Cosas de un informático

Lo que me gustaría compartir con todos…

Archive for Noviembre, 2007

Entrada al punto seguro

Posted by inca on 21st Noviembre 2007

Un sonido como de una pequeña explosión me hizo abrir de nuevo los ojos, la niña estaba tumbada en el suelo sin moverse a apenas medio metro de mi, con esos ojos mirando al vacío y un agujero en la sien.

- Venga, vamos. No esperaras que te lleve en brazos no?? - Era una voz desconocida, desde luego estaba seguro no era David. Volví mi cabeza hacía arriba del coche. Era un soldado del ejercito español, de unos 20 años, con el típico aspecto de hacer la mili, una calva rapada y la vestimenta militar.

- Vamos arriba!!, - Me ordenaba mientras me tendía la manos para ayudarme. Por fin mi cuerpo reaccionaba y pude agarrarme a su mano y levantarme.
- Gracias, muchas gracias, no se que pasó, me quede paralizado… - intentaba explicar mi pobre actuación mientras él se reía.
- No eres ni el primero ni el último que vea que le pasa lo mismo. El primer día que vi una cosa de estas en Zaragoza, me pasó lo mismo que a ti. Tranquilo te acostumbrarás.

Acostumbrarme?, no era precisamente mi intención. Más bien sería no tener que verlos nunca más, pero no había muchas opciones en aquellos tiempos. Mis ojos comenzaron a buscar a mis compañeros pero no los veía hasta que Franc, el soldado que me salvó, me señalo a un camión de transporte militar situado en un arcén. Estaban todos bien, esperando que yo subiera. Mientras nos dirigíamos hacía el camión, le pregunté que hacían allí. Venían del punto seguro del polígono industrial, justamente al que nos dirigíamos nosotros, y estaban reconociendo el terreno y buscando comida y cualquier cosa que pueda ser útil.

- Toma, - le decía a Franc mientras le daba la llave del coche - A unos 800 metros allí, despues del puente hay un cordoba azul con comida en el asiento trasero y en el maletero.
- Tranquilo, ahora enviaremos unos hombres a buscarlo, vosotros descansad.

Camion militar
Subí al camión y Lourdes salto encima mio con los ojos llenos de lágrimas. Casi me ve morir, y eso la había afectado mucho, no dejaba de apretarme fuertemente durante un buen rato, hasta que ya se fue calmando.

- Veo que no soy el único que le afecta ver esas cosas no? - Me decía con una sonrisa dibujada en la cara David - Bueno, almenos hemos tenido suerte los dos y podemos contarlo.
- Si. Perdona, no entendía que te pasaba en la casa cuando te caistes y eso…

Me respondió con una simple sonrisa, no hacía falta darle más vueltas al tema. Mientras, Franc estaba al lado del camión, mirando con unos prismáticos el avance de sus soldados. Se oía algunos disparos mientras iban avanzando entre los coches. Desde luego se les notaba la profesionalidad, con calma y asegurando la zona, llegaron a nuestro coche, cogieron todos los víveres y volvieron sin un solo rasguño. Ya todos reunidos en el camión, Franc se dirigió a sus compañeros.

- Bueno chicos, no hay gran cosa, pero almenos no volvemos con los brazos vacíos. Volvamos al punto seguro.

Franc se subió al camión con nosotros, y nos preguntó que hacíamos allí. Le explicamos brévemente nuestra pequeña historia que escuchaba atentamente y dejando ver alguna que otra sonrisa, desde luego me dio la impresión de no contarle nada nuevo. Una vez finalizado el relato, nos felicitó por nuestra suerte y nos comenzó a contar lo poco que se sabía hasta ese momento.

El virus provenía de Daguestán, de un laboratorio secreto donde por un ataque de guerrilleros se infectaron toda la zona. A partir de ahí, todo intento de controlar la situación a significado una ampliación de la infección al trasladar a los heridos a hospitales de todos los países. En cuanto llegaron los primeros infectados a Madrid y Zaragoza, no sabían todavía a que se enfrentaban, por lo que lo trataron como un virus normal consiguiendo que todo el personal del hospital se infectara y perdiendo el control del mismo. Franc estuvo en la retaguardia que intentó bloquear la salida de los infectados del hospital de Zaragoza, pero salía a centenares y desconocían que la única forma de matarlos era con una bala en la cabeza. Este desconocimiento hizo que los soldados dispararan a discreción, dando la mayoría en el cuerpo y siendo inútiles esos disparos. Viendo que no morían, muchos soldados comenzaron a huir y finalmente dieron orden de retirada, se daba la ciudad de Zaragoza totalmente por perdida. Entonces se establecieron puntos en diversas ciudades que pudieran albergar gran cantidad de gente y que se pudiera proteger por los soldados, así crearon los 2 puntos seguros de Lleida y donde en uno de ellos fue reasignado Franc.

En ese momento el camión llegaba a las puertas del punto seguro, la fábrica de San Miguel, un recinto cerrado por vallas con dos posibles entradas, la entrada principal que da a la calle del poligono industrial, y la segunda que da a un camino de paso que da justo detrás de la fábrica. En la puerta, antes de abrirnos, se bajó Franc y se acercó a la valla para identificarse, una vez ya abierto se volvió a subir y nos pidió amablemente que no nos moviéramos del camión hasta que nos lo dijeran, por lo visto había muchos nervios y miedo, y un mal gesto podría hacer que algún soldado disparara sin preguntar. Realmente ese comentario me puso más nervioso que no tranquilizarme.
Edificio principal de San Miguel - Lleida

Nos tuvieron un buen rato dentro del camión parado, imagino que debían justificar de donde nos habían sacado. Ya pasados unos minutos, se subieron 4 soldados con sus armas y se puso de nuevo en marcha el camión por dentro del recinto. Estábamos todos callados, mirando a esos soldados que no nos quitaban el ojo de encima, como si esperaran algo aparte de mi tembleque en la pierna. Al fin se detuvo el camión dentro de un almacén, bajaron los soldados y nos ordenaron que bajáramos de inmediato, esto ya iba sin ninguna amabilidad. Enfrente nuestro había un hombre mayor, de unos 50 años, vestido militar y con cara de muy malas pulgas esperándonos, a su lado otro hombre y una mujer pero con batas blancas y mirándonos a todos de arriba a abajo.

