Durante unos segundos nadie se movía, todo el mundo entendía ya perfectamente lo que pasaba, pero nadie sabía como reaccionar.
- Tenemos que irnos - saltó Alex - Vaaa!! vámonos!!
- Vamos a las oficinas, allí nos podremos encerrar y pensar algo!! - propuso David, y no era para nada mala idea pues estábamos rodeados de infectados por todos los sitios.
Íbamos corriendo en fila india hacía las oficinas, en cabeza y marcando el camino iba David, le seguía Alberto, después yo y finalmente Marc y Alex, siempre esquivando a todos ya que con tanta gente alrededor no podíamos distinguir quien estaba infectado y quien no. A medida avanzábamos veía escenas que un día normal me habrían hecho vomitar, pero no era momento de pararse, debíamos ponernos a cubierto.
Seguíamos esquivando cadáveres en el suelo, algunos acompañados de infectados que estaban devorándolos vivos. Los gritos eran insoportables, la gente chillaba de miedo y otros de dolor al sentir las mordeduras de los infectados. Ya solo faltaban 5 metros para llegar a las puertas de las oficinas cuando una sombra me cruzó por el medio llevándose a Alberto con él, era un infectado que había tirado a Alberto al suelo y comenzaba a morderlo. David me gritaba que continuara, que no podía hacer nada ya era muy tarde, pero por mi cabeza pasaban imágenes de nuevo del suceso del supermercado y como huí del lugar, luego del chico que mataron a apenas unos metros de ahí mismo. No, no podía dejar otra vez eso así, no me lo podría perdonar.
Me puse al lado del infectado que estaba encima de Alberto el cual lo estaba manteniendo a una distancia con sus brazos e impedía que le mordiera, le di una patada en la cabeza para apartarlo de encima y su cuerpo rodó un metro hacia un lado quedándose un poco atónito, pero cuando esperaba que se levantara y nos atacara se quedo mirando un cuerpo que tenía a su lado de una mujer mayor, y sin pensárselo se puso a comérsela. No sabía si esos seres valoraban más una presa fácil a una que se defendía o simplemente estaba más cerca, fuera lo que fuera, nos salvó de una pelea en la que realmente teníamos muchos números de perder. Ayudé a Alberto a levantarse y de nuevo comenzamos a correr hacia las oficinas, el resto nos esperaban en las puertas.
Ya habíamos entrado por fin al edificio, quitamos los topes a las puertas para que se cerraran e inutilizamos los sensores de movimiento para que no se abrieran. En teoría las puertas son exteriores sin más verjas ni nada que separe, por lo que nos imaginábamos que debían ser resistentes, pero nos quedaba la duda, así que comenzamos a subir escaleras hacia el único lugar que sabíamos que seguro podíamos cerrar, la azotea. Mientras subíamos nos cruzábamos con más gente que buscaba sitios donde esconderse, la mayoría se cerraban en despachos y atrincheraban con todos los muebles que podían las entradas. Ya en el tercer piso, a falta de muy poco para llegar a la azotea, nos paramos todos de golpe cuando oímos el ruido de cristales rotos, miramos por las escaleras y teníamos razón, aquellos cristales no pudieron aguantar apenas unos minutos a aquellos seres.
- Ir subiendo y esperarme que tengo una idea - Nos gritó David.
- Donde vas? - le pregunté, pero ya no recibí respuesta, se había ido corriendo hacia unas puertas del tercer piso donde estaban los despachos.
Llegamos el resto arriba y cerramos la puerta, Alex estaba a punto de cerrar la puerta con el candado.
- Que haces? Aún tiene que venir David!! - Le grité mientras le di un empujón.
- No podemos esperar, están subiendo. Si llegan aquí estamos todos muertos!!
- Le vamos a esperar, no voy a dejar que cierres esa puerta!! - Alberto y Marc se pusieron detrás mío como apoyándome por lo que Alex no dijo nada más y se apartó con cara de acordarse de mi familia.
Al cabo de dos minutos David llegó, y venía con un soldador en sus manos y una batería. Una vez pasó, cerramos la puerta y pusimos el candado por fin mientras Alex ya ponía cara de alivio, imagino que más por cerrar la puerta que no por que llegara David.
- Que cojones hacías? Y para que has traído eso? - Le preguntaba extrañado por ese soldador.
