- Claro, espera que llamo a unos amigos para que nos acerquen un helicóptero - respondía irónicamente Alex.
- Calla ya!! - saltó Marc - Estas todo el rato pesimista, de esa forma no nos ayudas nada. Hay que buscar una solución.
- Alguna idea? - preguntó David esperando que alguien aportara la solución, pero nadie respondía. - Esta bien, vamos todos a buscar alguna solución, que cada uno vaya mirando la azotea y si se le ocurre algo a alguien, que avise.

Nos separamos los cuatro, cada uno iba por libre buscando una forma de huir, pero el tiempo pasaba y nadie decía nada, si todo seguía así, no íbamos a durar más de dos o tres días como máximo. Ya era casi de noche y todavía nadie se le había ocurrido ninguna idea. Me quedé mirando el depósito de vehículos, por la zona que David y yo pensamos en su momento de huir, pero no contamos con estar encerrados allí arriba. Entonces se me ocurrió la idea, era una locura, pero era la única salida que teníamos y decidí llamar a los demás.

- Eh!!! venid!!, hay una salida!!! - Todos vinieron corriendo desde donde estaban, venían con la sonrisa en los labios y los ojos llenos de esperanza, por fin teníamos un escape de aquél infierno. Todos hablaban a la vez preguntando donde estaba esa salida mientras sus ojos buscaban algo que no hubieran visto antes.
- Allí esta, saldremos por ahí.

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Huida del punto seguro 1

Posted by inca on 18th Diciembre 2007

Durante unos segundos nadie se movía, todo el mundo entendía ya perfectamente lo que pasaba, pero nadie sabía como reaccionar.

- Tenemos que irnos - saltó Alex - Vaaa!! vámonos!!
- Vamos a las oficinas, allí nos podremos encerrar y pensar algo!! - propuso David, y no era para nada mala idea pues estábamos rodeados de infectados por todos los sitios.

Íbamos corriendo en fila india hacía las oficinas, en cabeza y marcando el camino iba David, le seguía Alberto, después yo y finalmente Marc y Alex, siempre esquivando a todos ya que con tanta gente alrededor no podíamos distinguir quien estaba infectado y quien no. A medida avanzábamos veía escenas que un día normal me habrían hecho vomitar, pero no era momento de pararse, debíamos ponernos a cubierto.

Seguíamos esquivando cadáveres en el suelo, algunos acompañados de infectados que estaban devorándolos vivos. Los gritos eran insoportables, la gente chillaba de miedo y otros de dolor al sentir las mordeduras de los infectados. Ya solo faltaban 5 metros para llegar a las puertas de las oficinas cuando una sombra me cruzó por el medio llevándose a Alberto con él, era un infectado que había tirado a Alberto al suelo y comenzaba a morderlo. David me gritaba que continuara, que no podía hacer nada ya era muy tarde, pero por mi cabeza pasaban imágenes de nuevo del suceso del supermercado y como huí del lugar, luego del chico que mataron a apenas unos metros de ahí mismo. No, no podía dejar otra vez eso así, no me lo podría perdonar.

Me puse al lado del infectado que estaba encima de Alberto el cual lo estaba manteniendo a una distancia con sus brazos e impedía que le mordiera, le di una patada en la cabeza para apartarlo de encima y su cuerpo rodó un metro hacia un lado quedándose un poco atónito, pero cuando esperaba que se levantara y nos atacara se quedo mirando un cuerpo que tenía a su lado de una mujer mayor, y sin pensárselo se puso a comérsela. No sabía si esos seres valoraban más una presa fácil a una que se defendía o simplemente estaba más cerca, fuera lo que fuera, nos salvó de una pelea en la que realmente teníamos muchos números de perder. Ayudé a Alberto a levantarse y de nuevo comenzamos a correr hacia las oficinas, el resto nos esperaban en las puertas.