- Cabo Franc me ha contado su historia, desde luego han tenido mucha suerte.
- Si, verá… - intente añadir.
- Cállese!!, todavía no han sido admitidos al punto seguro. Aquí están los doctores Beltrán y Escudero que les van a examinar, si por lo que sea hay una mínima opción de que estén infectados dispondrán de dos opciones, que les metan un tiro en la cabeza o marcharse.
- Hombre, tampoco es … - intentó responder David, pero un golpe con la culata del rifle del soldado que estaba a su lado en el estomago le hizo callar de golpe.
- Se lo diré por última vez, no pueden hablar hasta que se les admita en el punto seguro, ahora por favor, si son tan amables que las chicas se vayan con la doctora Escudero, y ustedes quédense aquí con el doctor Beltrán. Si intentan hacerse los listos e intentan cualquier movimiento, sepan que mis hombres tienen orden de disparar a matar. Doctores, les dejos en sus manos, en cuanto estén que me avisen que volveré a ver los resultados.

Sin esperar ninguna respuesta se fue por unas escaleras hacia una puerta que llevaba a una especie de oficinas. Dos de los soldados comenzaron a empujar a Ana y Lourdes hacia una puerta junto a la doctora, por lo visto nos separaban para la revisión.

- Desvístanse los dos por favor. - Nos ordenó el doctor. Los soldados nos miraban como esperando que dijéramos alguna burrada y darnos otro culetazo de fusil, pero ninguno de los dos nos atrevimos y comenzamos a desvestirnos. Comenzó con David, una mirada por todas las partes del cuerpo en busca de posibles heridas infectadas, incluso miraba por todo el cuero cabelludo de la cabeza por posibles cortes.

- Tranquilos, no es tan duro - mientras revisaba a David nos contaba el doctor, - Pero prefiere hacerlo así, de esta manera si llegaran a estar infectados no sería tan duro tener que echarlos o matarlos antes de hacer ningún tipo de amistad.

Por fin, unas palabras que nos tranquilizaba algo, desde que entramos no sabíamos si estábamos en un punto seguro para proteger a la gente o en un campo de concentración nazi. Finalmente acabó con David y les dijo a los soldados que estaba limpio y lo apartaran, era mi turno. En principio al igual que con David me comenzó a mirar por la cabeza y fue bajando sin ningún problema hasta que llegó a la rodilla, la herida que me hice al tropezar con aquella niña infectada no le gustaba nada. Se la estuvo mirando como unos diez minutos, yo de los nervios y pensando que podría estar infectado me comenzaba a salir lagrimas de los ojos, imaginándome a los soldados disparándome. Finalmente se levantó y apartándose un poco dio las ordenes a los soldados.

- Tiene una herida muy reciente, no se puede saber todavía si esta infectado. Cerrarlo en una habitación, mañana veremos que tal está.
- Pero si fue al caerme al suelo, no me llegó a tocar!!! - Tal como dije estas palabras sentí un golpe en la cabeza y perdí la consciencia, me habían golpeado los soldados.

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Un viaje movidito

Posted by inca on 20th Noviembre 2007

Finalmente se abrió la puerta que separaba el pasillo del garaje comunitario con la calle. Durante unos segundos, nos quedamos paralizados por el sol, no teníamos los ojos acostumbrados a tanta luz. Fui el primero en recuperarme gracias a llevar puestas las gafas de sol, y sin perder un segundo, aceleré el coche para salir cuanto antes, no me apetecía verme de nuevo encerrado.

Ya una vez fuera, miramos todos alrededor viendo la situación. El garaje disponía la salida en la esquina de un cruce entre la calle dos calles que llevaban al pueblo, una directa y la otra que daba un rodeo al pueblo y entraba por la parte sur. Por las dos vías podíamos acceder a la carretera comarcal c-13 con dirección a Lleida sin meternos en el pueblo, debíamos decidir el camino a seguir. Desde nuestro punto, veíamos el cruce de la calle principal con la carretera. Toda la calle estaba libre y podíamos bajar, pero justo en el cruce había varios vehiculos volcados, y desde nuestra posición no se apreciaba hueco para pasar con el coche.

Accidente

- Vamos por el otro camino, puede que tengamos más suerte. - Me comentaba Lourdes desde el asiento de atrás.
- Si, pero estad preparados, si nos encontramos la carretera bloqueada, puede que tengamos que dejar el coche.
- Me parece bien, pero si no te importa, tira ya, que vienen ya desde el pueblo. - Se apresuró David mientras me señalaba con el dedo la calle principal del pueblo. Aproximadamente entre 20 y 30 infectados se nos acercaban poco a poco, supongo que el ruido del motor les llamó la atención.
- Y por detrás también vienen!!- Medio grito Ana, - Vaaa!!, a que esperas!!
- Voy voy!!,- sin más palabras puse la marcha y aceleré hacia el otro camino, nos llevaba por un camino asfaltado en el que no había nada más excepto la colina a nuestra derecha y un barranco a la izquierda.