- Crees que un candado les va a parar? Yo no lo creo - Nos explicaba David - Contra uno o dos los puede parar, pero son cientos o miles y finalmente se romperá, y la verdad, no me apetece ser su plato del día. Así que vamos a soldar la puerta para que aguante todo lo que pueda.
No habíamos contestado nadie aún cuando él ya se puso con el soldador. Excepto David, que hacía alguna chapuza con su padre, ninguno teníamos experiencia en soldar, así que tuvo que hacer todas las soldaduras él solo, pero no parecía que le importara. Mientras esperábamos que David acabara, nos asomamos a la barandilla para ver que sucedía abajo, lo que antes parecía un horror lleno de miedo y gritos, era ahora un silencioso cementerio con cientos de cadáveres repartidos, algunos de ellos incluso comenzaban a moverse para unirse a ese ejercito de seres infernales. En la esquina donde dejamos al niño hacia apenas un rato, ahora se veían decenas de cadáveres agrupados donde seguro que los rodearon los infectados a todas aquellas personas y donde fue su final. De vez en cuando, un nuevo grito aparecía de la nada, alguien escondido habría sido descubierto y aunque sabían que nadie podía ayudarles, gritaban igualmente pidiendo auxilio, pero normalmente en pocos segundos su voz era apagada.
Un nuevo grito nos alertó, este provenía justo del piso por debajo nuestro. Era de una chica, pero no podíamos saber nada más, mirando hacia abajo, vimos como abría la ventana y se asomaba. Alex se tumbó al suelo y extendió su mano hacia abajo para que se sujetara mientras la gritaba para que lo intentará, pero había demasiada distancia, era imposible que llegara hasta su mano.
- Socorro!!, están a punto de entrar, ayudarme!!! - gritaba la chica, - No me dejéis morir aquí, por favor!!
- Vamos, has de intentar llegar - gritaba Alex, - inténtalo!!
- No llego, es demasiado alto!!.
- Juntemos los cinturones, así conseguiremos llegar - propuso Marc.
Todos nos quitamos los cinturones de los pantalones y juntándolos unos con otros nos dispusimos a ayudar aquella chica. Alex se encargó de dejar caer nuestra cuerda improvisada para que se cogiera, y efectivamente llegaba, la chica apretó con las dos manos el cinturón y se separó de la ventana. Estaba entre dos ventanas en medio, cogida a un cinturón y a más de 20 metros del suelo, pero al menos había salido de esa habitación a tiempo, en pocos segundos aparecieron por la ventana 3 cuerpos de infectados que intentaban llegar hasta ella, pero la teníamos fuera de su alcance.
- No puedo aguantar más, por favor!!! - seguía gritando la chica
- Vamos, hemos de tirar más rápido!! - nos gritaba Alex.
Pero ya no daba tiempo, tras tres días de escasa alimentación, las fuerzas le fallaron y no se pudo aguantar más cayendo al vacío mientras gritaba. El impacto en el suelo por suerte fue letal y su cuerpo ya no se movía, eso al menos la había salvado de sentir los mordiscos, cosa que muchos otros no tuvieron esa suerte. Alex se levantó y se fue a una esquina a solas, no podía evitar las lágrimas.
- Vamos, has hecho lo que has podido - intentaba consolarle.
- Ya lo sé, pero no fue suficiente. Tranquilo, estoy bien, solo necesito desahogarme, déjame unos minutos por favor.
Habían sido muchas cosas que nos había sucedido en tan poco tiempo que a todos nos costaba digerirlo. Alberto seguía inmóvil en la barandilla desde donde se veía la chica muerta, tenía la cara llena de sudor, como si tuviera fiebre y su rostro indicaba que su mente estaba en otro lugar.
- Estas bien? - le pregunté.
- Si, bueno, como se puede estar. Sabes?, al menos ha evitado el sufrimiento de ser devorada viva, e incluso si se ha hecho suficiente daño en la cabeza, ni siquiera se convertirá en uno de ellos.
- Si te sirve de algo, yo a veces no se si es mejor estar vivo o muerto en este infierno.
- Yo si lo sé - me respondió y dejando unos segundos de pausa entre medio me miró directamente a la cara - Yo prefiero estar muerto.
- Por que? Hay que luchar, no sabemos si se encontrará una cura o que el ejercito finalmente pueda acabar con ellos!!
- Puede que tengas razón, pero no creo que lleguen a tiempo para mí. - mientras me enseñaba el hombro, tenía una mordedura con síntomas de infección.