Ya habíamos entrado por fin al edificio, quitamos los topes a las puertas para que se cerraran e inutilizamos los sensores de movimiento para que no se abrieran. En teoría las puertas son exteriores sin más verjas ni nada que separe, por lo que nos imaginábamos que debían ser resistentes, pero nos quedaba la duda, así que comenzamos a subir escaleras hacia el único lugar que sabíamos que seguro podíamos cerrar, la azotea. Mientras subíamos nos cruzábamos con más gente que buscaba sitios donde esconderse, la mayoría se cerraban en despachos y atrincheraban con todos los muebles que podían las entradas. Ya en el tercer piso, a falta de muy poco para llegar a la azotea, nos paramos todos de golpe cuando oímos el ruido de cristales rotos, miramos por las escaleras y teníamos razón, aquellos cristales no pudieron aguantar apenas unos minutos a aquellos seres.

- Ir subiendo y esperarme que tengo una idea - Nos gritó David.
- Donde vas? - le pregunté, pero ya no recibí respuesta, se había ido corriendo hacia unas puertas del tercer piso donde estaban los despachos.

Llegamos el resto arriba y cerramos la puerta, Alex estaba a punto de cerrar la puerta con el candado.

- Que haces? Aún tiene que venir David!! - Le grité mientras le di un empujón.
- No podemos esperar, están subiendo. Si llegan aquí estamos todos muertos!!
- Le vamos a esperar, no voy a dejar que cierres esa puerta!! - Alberto y Marc se pusieron detrás mío como apoyándome por lo que Alex no dijo nada más y se apartó con cara de acordarse de mi familia.

Al cabo de dos minutos David llegó, y venía con un soldador en sus manos y una batería. Una vez pasó, cerramos la puerta y pusimos el candado por fin mientras Alex ya ponía cara de alivio, imagino que más por cerrar la puerta que no por que llegara David.

- Que cojones hacías? Y para que has traído eso? - Le preguntaba extrañado por ese soldador.
- Crees que un candado les va a parar? Yo no lo creo - Nos explicaba David - Contra uno o dos los puede parar, pero son cientos o miles y finalmente se romperá, y la verdad, no me apetece ser su plato del día. Así que vamos a soldar la puerta para que aguante todo lo que pueda.

No habíamos contestado nadie aún cuando él ya se puso con el soldador. Excepto David, que hacía alguna chapuza con su padre, ninguno teníamos experiencia en soldar, así que tuvo que hacer todas las soldaduras él solo, pero no parecía que le importara. Mientras esperábamos que David acabara, nos asomamos a la barandilla para ver que sucedía abajo, lo que antes parecía un horror lleno de miedo y gritos, era ahora un silencioso cementerio con cientos de cadáveres repartidos, algunos de ellos incluso comenzaban a moverse para unirse a ese ejercito de seres infernales. En la esquina donde dejamos al niño hacia apenas un rato, ahora se veían decenas de cadáveres agrupados donde seguro que los rodearon los infectados a todas aquellas personas y donde fue su final. De vez en cuando, un nuevo grito aparecía de la nada, alguien escondido habría sido descubierto y aunque sabían que nadie podía ayudarles, gritaban igualmente pidiendo auxilio,  pero normalmente en pocos segundos su voz era apagada.

Un nuevo grito nos alertó, este provenía justo del piso por debajo nuestro. Era de una chica, pero no podíamos saber nada más,  mirando hacia abajo, vimos como abría la ventana y se asomaba. Alex se tumbó al suelo y extendió su mano hacia abajo para que se sujetara mientras la gritaba para que lo intentará, pero había demasiada distancia, era imposible que llegara hasta su mano.

- Socorro!!, están a punto de entrar, ayudarme!!! - gritaba la chica, - No me dejéis morir aquí, por favor!!
- Vamos, has de intentar llegar - gritaba Alex, - inténtalo!!
- No llego, es demasiado alto!!.
- Juntemos los cinturones, así conseguiremos llegar - propuso Marc.