Llegamos al cruce entre la entrada al pueblo y el camino que llevaba a la carretera sin ningún problema. Todos comenzábamos a estar más tranquilos, habíamos dejado atrás a todos aquellos seres y parecía ir bien la cosa. Giré a la derecha, hacia la carretera y seguimos recto hasta la rotonda que nos cruzaba ya con la carretera sin más. Una vez allí, se nos cayeron las esperanzas que teníamos. Estaba totalmente la carretera atascada de coches sin nadie dentro, todos allí juntos, algunos habían sufrido accidentes allí mismo, tanto dentro como fuera de la carretera, e incluso coches totalmente calcinados.
Carretera cortada por accidente
- Ya nos podemos olvidar del coche. Pillemos lo mínimo necesario y marchemos andando. - Sugerí al resto.
- Estas loco? Quieres que pasemos entre todos esos coches, que no sabemos que hay por ahí?, - Lourdes me discutía como si estuviera yo loco.
- Tiene razón él, tenemos que seguir, nuestra única opción es llegar al punto seguro.
- Venga vamos!! - Medio grité, debíamos comenzar a movernos cuanto antes.

Cada uno pillo lo que pudo del coche sin cargarnos, yo me cogí una botella de agua, y la linterna del coche, es una linterna que nosotros llamábamos “pajillera” pues funciona sin pilas, para cargarla debías sacudirla arriba y abajo y esa símil era muy adecuado. Salimos todos del coche y incluso como costumbre cerré el coche con el mando a distancia.

Íbamos en fila, uno tras otro, David primero, seguido de Ana, Lourdes y cerraba el grupo yo. Todo parecía en calma, habíamos acordado caminar por el arcén de la carretera, de esta manera, si salía algo entre los coches, podíamos correr a través del campo y no quedarnos encerrados. A 500 metros del coche teníamos que pasar por debajo del puente de la autovía Lleida-Barcelona, la A2, un lugar ya algo más oscuro que debíamos extremar las precauciones. No habíamos visto a nadie aún, pero estábamos todos llenos de miedo, a cualquier posible ruido nos girábamos de golpe. Llegamos al puente, en principio nada a la vista, y parecía que todo el mundo se había ido y ya nos comenzábamos a relajar un poco.

Apenas pasamos 100 metros después del puente cuando oímos un fuerte golpe detrás nuestro. Todos a la vez nos giramos temiendo lo peor, pero no veíamos nada.

- Que ha sido eso? - Me pregunto David.
- Ni idea!!, pero ha sonado muy fuerte para ser algo fortuito, creo que deberíamos acelerar el paso.

En ese mismo momento vimos caer algo encima de un coche, haciendo de nuevo un gran ruido. Mirando el objeto que había caído, nos pareció que era un cuerpo humano. De pronto, ese cuerpo encima del coche medio aplastado se comenzo a moverse, hasta caer al suelo. Todos nos quedamos mirando paralizados sin decir nada, mirando ese grotesco espectáculo. Se levantó y con todo lleno de sangre, se dirigió hacia nosotros directamente, era un infectado que se había tirado desde encima del puente para atraparnos. Dos golpes más igual que los anteriores nos despertaron, se estaban tirando todos desde arriba. Algunos se quedaban aplastados y no parecía que se volvieran a levantar, pero los que si se levantaban los teníamos a menos de 100 metros de nosotros. Levantamos la vista, encima del puente había más de 50 infectados agitando sus brazos como si quisieran alargarlos hasta llegar a nosotros.

- Creo que todos los que estaban por aquí abajo debieron subir en busca de alimento- sugería David.
- Me parece fantástico, pero deberíamos comenzar a correr!!! - Le grité, no me importaba lo más mínimo que hacían esos infectados allí arriba, solo quería perderlos de vista.

Sin más palabras comenzamos a correr dirección Lleida, ya ni mirábamos atrás. Ana y Lourdes dejaron las bolsas de comida que pillaron del coche y se apresuraban a seguir a David. Se pararon de golpe, y justo cuando iba a preguntar a David el motivo de su parada, me señalo hacia delante. Un grupo de 5 infectados acercándose hacia nosotros.

- Que hacemos? - pregunté - Nos vamos campo a través o los esquivamos.
- Hay que esquivarlos - me respondió rápidamente David, - Campo a través no tenemos ninguna visibilidad y si hubiera alguno escondido por ahí, seriamos presas fáciles. Nos quedamos en el arcén izquierdo, tal como estamos ahora quietos, cuando estén en el lado izquierdo de la carretera y a unos 15 metros, corremos al arcén derecho entre estos coches y seguiremos por ahí. Son lentos, y nos dará tiempo a esquivarlos.
- Estas seguro?
- O eso, o campo a través. Si intentamos esquivarlos a saco, se separarán, y será más difíciles de esquivar. Dejemos se junten en este lado, y así luego vamos todos juntos por el otro, pero habrá que ser muy rápidos.

Todos afirmamos con la cabeza, desde luego en teoría el plan no podía fallar, sencillo y calculado. Esperamos callados y quietos que estuvieran a la distancia adecuada, mientras ojeaba los de atrás, esos no daban problemas, estaban a más de 200 metros. Finalmente, estaban ya a la distancia de 15 metros, era el momento.

