Camino a casa
Posted by inca on 30th Octubre 2007
Saqué la llave del contacto del coche, pues tenia el supermercado justo enfrente, en la otra acera y corriendo como uno más de la muchedumbre me dispuse a entrar. Nada más pasar las puertas, me quede congelado, vaya panorama, todo el mundo saqueando, incluso las chicas que trabajaban en el supermercado las veía con todo lo que podía coger sus manos y llevándoselo. El empujón de la gente que quería entrar me hizo moverme de nuevo, tenía que conseguir lo que pudiera, pille un carro que había suelto por ahí y todo lo que encontraba de comida que no fuera basura o especies lo tiraba al carro. Unas cuantas garrafas de agua, muchas latas, aunque ya casi no quedaban, bastantes embutidos y bueno, no sé que más tire dentro.
Ya tenia el carro casi lleno, pero tenia que salir de allí ahora, mientras iba hacia la puerta, la gente de alrededor me cogía hasta algunas cosas del carro, pero prefería no parar a discutir, más vale perder algunas cosas que el carro entero, así que seguía sin parar hacia la puerta hasta que de pronto se oyó un disparo. Todo el mundo se paralizo en ese mismo momento y se miraban unos a otros preguntándose que había pasado.
Entre los pasillos salió un hombre, vestido como de traje pero ya descamisado y como si hubiera tenido el peor día de su vida. Mientras amenazaba la gente para que se apartara con la pistola de su mano derecha, empujaba un carro con comida dentro y lo que a mi parecer debía ser su hijo pequeño, de apenas 3 o 4 años llorando. Supongo que no sabía que pasaba el niño y tenía que estar como todos, lleno de miedo.
Con el pánico que se sentía en el ambiente, una pistola parecía oro bendito en ese tumulto, así que en un momento la misma gente que se apartaba fue poco a poco rodeando al pobre hombre, no sabia hacia donde apuntar, se acercaban poco a poco desde todos los lados mientras chillaba que se apartaran, pero esa pistola más que asustarles, parecía que les atraía. Llegó un momento que ya no le veía, solo veía gente alrededor, y el carro que tenia el hombre sobresaliendo ya del tumulto. Continuaba estando el niño llorando, sin que nadie le hiciera el más mínimo caso, cuando de golpe se oyó lo peor, un disparo. La gente exaltada saltaron sobre ese pobre hombre, era una escena que no me la había imaginado ni en mis peores pesadillas, decenas de personas saltando como locas encima de ese hombre que solo quería llevarse a su hijo y algo de comida a casa…
No me quise quedar más, era mi oportunidad de salir pasando lo más desapercibido posible, y sin mirar atrás arranque con el carrito de la compra hacia el coche. Abrí el maletero y sin orden ninguno, comencé a tirar las cosas dentro lo más rápidamente posible, no fuera que alguien viniera a robármelo todo, cerré el maletero y salí rápidamente hacia casa.
Por suerte, mi trabajo está en un barrio periférico, y mi residencia en las afueras de Alcoletge, un pueblo vecino con pocos habitantes. Así que pude salir rápidamente de la ciudad y dirigirme hacía casa. No podía evitar pensar en el niño que se quedo llorando sobre el carro, mientras su padre era linchado por una multitud, si el padre había muerto, no se cual será el futuro del pequeño y ello me hacía sentirme culpable de no hacer nada. Intentaba consolarme diciéndome que si hacía algo, el siguiente linchado habría sido yo, pero no era suficiente, tenía muy grabado en la memoria de cómo lloraba a menos de 10 metros de su padre.
La carretera estaba bastante llena de gente, que además corrían a velocidades desmesuradas, pero aún hacían caso al menos a las direcciones de los carriles. Me disponía a salir de la autovía para ir a casa, me quedaban apenas 1 kilómetro para llegar, pero desde la propia autovía pude ver un atasco por un accidente en esa salida, si entraba, me quedaba atrapado y tal como están las cosas, no creo que lleguen pronto la policía ni los bomberos para desatascar todo, así que seguí hasta la siguiente salida. Esto me alejaba unos cuantos kilómetros de casa, pero la siguiente salida es una apenas utilizada que lleva a caminos secundarios, era mi posibilidad de llegar con mi mujer. Así fue, la siguiente salida estuvo tranquila y sin problemas accedí a los caminos secundarios que llevaban al pueblo, pero mientras la primera salida me iba directo a casa, esta tenia que cruzar todo el pueblo, y viendo como estaba Lleida, me daba miedo.
Hasta la entrada de Alcoletge no tuve ningún problema, una carretera estrecha pero que no pasaba nadie. Una vez en el pueblo, tenia dos formas de llegar a casa que pasaban por dos diferentes calles, en una pasaba por el centro del pueblo, cruzaba el ayuntamiento y volvía a salir, la otra daba algo más de vuelta, pero en esa calle estaban el supermercado y algunas tiendas más. Viendo lo sucedido en Lleida con los víveres, decidí pasar por el centro del pueblo.
Calles estrechas y sin un orden aparente, como todo pueblo con calles viejas, es un poco lío si no las conoces, por suerte vivo aquí desde hace ya unos 6 meses y más o menos me las conozco, son las calles por donde siempre nos gustaba pasear a Lourdes y a mi por las tardes. En principio parecía todo muy tranquilo, no se veía nadie en la calle, y fui avanzando poco a poco hasta llegar al ayuntamiento. Toda la plaza estaba llena de gente, gritando exigencias e insultos hacia el ayuntamiento, la gente estaba muy nerviosa, y lo peor, es que tenía que cruzar por medio.
Quizás sea mejor dar media vuelta pensé, pero mirando por el retrovisor vi a un grupo bastante numeroso que venia hacia la plaza, así que estaba rodeado, mal por mal, será mejor ir hacia delante e intentar llegar a casa pensé. Según avanzaba la gente me miraba mal, pero me dejaban pasar, sentía mi corazón a punto de estallar, estaba realmente muerto de miedo, un solo gesto y esa muchedumbre me destrozaría a mi y al coche.
Oigo golpes fuertes atrás y como se doble el metal del coche. Lo que faltaba, hay gente subiéndose al coche, algunos chavales jóvenes comienzan a empujar el coche de lado a lado y la gente gritándome, pero con tanto miedo que tenía y todo el ruido exterior, no me enteré de nada de lo que decían. El coche se movía violentamente de lado a lado, y ya comenzaba a temerme lo peor, si vuelca el coche, estoy perdido. Ya simplemente cerre los ojos esperando.
En ese momento se oye una voz fuerte gritando que se calmaran, era el alcalde había salido al balcón con un megáfono, aseguraba que la infección no iba a llegar allí y que se dispersaran, que estaba todo controlado. Por lo visto algunos le hicieron caso o simplemente les llamó más la atención las palabras del alcalde y dejaron de empujar el coche dejándome salir del tumulto. Por suerte el coche no se había calado y pude poner la marcha y acabar de salir de esa pesadilla.
Ya camino por fin hacia casa, mire por el retrovisor vagamente, la gente ya pasaba de mi coche, pero estaban escalando el ayuntamiento y rompiendo ventanas, era todo un asalto y desde luego no me gustaría estar en la piel del alcalde. Desde luego, no iba a quedarme a mirarlo, apreté el acelerador dirección hacia mi hogar.
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