Todos nos quitamos los cinturones de los pantalones y juntándolos unos con otros nos dispusimos a ayudar aquella chica. Alex se encargó de dejar caer nuestra cuerda improvisada para que se cogiera, y efectivamente llegaba, la chica apretó con las dos manos el cinturón y se separó de la ventana. Estaba entre dos ventanas en medio, cogida a un cinturón y a más de 20 metros del suelo, pero al menos había salido de esa habitación a tiempo, en pocos segundos aparecieron por la ventana 3 cuerpos de infectados que intentaban llegar hasta ella, pero la teníamos fuera de su alcance.

- No puedo aguantar más, por favor!!! - seguía gritando la chica
- Vamos, hemos de tirar más rápido!! - nos gritaba Alex.

Pero ya no daba tiempo, tras tres días de escasa alimentación, las fuerzas le fallaron y no se pudo aguantar más cayendo al vacío mientras gritaba. El impacto en el suelo por suerte fue letal y su cuerpo ya no se movía, eso al menos la había salvado de sentir los mordiscos, cosa que muchos otros no tuvieron esa suerte. Alex se levantó y se fue a una esquina a solas, no podía evitar las lágrimas.

- Vamos, has hecho lo que has podido - intentaba consolarle.
- Ya lo sé, pero no fue suficiente. Tranquilo, estoy bien, solo necesito desahogarme, déjame unos minutos por favor.

Habían sido muchas cosas que nos había sucedido en tan poco tiempo que a todos nos costaba digerirlo. Alberto seguía inmóvil en la barandilla desde donde se veía la chica muerta, tenía la cara llena de sudor, como si tuviera fiebre y su rostro indicaba que su mente estaba en otro lugar.

- Estas bien? - le pregunté.
- Si, bueno, como se puede estar. Sabes?, al menos ha evitado el sufrimiento de ser devorada viva, e incluso si se ha hecho suficiente daño en la cabeza, ni siquiera se convertirá en uno de ellos.
- Si te sirve de algo, yo a veces no se si es mejor estar vivo o muerto en este infierno.
- Yo si lo sé - me respondió y dejando unos segundos de pausa entre medio me miró directamente a la cara - Yo prefiero estar muerto.
- Por que? Hay que luchar, no sabemos si se encontrará una cura o que el ejercito finalmente pueda acabar con ellos!!
- Puede que tengas razón, pero no creo que lleguen a tiempo para mí. - mientras me enseñaba el hombro, tenía una mordedura con síntomas de infección.

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Vida en el punto seguro 4

Posted by inca on 12th Diciembre 2007

Llevabamos tres dias deambulando por el punto seguro, pasando el tiempo esperando quizás un milagro. Alrededor se acumulaban ya miles de infectados, zarandeando las vallas de forma violenta haciendo un ruido ensordecedor pero agradecido, de esa manera almenos no oiamos sus dientes apretarse mientras sus ojos estaban puestos encima nuestro. Desconocíamos el tiempo que podría aguantar las verjas, pero desde luego no creo que aguantara mucho más.

Entre algunos voluntarios, se distribuyeron todos los víveres que quedaban entre los más de 1500 civiles que aún quedaban dentro, apenas 4 latas de comida y 2 litros de agua por persona. La cosa estaba cada vez peor, algunos ya se habían acabado sus provisiones e intentaban robarlas a otros, asi se hicieron grupos para defenderse entre ellos mismos. Era algo patético, con la amenaza a menos de 200 metros, separados por unas vallas debilitadas, no pensaban en más que protegerse de sus propios amigos y vecinos por un poco de comida.