- Ahora!!! - Gritó David, acto seguido nos pusimos a correr hacia el otro lado de la carretera por encima de los coches. Ya habíamos conseguido llegar al otro extremos de la carretera y los infectados apenas habían recorrido un carril de los 4 que tenía la carretera, el plan había salido bien y ahora tocaba cogerles distancia, así que de nuevo comenzamos a correr hacia Lleida. Ahora si parecía todo más despejado y rápidamente dejamos atrás a aquel grupo de infectados.

- Lo hemos conseguido!!, Joderos cabrones!!! - gritaba mientras miraba atrás. Estábamos todos orgullosos de la hazaña, y parecía que íbamos a comernos el mundo.

Seguíamos corriendo hacía Lleida, en principio con todo a la vista despejado, esquivando coches y avanzando sin parar. De pronto, desde uno de los coches volcados, salió una mano que me agarró la pierna e hizo caerme al suelo. La mano no me pudo coger por la velocidad que llevaba, pero me tenía en el suelo y con un golpe fuerte en una de las rodillas. Otra mano salió del coche, y entre las dos tirando hicieron aparecer el resto del cuerpo mientras salía del coche. Sólo era una niña de unos 7 u 8 años de edad, con su melena rubia y su vestido estampado, una niña muy bonita y normal, si no fuera por que le faltaba medio torso. Su mirada fija en mi, mostraba un odio y una sed de sangre que daría miedo al mismísimo Drácula.

Niña zombie

No podía moverme, me quedé como hipnotizado mirando los ojos de aquella niña, un ojo color verde oscuro muy bonito pero acompañado del otro lleno de sangre por la retina mientras le caía como lágrimas, pero eran lagrimas de sangre. De fondo podía oír a mis compañeros gritarme, - Levántate!!, Vamos, que la tienes ya cerca!!! - Les oía, pero mi cuerpo no podía reaccionar, ni siquiera lo intentaba. Cerré los ojos y esperé mi final.

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Operación Salida

Posted by inca on 14th Noviembre 2007

- Todo listo!! - exclamó David, esta vez ya con más energía y autoridad, tal como suele ser él.
- Espera!!, - le repliqué - Has mirado como esta el pasillo del parking?, no me gustaría abrir la puerta y que estuviera lleno de esas cosas.
- Es verdad, ayúdame, vamos a echar un vistazo por las ranuras de respiración.

Enlace mis manos para que David pudiera apoyarse en ellas y asomarse por las ranuras que estaban por encima de la puerta del parking. David se subió y durante dos o tres minutos estuvo mirando, pero apenas había luz, así que tampoco se veía mucho si había alguien. Justo cuando estaba a punto de bajar, vio una sombra que se desplazaba poco a poco hacia nuestra puerta.

- Creo que hay uno!! - nos comentaba susurrando - No hagáis ruido, creo que se acerca…

Todos nos quedamos quietos, sin hacer ningún gesto, esperando que pasara de largo y no se diera cuenta de nuestra existencia. Pero quizás era demasiado pedir, a los pocos segundo, comenzó a dar golpes a nuestra puerta, nos había detectado.

Ana y Lourdes, sentadas en el asiento de atrás, estaban preguntando si íbamos a poder salir, si podíamos hacer algo, pero tanto David como yo sabíamos que salir de allí sin ninguna baja iba a ser muy complicado. Es muy fácil que nos rompa algún cristal al intentar salir, y pueda hacer alguna herida a cualquiera de nosotros.Estábamos rodeados y sin salida esta vez.

Llevábamos ya dos horas pensando que hacer, como salir de ahí todos juntos, pero no encontrábamos forma. De pronto David se levantó.

- Tengo la solución, es la única se me ocurre en estos momentos. - un silencio reinaba el parking esperando su plan, exceptuando los golpes de los infectados en las dos puertas. - Ana, sabes que te quiero mucho, pero es la única salida. Abriré la puerta y entetendré a esa cosa mientras vosotros salís de aquí.
- Estas loco? - le grité- Te crees que vamos a dejarte que te suicides?
- Si sabes de otra solución estaré encantado de escucharla…
- No la sé aún, pero olvidate de esa, no podría seguir sabiendo que te hemos dejado atrás como señuelo, ni hablar!!!. Dejanos pensar un rato más, algo se nos ocurrirá.

Así pasó más de media hora, todos pensando más soluciones. Bueno, Ana no podía pensar, estaba todo el rato sollozando pensando en la perdida que le supondría David, y comentándole que si el se quedaba, ella también. David intentaba convencerla que con uno que se sacrificara ya era un alto precio, y que no iba a permitir que se quedara ella. Ana, exaltada y llena de rabia se levantó y ledio una patada a la palangana de la gasolina que había en el suelo, estrellándolo a la otra punta del parking.

- Eso es!!! - Exclamé - Tengo la solución, y tu te vendrás con nosotros!!
- Espero que no sea una burrada de las tuyas, aquí nos jugamos mucho.
- Si, tranquilo ya verás. Es muy simple la idea, matarlo sin acercarnos.
- Si claro, tienes un control remoto para matarlo?, no digas tonterías. - me replicaba con cara de incrédulo.
- Más o menos. Tenemos gasolina, tan solo hay apartar el coche lo que podamos, verter algo de gasolina por debajo de la puerta y prenderla. Luego solo esperar que solo queden cenizas del bicho ese.
- No es mala la idea, pero como sabes que lo matará el fuego?
- Por lo menos se puede intentar no?

Finalmente ya todos convencidos, pusimos manos a la obra. De nuevo con el tubo que utilizamos antes para sacar la gasolina del ford fiesta, sacamos un par de litros del Córdoba, y con mucho cuidado, lo vertimos por debajo de la puerta, justo donde estaba el infectado golpeando. David saco el mechero y después de encender un pañuelo, lo dejo caer sobre la gasolina que prendió rápidamente.