Nosotros nos situamos en la azotea del edificio principal de oficinas, y desde arriba veiamos tal grotesco escenario. A nuestro lado estaban Alex, Marc y Alberto, amigos tanto de David como mios antes de toda esta locura, por suerte entre tanta gente nos pudimos encontrar. Los tres tenían una historia muy similar, estando en sus casas o trabajos, fueron recogidos por camiones del ejercito y transportados hasta el punto seguro sin darles ninguna explicación y una vez aqui encerrados junto a los demás en los almacenes. Estos tres dias los pasamos sobretodo aquí en la azotea, hablando de  nuestras cosas de antes, el trabajo, como vivíamos y que planes teníamos antes de todo esta historia.

Un disparo nos llamó la atención, miramos abajo, a apenas 15 metros de las entradas a las oficinas, un chico de unos 11 años con dos latas de comida entre sus brazos estaba rodeado por varios hombres, aunque hacia gestos para intentar esquivarlos, le cerraban el paso y no le dejaban marchar. Uno de los hombres se acercó y tendiéndole la mano le dijo unas palabras que no llegabamos a oir, pero nos imaginabamos que le estaba pidiendo las latas de comida.

- Vamos a echarle un mano? - pregunte al resto del grupo mientras los miraba.
- Venga va, vamos!! - Contestó David rápidamente, a él siempre le gustó meterse en lios, y más si son justificados.

Todos nos siguieron por las escaleras mientras hacia abajo, cuando en el segundo piso oimos otro disparo. Eso nos aceleró más el paso todavía, debíamos correr antes que pasara alguna desgracia. Finalmente llegamos a la planta calle, rápidamente cruzamos la puerta dispuestos a todo para ayudar al chico, pero era demasiado tarde. Tendido en el suelo, con  una herida en medio del pecho, los ojos abiertos de par en par y boca abajo, su cuerpo no iba a levantarse más. Alrededor no quedaba ya nadie, aquellos hombres se dispersaron entre la multitud y ya no ibamos a encontrarlos entre más de 1500 personas. Me incliné encima de su cadaver para recogerlo, cuando viendo esos ojos me recordó a los primeros dias, en el supermercado, aquél hombre que solo intentaba recoger algo de comida y se le abalanzaron decenas de personas encima, al igual que la otra vez no pude hacer nada para salvarlo, solo que ahora me enfrentaba al resultado final, el cuerpo apagado de un chico de apenas 11 años por un disparo.

Cadaver muerto niño

- Será mejor que lo apartemos, aqui lo pisará la gente al final, mejor dejemoslo en aquél rincón. - sugerió Alberto.

Entre ellos cuatro, levantaron el cuerpo y comenzaron a llevarlo a una esquina mientras yo seguía arrodillado en el lugar, cuando a medio camino salió una voz entre la multitud.

- Dar su vida por dos latas de comida, ya le vale. Solo tenía que darmelas y no le habría pasado nada. - Esas palabras llenaron de adrenalina mi corazon, indignado ya no solo por el hecho, sino tambien por el desprecio que arremetía contra su cadaver. Me levanté con cara de mucho odio hacia esas palabras, gire la vista y vi de quien había salido esas palabras. Era un hombre de unos 45 años, bastante corpulento y en su rostro se dibujaba una sonrisa que me hacía hervir la sangre, a su lado estaban sus cinco compañeros que antes rodearon al chico que empezaban a moverse como si me quisieran rodear.

Me quedé mirando el rostro del chico apoyado en una esquina, sus ojos se habían quedado abiertos y parecía como si me estuvieran mirando fijamente, sin parpadear ni inmutarse por la situación. Por mi mente seguía pasando imagenes del chico rodeado por esos canallas que se aprovechaban de su superioridad para robar comida.

- Eres un desgraciado!! - le grité - No sabes hacer otra cosa que robar a chavales?

Al principio se quedó con cara de alucinar por mi respuesta, pero en dos segundos se puso a reir a carcajadas, eso me encendía más y más, hasta que ya no pude aguantar más. Salté hacía él, y directamente le di un puñetazo en la cara, pero apenas le hice dar un paso hacía atras. Escupió la sangre que tenía en la boca y se me quedó mirando mientras se reía. Todavía me encolarizaba más, pero cuando iba a volver a atacar sentí un golpe en un costado, uno de sus compañeros me dio una patada en un riñon que me dejó arrodillado en el suelo.