Durante minutos, estuvimos esperando un grito o algo del infectado, pero nada, ahí estaba igual, dando golpes mientras se veía por las ranuras de ventilación la luz que hacia el fuego que lo estaba quemando.

- Una cosa es segura, no sienten dolor. Esperemos que al menos si puedan morir. - Susurraba Lourdes,
- Tu espera, un cuerpo no se consume tan rápido, hay que dejar un tiempo. - Con esas palabras intentaba tranquilizarla, pero incluso yo estaba ya dudando de si sería efectivo este plan.

Tras más de 40 minutos oliendo a carne quemada y comenzándonos a desesperar, los golpes de la puerta pararon de golpe. Finalmente el fuego había conseguido acabar con esa cosa y nos había dejado el camino libre. Tiramos unos cuantos litros de agua por la puerta para apagar el fuego, no podíamos intentar salir con el coche entre las llamas, solo faltaría se nos incendiase el coche o se pinchara una rueda por el fuego. Y finalmente, con unos trapos en la mano para no quemarnos, abrimos la puerta. Un olor muy fuerte a quemado entro por todo el parking, realmente daba ganas de vomitar, pero el resto del pasillo estaba vacío. Entre David y yo, apartamos con los pies a esa cosa para dejar el camino libre al coche, nos subimos al Córdoba y nos encaramos hacía la puerta de salida del pasillo, ya estaba todo listo para salir. Tan solo había que accionar el mando a distancia de la puerta, y salir a la calle.

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Un parking claustrofóbico

Posted by inca on 13th Noviembre 2007

Ana y Lourdes salieron del coche entonces, por lo visto cuando oyeron el disparo se asomaron por las ventanas de la bodega hacia el jardín, para ver que pasaba, cuando vieron que varios infectados estaban saltando el jardín, así que fueron directas al parking y se encerraron en el coche. Estábamos finalmente allí, los cuatro juntos y enteros, pero teníamos una salida bloqueada, una visita por la casa era un suicidio.

- Estas bien? Que te paso allí arriba? - Pregunté a David, no era normal esa caída.
- Creo que una bajada de tensión, pero ya estoy bien. No te preocupes.

La verdad es que me seguía preocupando, David era un chaval que siempre lo había visto muy fuerte en situaciones adversas, nunca se había tirado hacia atrás, pero parecía que esa situación lo estaba superando y eso me daba lugar a ver la situación extrema en la que nos veíamos inmersos. No sabíamos ni si volveríamos a ver la luz del sol.

Apenas tardaron 15 minutos en romper la puerta de la cocina y comenzar a buscarnos por la casa. Desde el parking oíamos el chirriar de la escalera que estaban bajando, y de pronto, un gran estruendo que se noto incluso por las paredes, alguno de ellos debía haber tropezado y caído por las escaleras. Estábamos todos inmóviles, sin saber bien que hacer hasta que Lourdes comento en voz baja de meternos dentro del coche por si acaso.

El ruido de las puertas del coche les llamó la atención, y comenzaron a golpear la puerta del parking, eran varios por los golpes que daban, y muy molestos. Un sin parar de golpes a una puerta metálica no es muy agradable de oír. Durante las dos primeras horas, apenas nos movíamos, esperando si aguantaría la puerta o por lo contrario, deberíamos abrir rápidamente la puerta hacia el garaje y salir corriendo. David ya recuperado del todo, comenzó a tomar las riendas de la situación.

- Creo que no va a haber problema, la puerta aguanta bien y no creo que puedan tirarla. - nos comentaba - Creo que es hora de organizarnos un poco esto, somos 4 en un espacio pequeño y no sabemos cuanto tiempo vamos a estar.
- Si bueno, comida y agua tenemos creo para una semana, si ajustamos las raciones puede que hasta 3 semanas. - les resumía.
- Pero no todo es comida y agua, - seguía David - Tenemos que ver como dormimos, si a la vez o por turnos, y lo que creo más difícil. Que hacemos con las necesidades? supongo que no tienes un lavabo oculto en el parking no?
- Pues no. Y esto…, no se me había ocurrido. Tienes toda la razón, no podemos quedarnos una semana aquí, conviviendo con nuestras necesidades. Pillaríamos cualquier enfermedad y dudo llegáramos vivos a la tercera semana!! - Pensaba en voz alta - Debemos salir de aquí, pero donde vamos?

Todo el mundo se quedó en silencio, nadie sabia que hacer. Todavía teníamos libre la salida del parking por el garaje comunitario, pero no sabíamos donde ir.

Parking

Decidimos que cada uno pensara un lugar durante la noche, y que al día siguiente decidiríamos si quedarnos unos días o ir a algún lugar. Dentro del parking disponíamos de dos coches, el de mi mujer, un ford fiesta blanco del año 93 y el mío, el SEAT Córdoba azul. Para dormir más cómodos, nos distribuimos cada pareja en un coche, David y Ana, se dispusieron en el ford, mientras que Lourdes y yo nos asentamos en los asientos delanteros del Córdoba. Tumbamos los respaldos hacia atrás y nos dispusimos a dormir.

David y Ana no se si pudieron dormir, pero Lourdes hasta pasadas las 5 de la mañana no pudo comenzar a cerrar los ojos, sobretodo por que los infectados parecían incansables. Sus golpes no pararon de dar a la puerta ni un minuto, un ruido fuerte que retumbaba en nuestras cabezas todo el rato.

Ya eran las 7 de la mañana, y se seguían oyendo los golpes de la puerta. No podía dormir, cada vez que lo intentaba veía las imágenes de los infectados comiéndose a aquella mujer, el hombre gritando pidiéndonos ayuda y esos ojos llenos de sangre y odio del infectado que se me quedo mirando a través de la ventana. Eran todo imágenes muy duras que me sacudían la cabeza y no me dejaban descansar. Harto de dar vueltas en el asiento del conductor, me reincorporé y eché un vistazo hacia el ford fiesta. Se veía Ana durmiendo, pero el asiento de David estaba vacío. Salí del coche buscando a David, pero no lo veía hasta que di la vuelta al coche. Estaba en una esquina, sentado con la mirada perdida en el suelo. Me senté a su lado y sin decir nada nos quedamos un buen rato allí. Finalmente le pregunté.

- Te están volviendo loco las imágenes de lo que paso arriba? Yo no he podido cerrar ni un ojo sin volver a verlo todo.
- Si, bueno, veo que no soy el único. La verdad es que no se que podemos hacer. Le estoy dando vueltas. Si nos quedamos aquí, sobreviviremos, pero solo una o dos semanas. Si salimos fuera, igual no duramos ni cinco minutos. Tu que piensas?
- Estamos igual.
- Además estos golpes continuos, me dan ganas de abrir la puerta y darles una patada, pero se perfectamente que sería un suicidio. Y además tenemos con nosotros a Lourdes y Ana, no podemos hacer tonterías.
- Algo se nos ocurrirá, tu tranquilo.
- EH!!!!!, escuchar esto!!!!! - nos interrumpió Lourdes - Venid, rápido!!, tenemos una opción!!!

Del grito que dio Lourdes, hasta Ana despertó de golpe y se asomó rápidamente al Córdoba. Tenía la radio puesta en una emisora local, y daban noticias del estado de Lleida. Todo era un caos, y se daba por perdida el 90% de la población. Hacían una llamada a todos los posibles supervivientes para que se fueran a lo que denominaban un punto seguro creado por el ejército situado en el polígono industrial del Segre, en la fábrica de cervezas San Miguel. Desde luego la situación era muy diferente ya, las caras que veía en mis compañeros no se parecían en nada a la que tenían apenas 10 minutos antes.

- Alto, alto!! - interrumpí el momento de júbilo - Tenemos ya un sitio donde ir, pero, hay que mirar como llegar hasta allí. Por suerte no tendremos que cruzar Lleida puesto lo tenemos relativamente cerca de Alcoletge y tenemos acceso directo al polígono. Pero hay que llegar hasta allí. Andando no creo que podamos, y en coche no sabemos como estarán las carreteras.
- Y que más da? - me replicó Ana - Lo más importante es que tenemos una posibilidad, andando no podremos dices, pero en coche se puede intentar. Mejor eso que quedarnos aquí a morir no?

Nos miramos todos, sin saber muy bien que decir. Ana tenía razón, había que intentarlo, así que comenzamos a prepararnos para el viaje. Toda la comida la dispusimos entre el maletero del Córdoba y los asientos traseros. Con una manguera de luz y una palangana, David sacó la gasolina del Ford fiesta y poco a poco la fuimos vertiendo en el Córdoba hasta casi llenar el depósito. Ya teníamos todo preparado, era hora de viajar.

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Los primeros infectados.

Posted by inca on 13th Noviembre 2007

-Por fin!!- suspiré aliviado, estaba ya a menos de 100 metros de casa y todo tranquilo alrededor, abrí la puerta comunitaria del parking y entré. Disponía de una única entrada comunitaria que llevaba a un pasillo largo con puertas de parking privadas y cada adosada tenía dos puertas. Recorrí el pasillo y accioné el mando a distancia para abrir mi puerta, maniobré con mi coche y lo aparqué sin más problemas. Miré a mi izquierda, donde está el acceso de la otra puerta, y me alivié, el coche de Lourdes estaba allí aparcado, ella estaba en casa.

La casa era bastante nueva, apenas tenía 4 años y era de un estilo inglés, con tochos de color oscuro, un parking privado de dos coches subterráneo junto a una bodega, subiendo la escalera nos encontrábamos con la cocina, un baño, la entrada de la casa y el comedor, este con acceso al jardín de atrás. En la segunda planta disponía de 4 habitaciones y un baño, pero nosotros unimos dos habitaciones para hacer una sola con vestidor, nos quedó realmente muy bien esa habitación. Y finalmente subiendo más las escaleras accedíamos a la buhardilla donde teníamos situado nuestro despacho.

Desde el parking privado a la bodega, separaba una puerta metálica de seguridad, pero estaba abierta hoy. Subí rápidamente las escaleras desde la bodega al comedor y ahí estaba Lourdes tranquilamente sentada al sofá mirando la tele. Me acerqué rápidamente a abrazarla, no para tranquilizarla o calmarla, sino para calmarme yo, tenía los nervios que apenas podía gesticular palabra. Al apoyar mi cabeza en su pecho, noté como su corazón latía de una forma muy apresurada y simultáneamente sentía me abrazaba fuertemente.

-Han dicho algo en la tele? - Le pregunté para saber hasta donde sabía.
-Sí, bueno, algo. No han dicho por qué, solo muestran imágenes de caos en Huesca, Zaragoza, Madrid y alrededores.

Le conté todo lo que oí por la radio, el viaje al supermercado y el ayuntamiento de Alcoletge. Si esto se lo cuento cualquier un día antes, me parece que me enviaba al psiquiatra, pero una vez visto el caos que mostraba las cadenas de televisión, desde luego no dudó ni un solo momento lo que le contaba. Ella en principio, no había tenido ningún problema en llegar, pudo pasar antes que se atascara la salida de la autovía.