Cerré los ojos esperando otro golpe, pero no venía, subí la mirada y ví mis amigos peleando mano a mano contra ellos. David era el más corpulento de nosotros, por lo que se fue directamente a por aquél al que no conseguí mover apenas, mientras tanto Alberto, Alex y Marc se defendía bastante bien contra los otros cinco, pero tenía que ayudarlos no podía quedarme allí quieto mirando. Me levanté y comenze a andar hacia la posición de David que era quien más cerca estaba, aquel desgraciado había acorralado a David contra una pared y le estaba destrozando el estomago. Me situé detrás sin que me viera, estaba a punto de golpearle en la cabeza cuando me paré, decidí dar un mejor golpe, situado bien estiré la pierna hacia atrás y con todas mi fuerzas golpee las partes bajas de aquel ser despreciable. El grito de dolor que hizo, paro el resto de las otras peleas, todos se quedaron mirando de donde venía. Apenas se quedó sin aire paró de gritar, y cayó al suelo, imagino que perdió la consciencia ya del mismo dolor.

- Estas bien? - pregunté a David.
- Si, bueno, aún estoy. Pero recuerdame que no te haga enfadar, esa patada creo que ha dolido a todos los que estabamos aquí.

Los compañeros de ese desgraciado se mezclaron rápidamente con la multitud, ya no querían saber nada más de nosotros. Alex, Marc y Alberto, vinieron a reunirse con nosotros, excepto Alberto que parecía estar perfectamente, Alex y Marc si que se les notaba que salían de una pelea, algún ojo hinchado y rascadas por la cara bien lo indicaban.

Durante un buen rato estuvimos riendonos de la pelea, e incluso algun civil se acercaba timidamente a darnos la enhorabuena y que se lo merecían, todo parecía de nuevo tranquilo e incluso nos habíamos ya olvidado de donde estabamos y del por qué, hasta que oímos lo que todos sabíamos que pasaría pero nadie quería oir. Varios hombres se acercaban gritando desde la parte trasera de la fábrica, al principio no se les entendía, pero cuando estuvieron suficiente cerca, se les oyó perfectamente.

- Han roto la valla!!!, Están entrando!!!!

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Vida en el punto seguro 3

Posted by inca on 11th Diciembre 2007

Finalmente llegaron los helicopteros, según Franc eran modelos Eurocopter Superpuma, no entendía que significaba eso pero rápidamente me lo aclaró.

- Son de transporte, eso quiere decir que podremos salvar más gente que la que me esperaba!! - Exclamaba contento Franc. - Fijate, cada aparato lleva dos pilotos y un militar atrás, eso quiere decir que todavía podremos añadir unos 18 civiles en cada helicoptero, casi 150 personas en total vamos a poder salvar!!

Desde luego eran buenas noticias, los calculos más optimistas eran de salvar entre 70 y 80 personas según el tipo de helicoptero que enviaran. Franc había ya seleccionado a 50 civiles para el transporte, y se dispuso a seleccionar el resto de civiles que se podrían salvar. Era una decisión dura ya que no es agradable decidir quien vive y quien muere, pero alguien debía tomar las riendas. Entre los seleccionados añadio los 30 soldados que todavía estaban en el punto seguro para evitar posibles rebeliones de los soldados para poder salvarse el resto lo asignó a mujeres y niños.

Helicoptero super puma

En principio estaba ya todo planificado y asi comenzaron a subir a la gente a los helicopteros mientras los soldados controlaban la multitud que no salieran de la nave mientras se cargaban los helicopteros, mientras nosotros estabamos en la entrada de las oficinas principales, esperando el turno de Ana y Lourdes. Lourdes en ese momento comenzó a correr hacia las vallas donde estaban situados los zombies, David y yo corrimos detrás de ella para pararla, pero no conseguiamos alcanzarla. Finalmente un soldado pudo pararla hasta que llegamos nosotros.