Ya puestos al día los dos, al menos con la poca información que disponíamos, nos quedamos viendo la televisión, pero ya no salían imágenes de las ciudades, solo comentaristas en un plató informando según les llegaba la información. En principio, sabían más o menos igual que nosotros, pero poco a poco fue llegando más información del gobierno. Se intentaba tranquilizar a la gente, mensajes de que tenían controlada la zona y que no había nada que temer pero daban ordenes de permanecer en sus casas a todos los ciudadanos cuanto fuera posible.

- Permanecer en casa? Situación controlada?, no es un poco contradictorio esto!!!??? - Exclamaba sin parar mientras daba vueltas al comedor - estos nos están tomando el pelo!!!.

Al cabo de poco más de 15 minutos, llamaron a la puerta. La adrenalina subió de golpe, temía por que fuera alguien que viniera a robarnos, tal como estaban las cosas la policía no creo que me hicieran mucho caso ahora mismo. Me acerqué lentamente a la puerta, apoye la oreja a la puerta para ver si oía quien era. En ese momento me tranquilice, era la voz de David, ya no me acordaba que venía hacia casa. Abrí rápidamente la puerta y nos dimos un fuerte abrazo, aparte del caos del momento, hacia muchos meses no nos veíamos.

-Apenas he conseguido una bolsa de chocolatinas y algunas botellas de refrescos, es increíble, está todo saqueado!!!
-Si, pues créete que en Lleida es peor. Es la anarquía, todo el mundo va a la suya. - le respondí.

David nos contó su camino desde nuestra llamada. Llamó a su casa antes que le llamara yo, y sus padres le contaron que los accesos a la vall de aran estaban bloqueados por el ejercito, no dejaban entrar ni salir a nadie bajo amenaza de disparo, así que no podían volver y nos agradecía que les dejáramos estar allí con nosotros. Después intentaron para en algún comercio, pero el que no estaba ya cerrado, es que no quedaba nada en absoluto. En una gasolinera pudieron llenar el depósito y coger algunas chocolatinas de un expendedor que se había caído al suelo junto a los refrescos que había detrás del mostrador. Ellos si quedaron atrapados en el colapso de la salida de la autovía, pero al final pudieron pasar por el arcén y llegaron a casa sin más contratiempos.

Durante los siguientes 5 días, apenas salimos de casa, esperando noticias de mejora, pero cada vez parecía peor. Zaragoza y Madrid se habían dado por perdidas y la infección se estaba propagando por todo el país. El ejercito no hacía más que retroceder ante los infectados y la gente se estaban disparando unos a otros por miedo a contagiarse. David y yo comenzamos a mirar como defender la casa para posibles ataques tanto de infectados como de gente que quisiera entrar pero era indefendible. La parte delantera de la casa dispone de una puerta metálica de seguridad que podría aguantar bastante, pero la cocina y el baño disponen de ventanas bajas sin barrotes ni cristales de seguridad, asi que la entrada por delante es bien sencilla. Por detrás casi que peor, el jardín estaba a unos 3 metros por debajo de la calle que cruzaba, tan solo separaba una valla que una vez saltada, se puede acceder muy fácil al jardín. Ya desde el jardín entrar a casa al igual que la parte de delante, tan solo debían romper un cristal o una persiana. La siguiente opción fue encerrarnos en la bodega, pero la pared que separa las escaleras con la bodega es de pladur, un material realmente débil para una defensa. No sabíamos que hacer, si nos quedábamos en casa, no teníamos ninguna defensa, pero fuera, sería peor.

Entonces entre Lourdes y Ana, la novia de David, sacaron una forma de encerrarnos de forma segura. El parking privado, por una parte teníamos una puerta de seguridad que nos separaba de la gente que pudiera entrar a la casa y bajar a la bodega, y por la otra, la puerta misma del parking por donde sale el coche era también una buena defensa. Teníamos dos entradas o salidas y las dos bien defendidas. Entre David y yo nos apresuramos a preparar todo para un posible ataque, así que subimos a la cocina y comenzamos a coger comida y agua y bajarla al parking junto con otros enseres que nos pudieran ser útiles.

Ya teníamos casi todo preparado, la verdad es que un parking de apenas 25 metros cuadrados, no es un gran lugar para albergar un coche, toda la comida y bebida disponible, una nevera y otros enseres, pero era nuestra única opción. Estábamos a punto de bajar las últimas bolsas cuando oímos una explosión que provenía del pasillo comunitario. Tanto David como yo, nos quedamos helados, las chicas no se llegaron a enterar pues estaban abajo ordenando las cosas para hacer sitio.

- Eso ha sido un disparo, de eso estoy seguro - me afirmaba susurrando David.
- Joder, y quien coño esta disparando?? y a quien??, tenemos que bajar rápido, antes nos vean.
- Espera!!, veamos que pasa… - decía David mientras se acercaba a la ventana de la cocina - Tenemos que saber que pasa.

En ese momento le agarré de la pierna y mientras movía la cabeza diciéndole que no le sugería una opción.
- Vamos arriba, desde allí será más difícil que nos vean. - Sin pensárselo me hizo caso y poco a poco fuimos subiendo las escaleras hasta el primer piso, entramos en la habitación de matrimonio que daba a la parte delantera y a través de las cortinas nos asomamos los dos.

Pasillo de entradas

Ahí estaban, la primera vez que los vimos de verdad, eran dos hombres de unos 40 años bien vestidos pero con varias manchas de sangre y un niño de puede que unos 7 años al que parecía que le faltaba un brazo, y todos arrodillados junto a un cadáver de una mujer. Miré hacia la izquierda, hacia el final del pasillo comunitario y había otro hombre de pie, llorando desconsoladamente y con una pistola en la mano.

-Me parece que ese hombre ha sido quien ha disparado - comenté a David
-Es el único que lleva pistola, así que… , pero fíjate, la mujer esa muerta, tiene un agujero en la cabeza!!!, creo que le ha disparado a la mujer!!!
-Pero por que iba a hacer eso? - le preguntaba mientras nos fijábamos en la mujer muerta.
-Mira, los otros se la están comiendo…
-Que asco!!
-Creo que la ha disparado por que se la estaban comiendo viva…

No podía decir nada más, imaginarme esa escena era muy duro. Y tener que disparar a quien quizás podía ser su mujer, es una decisión que rezaba por no tenerla que tomar nunca. En ese momento se oyeron como se rompían cristales, eran de una casa situada enfrente y un poco más al fondo del pasillo, justo enfrente del hombre con la pistola. Eran dos infectados que salían de la casa y se dirigían hacia aquel desgraciado que no podía quitar la vista del cadáver de su mujer. Hicieron mucho ruido tanto al reventar los cristales como al salir, pero aquél hombre estaba en shock o algo así, pues no se movía.

Quedaban apenas 3 metros de distancia entre los infectados y aquél hombre, cuando levanto su mano derecha con la pistola, se la puso en la sien y sin pestañear apretó el gatillo. Cual fue su cara de horror al darse cuenta que no se había disparado, no se si por falta de balas o se encasquilló, pero en ese momento despertó del shock y viendo venir a los infectados quiso girarse y comenzar a correr. Pero era demasiado tarde, uno de los infectados le agarro del brazo y sin un segundo de pausa le dio un mordisco. Sus gritos hicieron a David retroceder hasta la pared, le miré el rostro blanquecino que tenía, como si estuviera a punto de desmayarse. Un nuevo grito llamó mi atención, miré de nuevo por la ventana y vi como lo tenían en el suelo boca abajo comiéndose un infectado su brazo izquierdo mientras el otro le tenía por una pierna. Sus gritos poco a poco iban bajando de intensidad, como si se le fueran acabando las fuerzas. De pronto miro hacia nosotros, y con los ojos llorosos y su único brazo libre estirado hacia nosotros realizo su último grito pidiendo auxilio. En unos pocos segundos, perdió la consciencia, allí estirado medio muerto mientras se lo comían vivo…

-Deberíamos irnos abajo - Me susurró David, parecía que había recuperado bastante el color de su cara y comenzaba a levantarse del suelo.
-Si es hora de bajar, esto comienza a ser peligroso.

Mientras me levantaba, hice un último vistazo a la mujer muerta justo delante de nuestra casa y desviando la vista hacia uno de los infectados que la estaban devorando me di cuenta de algo estremecedor, el infectado me estaba mirando fijamente. Durante unos 15 segundos nos quedamos así los dos, él con sus ojos llenos de sangre e ira mirándome fijamente supongo que dudando si era uno de los suyos o más comida, mientras yo estaba completamente inmovilizado por el miedo de esos ojos centrados directamente en mi.

-Creo que tendremos que bajar a toda hostia… - le explicaba a David, - nos han visto…
-No jodas, como lo sabes?
-Por que me esta mirando ahora mismo, a la de tres, comenzamos a correr hacia abajo vale?

No hizo falta contestación, no era una proposición, era nuestra única alternativa y tal como contamos hasta tres, comenzamos la carrera hacia el parking. No había llegado a la planta baja cuando ya oíamos golpes en la puerta, ahora estaban seguros, éramos su siguiente comida. Ya en la planta baja David se fue directo hacia la cocina a recoger las últimas bolsas de comida que habíamos preparado.

-Deja eso!!!, en cualquier momento pueden entrar por la ventana!!!- Ahora ya no le susurraba, eran ya gritos. Pero no me quiso hacer caso y siguió acaparando bolsas entre sus manos para bajarlas. En ese momento se oyeron romper los cristales de la cocina, estaban a punto de entrar ya y David, mirando los rostros de aquellos seres que en su día fueron como nosotros, se volvió a quedar con el rostro blanco. Sus manos soltaron las bolsas por falta de fuerza y se tambaleo hacia la puerta por la perdida de equilibrio. Tenían ya medio cuerpo dentro de casa los dos infectados y David había caído al suelo, por suerte su caída fue hacia la puerta de la cocina, haciendo que cayera finalmente en el pasillo de la entrada. Rápidamente cerré la puerta de la cocina, pero una puerta de interior no podría retenerles mucho.

-Como estas? Puedes andar? - Le preguntaba a David, mientras le agarraba de un brazo e intentaba levantarle.
-Si si, ya está, no se que me ha pasado pero ya estoy bien. - Pero seguía apoyándose en mi para levantarse y con el otro brazo en la pared. No estaba recuperado todavía, pero al menos podía caminar.

Llegamos a la bodega, solo nos faltaba un metro para entrar al parking, cuando oíamos ruidos provenientes de las ventanas que daban con el jardín. Habían entrado unos cuantos infectados al jardín también e intentaban entrar por las ventanas, por suerte eran muy pequeñas para que puedan pasar. Entramos al parking y cerramos la puerta con llave. Nos apoyamos en la pared, descansando por fin y sin poder evitarlo dejamos caer nuestros cuerpos al suelo, quedándonos sentados frente a la puerta de la bodega.

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