- Que haces? Estas loca? Donde ibas? - La grité mientras intentaba calmarme.
- Estan allí!!, son ellos- gritaba mientras lloraba desesperadamente- Son mis padres, son mis padres!!!

Así era, entre los cientos de infectados que había tras las vallas reconocí los que eran mis suegros, pero ya no eran ellos, con visibles mordiscos en el cuello y los brazos era imposible que se pudiera hacer nada por ellos. Lourdes no reaccionaba y seguía estirando los brazos como si quisiera alcanzar a sus padres pero entre David y yo la teníamos bloqueada. En ese momento se acercó Franc y preguntó que pasaba, David se lo explicó mientras yo sujetaba a Lourdes.

- Son esos de ahi? - preguntó Franc.
- Si esos dos… - Respondí - Por?

Se acercó hacia ellos, saco la pistola e hizo dos disparos certeros, uno en cada cabeza por lo que cayeron al momento. Lourdes al ver esa escena parecía que se comenzaba a tranquilizar, aunque le seguían cayendo lagrimas de los ojos. La ayudamos a levantarse para llevarla hacía el helicoptero que la había asignado, pero en ese momento perdió la consciencia, había sido un shock para ella ver sus padres de esa forma, pero sabía que se recuperaría, lo único que me sabía mal era no poder despedirme de ella, asi que la dejé sentada en el helicoptero, le dí un beso en la frente y me alejé.

Ana estaba asignada a otro helicoptero y David estaba junto a ella despidiendose, no pude oir sus palabras, pero sus rostros llenos de lágrimas lo decían todo. Un último abrazo fue su última despedida mientras se acomodaba ya dentro Ana. Me acerqué a David y mientras veiamos que algunos helicopteros comenzaban a subir por el aire, le dirigí algunas palabras.

- Eh, tranquilo, las volveremos a ver, ya verás.
- Ojalá fuera cierto, siento que no pudieras despedirte de Lourdes.
- No pasa nada, pienso volver a verla algún día, no vamos a caer aqui.

Tanto David como yo no pudimos decir nada más, nuestras gargantas apenas podían tragar y nuestros ojos tampoco podían para de echar lágrimas. Nos tumbamos en ese mismo sitio a mirar a nuestro alrededor como cargaban los helicopteros con el resto del personal, quedaban dos helicopteros y en ellos estaban subiendo ya los militares que nos estuvieron protegiendo todos estos dias, nos quedabamos allí solos, sin defensas y con cientos o miles de infectados alrededor.

- Eh, David, - grito Franc desde detrás nuestro - he hablado con el piloto, y puede caber una persona más, si quieres puedes venir.
- Bien!! - grité - Va corre, almenos uno ya estará salvado!!

David se levantó deprisa y dandome un abrazo acompañó a Franc al helicoptero, no pudo decirme nada, todavía tenía los nudillos en la garganta que no le dejaban hablar. Estaban ya acabando de subir paquetes al helicoptero y estaban todos subidos excepto David que le dijo algo a Franc y se apartó. Acto seguido el helicoptero subió por los aires, giró hacia el norte y comenzó a marcharse por el horizonte.
Corrí hacia David a preguntarle que había pasado, como es que no estaba en el helicoptero.

- No puedo, - me contestó - gracias a ti y Lourdes pudimos sobrevivir estos dias y llegamos aquí, y ahora te tengo que dejar solo? No puedo hacer eso. Solo te pido una cosa, hemos de conseguir llegar a Viella y verlas de nuevo.
- Eres imbécil, - me salió de la boca sin pensar - pero grácias. Si no llegamos a verlas de nuevo, no será por que no lo habremos intentado.

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